Thursday, December 15, 2016

Ciudadano del mundo




Hay quienes salieron por amor. Hay quienes lo hicieron por aventura. Hay quienes se la veían venir y buscaron otros horizontes. Otros porque salieron espantados de algún incidente violento; están los que salieron porque comenzaron a temer por sus vidas. También los que lo hicieron para ofrecerles un futuro mejor a sus hijos. Están los que vendieron todo y se fueron para salvarse de la ecatombe. Están los que huyeron dejándolo todo y arrancando de cero. Hay quienes salieron juntando cada centavo que tenían. Están también los que, sin un centavo, cruzaron la frontera. Otros fueron desplazados, como en la guerra. Están los que salieron con una mano adelante y otra atrás. Están los que se quedaron firmes aguantando el chaparrón, y quienes se quedaron porque ya no pueden salir. Están los que se quedaron porque quisieron y los que se quedaron porque no les quedó otra opción.

Sea por la razón o la circunstancia puntual que nos llevó adonde estamos, ahora tenemos presencia en todos los rincones del mundo. La mayoría sin proyecciones de volver. Otros sin la posibilidad. Muy pocos sin las ganas, y muchos, estóicos en el territorio nacional. Pero el hecho es que nos toca llevar la patria en los zapatos. Y es precisamente allí donde estamos pisando que tenemos el deber moral de levantar la frente y hacer lo correcto esta vez. Ser los verdaderos representantes del país que queremos reformar. Ciudadanos del mundo, considerados con el otro, dedicados a pulirnos como seres humanos cada vez más dignos, preocupados no sólo por nuestro propio bienestar, sino por el de nuestro entorno, haciéndonos poco a poco reconocer como personas positivas y dignas de confianza.

Es así como vamos a reconstruir un país desde otro suelo. Es así como le damos vuelta a los escándalos que nos hacen objeto de la burla global. Es así como nos sacamos de encima el estigma de nuestros falsos representantes: poniendo manos a la obra desmintiendo a nuestros gobernantes con nuestras acciones. Probando que todos esos actos avergonzantes son ajenos a nuestro comportamiento real. Haciendo nuestro esfuerzo diario por convertirnos en triunfadores de la vida, dando el ejemplo donde estemos. Demostrando a través del esfuerzo por mejorar nuestra calidad como seres humanos que estamos cada vez más lejos de la injusticia, la ignorancia y la baja condición de vida de quienes nos representan políticamente. 

Venezolanos que formamos lazos sinceros de amistad basada en el respeto y la dignidad, que no bajamos los brazos ante las adversidades y circunstancias más difíciles, ni dejamos que éstas nos saquen la alegría de vivir.

Comprometámonos día a día, contra viento y marea, a no escondernos, sino, muy por el contrario, a hacer que nuestros actos hablen más alto que los actos de aquellos por quienes sentimos vergüenza. Seamos verdaderos ciudadanos del mundo, y hagamos flotar nuestro barco aunque ahora parezca hundido.


Wednesday, December 07, 2016

La permanente transitoriedad




La eterna lucha por salir adelante. Por mucho tiempo trabajé arduamente la observación de mi vida intentando descartar lo transitorio y revelar lo verdadero. Años enteros. Cada vez que renovaba entusiasmo, mi vida daba un giro, se revelaba ante mi nuevamente lo verdadero en forma de alguna novedad hermosa, y otras, en forma de desafíos que guardaban un lugar brillante al superarlos.

Hasta que, meditando minuciosamente frente a mi altar, renové el propósito otra vez y me di cuenta de que esto es lo verdadero. La constante búsqueda, la eterna autosuperación cuando alcanzamos los límites. Lo verdadero es, en sí, lo que antes solía ver como transitorio. Lo verdadero es no bajar los brazos y seguir. Lo verdadero es continuar tirando para adelante pase lo que pase, mientras respiremos. Lo verdadero es dar lo mejor de uno, atravesando cualquier circunstancia. Lo verdadero es aprender a surfear en las olas de la transitoriedad.

Hay un punto en que las cosas que creí opuestas, resulta que siempre fueron inherentes, y que por ende, ambas forman parte de un mismo algo, que son caras de una misma moneda, y que hay que aprender a aceptar esa dualidad como un hecho de la vida.

Esa constante carrera de auto superación, donde los desafíos nunca cesan, y la única opción es avanzar sea cual sea la circunstancia. Eso es lo verdadero. Esa es la vida.


Sunday, May 01, 2016

Una vida armoniosa




Se conocieron y se gustaron inmediatamente. Comenzaron a salir y al poco tiempo ya estaban viviendo juntos. Cada día, al llegar del trabajo, se encontraban en casa y se metían en sus teléfonos para comunicarse. Cada tanto uno intentaba acercarse al otro, pero estaban siempre tan ocupados comentándose por internet, que pronto todas las actividades las canalizaban por las redes sociales. Eran una pareja feliz.

Los domingos iban a casa de los padres a almorzar, y llegada la hora de la comida, todos sacaban sus teléfonos para revisar las redes e interactuar de forma más cómoda por allí. Uno le sacaba foto al plato, dos en la mesa les daban like, uno comentaba lo lindo que era estar todos juntos, mientras que el otro aprovechaba para etiquetar a cada uno de los comensales. Luego, en el postre, la conversación fluía maravillosamente, contestando diligentemente los comentarios de las personas que no estaban, pero que quisieran estar; los mismos que, a su vez, también estaban reunidos en familia compartiendo mesa y wifi con todos los presentes. Familias unidas jamás serán vencidas.

