
Me parece increible estar viviendo esta etapa de mi vida simultaneamente con tanta gente cercana. Casos aparentemente separados que se conectan conmigo me hacen pensar que no estamos solos y que las cosas que uno vive y siente son más comunes de lo que solemos pensar; me hace darme cuenta de que no seremos los primeros ni los últimos ante cualquier situación que se nos presente.
Acabo de terminar de ver una película que me cambió la vida. Tal cual, sin exagerar. Un chico que rompe con todas las imposiciones sociales y se entrega plenamente a lo que es para él la felicidad. Deja "todo lo que tiene" atrás, pero lo curioso es que sigue tan o más completo que antes de librarse del dinero, su carro y todas sus pertenencias que la sociedad considera "de valor".
Resulta inevitable hacer un reencuadre del concepto de felicidad y del impacto que ésta tenga en las personas cuyas vidas uno toca en el camino. Las relaciones humanas pueden ser tan complejas...puede llegar a ser tan fácil encarcelar a las personas en un concepto equivocado de lo que es la felicidad...tenemos que tener tanto cuidado con el monstruo que pueden llegar a ser las etiquetas, los estereotipos, las normas. Todo al final se resume en el respeto de cada quien por seguir lo que ella considera "ser feliz".
Tiene que ver indiscutiblemente con liberarse de los prejuicios. Todos, los que tienen por uno y los que uno tiene por los demás; también tiene que ver con el aprendizaje de uno mismo en abrir conciencia y poder medir hasta qué punto mi libertad (ultimadamente la búsqueda de mi felicidad) respeta o transgrede la capacidad de otros para ser felices también. Pienso que independientemente de lo que hagamos - habiendo alcanzado la felicidad o no - todo se funda en ese principio; la diferencia entre la codependencia y la realización de que los momentos de plenitud son mucho más intensos cuando se comparten, sin necesariamente necesitar a alguien para sentirlos.
Lo que escribo en este momento puede no tener mucho sentido. Resulta que acabo de ver esa película y yo simplemente suelo tomarme días para asimilar la ensalada se ideas y sensaciones que me quedan al final. Entonces esto que estan leyendo es simplemente una tormenta de impresiones que no quiero dejar pasar esta vez. Son demasiadas como para confiar en mi mala memoria, así que escribo ahora.
Cambios, la vida está llena de ellos. Constantemente vienen. No entiendo cómo es que nos cuesta tanto adaptarnos a ellos; me sorprende que sea así. Cómo podemos reconocer lo que disfrutamos y sin embargo tomamos un camino distinto simplemente porque...le tememos a la felicidad? O peor aún...cómo podemos reconocer lo que NO queremos en nuestras vidas y sin embargo seguir haciéndolo. Eso, en el fondo, es un gran irrespeto hacia nosotros mismos.
Así como hizo el chico de la película, debemos comenzar por desechar todo lo que no nos sirve, sin importar lo que eso represente para la sociedad - llámese otras personas, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, quienes sean. Simplemente salir de todas esas cosas materiales o inmateriales que nos pesa llevar; un trabajo que no nos hace felices, un auto que sólo nos trae inconvenientes, una pareja que no nos respeta, una carrera que no nos apasiona...lo que sea que NO queremos llevar y que nos impide disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. ¿Por qué llevarlas? ¿Por qué cargar con una cruz absurda? ¿Por qué boicotearnos a nosotros mismos?
Eso es todo. Nadie haciendo lo que le gusta puede ser infeliz.
Largar todo lo que nos pesa y echarnos a la naturaleza de nuestra vida.
Ahora con su permiso, me retiro a librarme de lo que me ata y me dispongo a ser feliz.
Nos vemos desde nuestras cumbres y en el camino. Quiero tenerlos cerca de mi para compartir mi felicidad con la suya cuando la hayamos alcanzado.
:::Cayoyin:::
Acabo de terminar de ver una película que me cambió la vida. Tal cual, sin exagerar. Un chico que rompe con todas las imposiciones sociales y se entrega plenamente a lo que es para él la felicidad. Deja "todo lo que tiene" atrás, pero lo curioso es que sigue tan o más completo que antes de librarse del dinero, su carro y todas sus pertenencias que la sociedad considera "de valor".
Resulta inevitable hacer un reencuadre del concepto de felicidad y del impacto que ésta tenga en las personas cuyas vidas uno toca en el camino. Las relaciones humanas pueden ser tan complejas...puede llegar a ser tan fácil encarcelar a las personas en un concepto equivocado de lo que es la felicidad...tenemos que tener tanto cuidado con el monstruo que pueden llegar a ser las etiquetas, los estereotipos, las normas. Todo al final se resume en el respeto de cada quien por seguir lo que ella considera "ser feliz".
Tiene que ver indiscutiblemente con liberarse de los prejuicios. Todos, los que tienen por uno y los que uno tiene por los demás; también tiene que ver con el aprendizaje de uno mismo en abrir conciencia y poder medir hasta qué punto mi libertad (ultimadamente la búsqueda de mi felicidad) respeta o transgrede la capacidad de otros para ser felices también. Pienso que independientemente de lo que hagamos - habiendo alcanzado la felicidad o no - todo se funda en ese principio; la diferencia entre la codependencia y la realización de que los momentos de plenitud son mucho más intensos cuando se comparten, sin necesariamente necesitar a alguien para sentirlos.
Lo que escribo en este momento puede no tener mucho sentido. Resulta que acabo de ver esa película y yo simplemente suelo tomarme días para asimilar la ensalada se ideas y sensaciones que me quedan al final. Entonces esto que estan leyendo es simplemente una tormenta de impresiones que no quiero dejar pasar esta vez. Son demasiadas como para confiar en mi mala memoria, así que escribo ahora.
Cambios, la vida está llena de ellos. Constantemente vienen. No entiendo cómo es que nos cuesta tanto adaptarnos a ellos; me sorprende que sea así. Cómo podemos reconocer lo que disfrutamos y sin embargo tomamos un camino distinto simplemente porque...le tememos a la felicidad? O peor aún...cómo podemos reconocer lo que NO queremos en nuestras vidas y sin embargo seguir haciéndolo. Eso, en el fondo, es un gran irrespeto hacia nosotros mismos.
Así como hizo el chico de la película, debemos comenzar por desechar todo lo que no nos sirve, sin importar lo que eso represente para la sociedad - llámese otras personas, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, quienes sean. Simplemente salir de todas esas cosas materiales o inmateriales que nos pesa llevar; un trabajo que no nos hace felices, un auto que sólo nos trae inconvenientes, una pareja que no nos respeta, una carrera que no nos apasiona...lo que sea que NO queremos llevar y que nos impide disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. ¿Por qué llevarlas? ¿Por qué cargar con una cruz absurda? ¿Por qué boicotearnos a nosotros mismos?
Eso es todo. Nadie haciendo lo que le gusta puede ser infeliz.
Largar todo lo que nos pesa y echarnos a la naturaleza de nuestra vida.
Ahora con su permiso, me retiro a librarme de lo que me ata y me dispongo a ser feliz.
Nos vemos desde nuestras cumbres y en el camino. Quiero tenerlos cerca de mi para compartir mi felicidad con la suya cuando la hayamos alcanzado.
:::Cayoyin:::