Saturday, October 31, 2009

Desde una página de papel cualquiera





Entre instintiva e intuitiva, soy más de la primera. Sobretodo con la música, que para mí es una pulsión, algo que no pienso o que no pasa por el filtro racional: lo siento, lo quiero; lo quiero, lo tengo; lo tengo, lo vivo. Y la vivo.

Digo esto porque me considero una ignorante de ella al mismo tiempo. La mayoría de las canciones no se quién las canta, muchas veces ni cómo se titulan; no me se la historia del grupo e ignoro quienes componen la banda.

Sólo se una cosa, y es si me gusta o no. Supongo que también tengo este mismo proceso para muchas otras cosas de gustos subjetivos como el humor, la fotografía, lo estético, lo que "me llega o no me llega."

Y así, pues, funciona mi víscera musical. Algo bien básico, bien primitivo, incluso hasta animalesco.


Caro

Saturday, October 24, 2009

Derivadas cósmicas que caen a la tierra en forma de lágrimas



Gold in the end of summer


Hoy era un día para levantar el teléfono y llamarte por algo especial. Hoy tu mamá te vió por primera vez después de tanto tiempo de haberte imaginado mientras dormías en su vientre. Hoy fue el principio de todo. De tu todo y del mío; de todo un universo.

Ese todo tuyo fue gastándose, lo vimos irse fulminantemente, pero el mío sigue, sigue y te contiene. Hoy te imagino como tú me imaginabas a mí cuando yo estaba en tu vientre. Todo continúa, como ves, igual, a pesar de que tantas cosas han cambiado. Cosas que un cosmonauta me dijo y me parecen tan ciertas...

Soñé contigo, justo hoy. El sueño vino como un regalo de cumpleaños de tu parte..."muy tú" eso de dar cuando es tu turno de recibir. Yo manejaba tu camioneta wagoneer blanca, y me estacioné en la que supuestamente era nuestra casa, y me puse a llorar. En el retrovisor la imagen que se reflejaba de mí era la de una niñita de nueve, pero yo ya era grande.

Llegaste como una voz, la que ahora me toca imaginar como tú lo hacías con la mía cuando todavía no hablaba, y de pronto, mi mundo se alivió. No encuentro cómo expresarlo mejor. Tu voz es mágica. Estabas en el asiento de atrás, consolando mi llanto, y extendiste tus manos para arreglarme mi despeinada cabellera. Eras tú, mamá. Eras tú y no pude sino seguir llorando, aunque en el sueño me quedé dormida con tus dedos desenredando mi pelo.

No creo que haya forma de sacar de adentro de mí esta terrible forma de extrañarte, de seguirte completando con sueños y recuerdos a los que me aferro como a nada en el mundo.


Caro

Friday, October 16, 2009

Instantes animales



Ajustando prioridades


Llegó inesperadamente, habiéndolo buscado toda su vida, de pronto llegó en una ensoñación, un flashback, un recuerdo que hizo ignición en el rincón más remoto de su mente, y apareció. Después de un par de intentos en el teclado, ese nombre encontró significado, como quien tiene una palabra en la punta de la lengua, va al diccionario, y allí estaba, toda su vida, esperando a ser descubierta, así llegó él.

Después de pocos días de comprobar existencia y en medio de un estado medio catatónico causado por el rush de endorfinas de saber que ambos existían, medio sedados-medio conscientes, medio dormidos-medio despiertos, se encontraron. Allí de nuevo, después de tanto tiempo, y pasando por alto el año 1969, por primera vez, aquella tarde de enero, pisaron la luna.

Una escena surreal, onírica, ahora recuerdan que todo esto ocurrió en un estado de total ingravidez, y perciben que, curiosamente, cada vez que lo recuerdan, vuelven a flotar. No solamente hicieron historia siendo los primeros en llevar a cabo tal hazaña, sino que además era primera vez que se veían en persona, después de haberse buscado y encontrado respectivamente en sendos diccionarios durante diecinueve años. Estaban allí, eran reales y debían resumir sus vidas en pocas horas de contacto lunar.