En la oficina todos se la llevaban increíblemente bien. Se pasaban toda la información por el dropbox de la compañía, y las reuniones las manejaban por skype. Y aunque la conexión no era tan buena, ellos sabían tener paciencia. Después de todo, esa paciencia era la que los mantenía en comunicación constante como equipo. ¡Qué solidez! Nunca un grupo laboral fue tan armonioso y unido. Excepto, claro, cuando se cayó internet y permanecieron en el mismo recinto donde trabajaban juntos sin interactuar entre sí, pues se sabían sus nombres de usuario, pero no sabían a qué cara correspondían. Pronto volvió la conexión y todos postearon con alivio lo mucho que se echaron de menos esos 10 minutos. Los jefes orgullosos, les dieron like a todos por la camaradería. Reinaba la armonía laboral.

Al llegar a su casa, la muchacha posteó en twitter: "qué pena que mi gato no juega second life. Lo mimaría todo el tiempo." La retuitearon 5, le dieron fav 3 y su novio, a quien tenía al lado, le sacó una risa en voz alta. Segundos más tarde, recibió un fav de él.

Friday, April 29, 2016

Meta: ser feliz.





Caminar es terapéutico. Ahora recuerdo por qué lo hacía por tantas horas en mi otra vida. Esta mañana, por primera vez en cuatro meses, caminé unas quince cuadras en vez de tomar el transporte colectivo al trabajo a la misma hora, como todos los días. Me fui a hacer unos chequeos de sangre rutinarios. Rompí con el hábito asfixiante de saber exactamente adonde voy, y de pasar por los mismos lugares a la misma hora, como un eterno día de la marmota.

Salí caminando un poco alterada, pero el ritmo de un paso tras otro me hizo caer pronto en la cadencia hipnótica del andar a pie. Uno se desconecta de todo y engancha internamente con algo que solamente brota en el acto de caminar. Se dispararon muchos flashes de un pasado del que ya solo quedaban memorias mecánicas, hechos sin sustancia, despojados ya de toda la carga emotiva que tuvieron en su momento. 

Sentí cosas, reviví emociones, y me comparé con mi yo de antes. Me di cuenta de que soy ambas todavía, a pesar de sentir que una de ellas se desactivó o dejó de existir. 

Esa forma antigua de relacionarme con las situaciones a nivel emocional era diferente a la manera en que ahora lo hago. No sé si es mejor o peor una o la otra, pero sí estoy convencida de que son diferentes.

Todo esto sirve para hacerme ver que la meta ahora es llegar a un consenso conmigo misma. Debo recuperar algunas cosas y deshacerme de otras.

Lo que sí definitivamente retomaré es salir cada tanto para entrar en contacto con la parte de mi que a veces se esconde, y que aflora al caminar.


Caro.

Thursday, April 28, 2016

Cable a tierra




En el pasado no muy lejano se me hacía más fácil abrir mi corazón para escribir. Bah, abrirlo en general para todo. Era parte de mi ingenuidad que ahora veo como un tesoro hermoso.
Con el tiempo uno no se vuelve duro ni amargado, sino cobarde, por el miedo a ser traicionado. Porque mientras más experiencias a uno le toca vivir, más entran al saco vivencias poco agradables. Y sin darnos cuenta, vamos "bajando la santamaría" poco a poco para evitar que entre el dolor. Luego cuando vas a ver, te convertiste en un zombie más pronto de lo que pudiste reaccionar, y para revertir hay que volver a aprender el ABC.
Después de tropezarnos con algunas piedras, la primera reacción es cerrar los flancos vulnerables y guardarse para si mismo más y más, aún sabiendo que es afuera donde uno aprende, desarrolla "callo" y crea valor.
Es manteniendo el corazón abierto donde uno se expone a ataques, pero también donde puede dar y recibir apoyo y aliento...saliendo de la coraza, a pesar de lo que sea, uno se hace más fuerte.
Cerrándole la compuerta al dolor, se la cierra también a todos los demás sentimientos, no solo los que uno necesita dar, sino también recibir. Se corta la probabilidad de sufrir, pero también la de ser feliz. En ese constante roce de aprendizaje es donde se esconde el flujo de crecimiento.
Un corazón cerrado se estanca. Yo quiero seguir abriendo el mío. Y para volver a escribir en este blog tuve que forzar algunas puertas. Es gracias a este mismo blog que me acordé de que cómo era antes, y del estado de vida al que quiero volver. En un intercambio de correo con mi gran amigo C, logré transportarme a ese sentimiento de apertura. Sentí conectarme con mi yo de aquel entonces, cuando estaba en la flor de mi ingenuidad adulta que pronto se esfumaría, 
y escribí sin filtros respecto a aquella época esta cita con la que concluyo este post:
Qué tiempos tan lindos...era como otra vida...ahora entiendo que en medio de mi tristeza, también atravesaba momentos hermosos. De alguna forma esta existencia se encarga de hacernos entender que siempre que manifestemos la vida con honestidad, si somos fieles a lo que sentimos y actuamos coherentemente con lo que está en nuestro corazón, no hay posibilidad de que todo sea tristeza o dolor...siempre, siempre, siempre, vamos a ver atrás a nuestro pasado sin reproches, y eso, en última instancia, es también un aspecto de la felicidad.
Caro.