Lo hicieron, y ahora esos días se han ido hace mucho, pero la impresión que les dejó fue trascendental en la historia de la humanidad. De su humanidad. Nunca más lo olvidará. Nunca. A pesar de su despiste con los días y los números, y la terrible amenaza constante de olvidarlo todo.

Recordó a su profesor de anatomía y fisiología hablando de la gente que pierde la memoria, contó que el cerebelo se encarga de registrar las actividades motoras, por lo que la gente que sufre de amnesia severa nunca se olvida de cómo escribir y esas funciones básicas. Contó de un tipo que perdió la memoria casi totalmente, pero que nunca olvidó tocar el piano, y aunque había olvidado el nombre de su esposa, sabía que la amaba profundamente.

Ella sintió una especie de alivio. Al menos si algún día llegara a perder la suya, no se olvidaría de lo que siente por él. Jamás.


Wednesday, October 14, 2009

Tormenta de ideas


Déjala correr


Pensó en escribir esto desde su pseudónimo. No tenía ganas de que le leyeran en aquella oportunidad, por eso se vació enteramente en su cuaderno de notas, sin ser algo particularmente privado lo que necesitara volcar allí. "Son estos momentos en la tina" pensó, "los que me hacen sondear en las profundidades de mi universo interno".

Recordó en una oportunidad quedarse inmóvil viendo el remolino que se formaba en el desagüe de la bañera mientras ésta se vaciaba. Lo miró hipnóticamente, y pensó que gracias a ese remolinillo largo y estrecho se colaban los ruidos internos de la tubería hacia el exterior; que si no fuera por él, no se oiría nada en ese momento. Y lo comparó al remolino que forma un gran huracán o un tornado, y que, gracias a ellos, en el espacio se dejaría escuchar el ruido de la tierra, a miles de kilómetros fuera de la atmósfera terrestre.

"Debe existir un remolino así entre las personas" pensó tan claramente que creyó haberlo dicho en voz alta, y siguió "o quizá la música, la fotografía, la escritura, sean el remolino con el que las personas pueden dejar salir su sonido interior, lo que sienten, lo que piensan". Hizo una pausa y continuó: "algún día escribiré mis memorias". Su propia risa interrumpió sus ideas; estaba consciente de su mala retentiva y sin embargo allí estaba, pensando aleatoriamente en escribir "sus memorias".

Pasaron unos minutos y pensó "tengo amigos, muchos amigos, y me alivia saber que cada uno va a conservar al menos un recuerdo mío que terminará escapándose de mi mente sin saber" y concluyó, "de alguna forma, aún olvidando la mayoría de las cosas, no todo está perdido. Cuento con ustedes".


Friday, October 02, 2009

Reflexiones desde un iPod



Amaré el ruido del viento


Volver a casa cobra cada vez un sentido más amplio y menos abarcable, desde que cada lugar que visito, gracias a la conexión de vida a vida que comparto en cada uno de ellos, hace que sienta a ése, irremediablemente, como mi hogar.

No se trata de algo forzado, o una cuestión de invasión, sino de pertenencia, de sentir que te reciben con los brazos abiertos y de sentir que no hay poses o falsos compromisos; los silencios no son incomodos, sino que son otra forma de comunicación, e ir significa estar juntos, no sólo salir a pasear por lugares nuevos o parajes turísticos.

Vengo de Caracas, mi primer hogar, mi cuna. Llego a Atlanta, Mendoza, Tüscherz, Santiago, Baires o Acarigua y siento que he llegado a casa. Es algo difícil de explicar, y al final vuelvo a Charlotte, mi lugar, nuestro espacio juntos, la sede de mi vida en este momento.

Me costó darme cuenta de que mi corazón no era lo que estaba dividido, sino que este planeta es, simplemente, demasiado grande.


Caro