Friday, January 30, 2009

Tratando de organizar mis pensamientos -inutilmente-





CARACAS, DE NOCHE


Han sido uno días largos de autobuses y carreteras, de fríos polares y calores llaneros. Estos últimos cinco días han sido intensos. Quiero hablar de mis reflexiones de azotea y del viaje en el tiempo, en el que me encontré conmigo misma en otra forma, en otro espacio, en pleno centro del universo. Aún no termino de procesarlo. Ese cosmonauta que yo creía que era otra persona, terminé siendo yo misma. Resulta que soy géminis y creo haber encontrado a mi gemelo. Era él, nos bajamos de las excavadoras, el aire estaba pesado antes de hacer contacto. En el túnel del tiempo estaba oscuro y polvoriento. De pronto comienzo a darle con la pala a la delgada capa de tierra que me separaba de mi gemelo, y al segundo intento, la luz que llevaba puesta en su casco de explorador me encandiló e hicimos contacto. Extendí mis brazos y hubo un abrazo enorme, "bienvenido".

Pasó algo extraño con el tiempo. Creo que se detuvo o simplemente dejó de existir. De cualquier forma no transcurrió más hasta poco antes de la despedida, pero mientras tanto, no hubo. Fui Trinity persiguiendo el conejito blanco y encontrando la verdad. De pronto estábamos en la azotea del edificio más alto de la ciudad y hubo un deja vu que no sé cuanto duró, porque no teníamos relojes, pero un deja vu que cambió por completo el curso de la humanidad. Habíamos burlado la matrix, y estábamos sentados hace 20 años ahí. Todo intacto y nadie se dió cuenta, pero en ese momento el mundo entero giró en torno a ese lugar.

Recordamos cómo probábamos sentir vértigo. Yo me moría, pero a mi gemelo parece no haberle afectado mucho la altura puesto que dejaba colgando sus pies en el vacío. Poco a poco, junto a las antenas del techo, dejamos fluir el pasado que se volvía presente como si nada, y resulta que fue la continuidad de uno de esos paréntesis que nunca se cerraron.

En ese momento creí sentir nostalgia. Ahora siento que eso no era nada comparado con este momento en el que me detengo a pensar un poco.

Después de detenerse el tiempo en ese encuentro, y casi como recuperándose del letargo que tuvo, aceleró sus agujas y los días subsiguientes pasaron a una velocidad extremadamente rápida, dejándome la sensación del recuerdo de un sueño vívido y todas esas sensibilidades a flor de piel.

Luego vine a Acarigua. A mi abue la ví como a una pequeñita, tan presente y alegre, tan solita y lejos de la realidad que ella conoció...todos los recuerdos de su vida estan solos con ella...el paso de los años se ha llevado consigo a todas las personas con quienes ella compartió sus años mozos, dejándola sola pero acompañada, atrapada en el futuro, con angustias legítimas de cosas que no pasan...realmente la edad trae consigo esa locura rara e inocente que me hace saltar las lágrimas como a ella le saltaron cuando preguntó por mi mamá y le dije la verdad que por distorsiones de su memoria no recordaba. No sobreactuó. Pensó en mi mamá y su tristeza fue profunda, genuina. Hubo un silencio que me partió mientras ella procesaba y alrededor de sus ojos, las grietas que se abren entre las arrugas comenzaron a humedecerse. Mi abuelita estaba llorando en silencio la muerte de mi mamá, tal como yo la he llorado todos estos años.

Pensé en muchas cosas que no me dejaron dormir, en muchas emociones que he sentido en estos últimos días. Tantos recuerdos revueltos en tan poco tiempo, no me han dado margen para poder reaccionar ni pensar. Son demasiadas las cosas que me vienen a la mente, haré una breve tormenta de ideas para poder irme a la cama tranquila, al menos hasta mañana, cuando vuelva a tener conexion a internet y pueda pensar todo con más tranquilidad.

Max, Abuelita, Mama, H.S., Papa, Alé, Gus, Tatis, Argentina, Coca,
escribir, actualizar, trabajo, encomiendas, dedicar, ser, escribir, leer,
ser, querer, cantar, abarcar, nam miojo rengue kio, tiempo, O.N.G.,
voluntad, talentos, sueños, Nana, familia Baton Rouge, errores,
emails, vidas, perdon.

Luego, ya en cama, cuando me tocaba a mi dormir, comencé a pensar en todas estas cosas que el señor de ojos claros me dijo que debía sentir, y no pude contenerlo, así que decidí escribir esto. Casualmente en mi ipod comenzaba a sonar "sunset coming on" y me permití llorar esta vez.




Caro

Monday, January 26, 2009

Cosas de Supertramp





Lost in translation



Es cierto lo que hablé con el señor de ojos claros el otro día. Es cierto lo que él notó en mis ojos: me cuesta llorar por las cosas que me afectan directamente, a pesar de que yo me considero llorona (en las películas y otras situaciones ajenas). Ese señor tiene razón, y yo no me había dado cuenta. Hoy mismo, dos días después fue que asimilé y acepté (porque también soy testaruda con mis conceptos de mí misma), acepté que el señor de ojos claros vió algo que yo había ocultado exitosamente hasta de mi persona.

Esta mañana me encontraré con ese señor. El que me leyó la mente y dijo que puedo ser dura conmigo misma. Luego me encuentro con otro, el que ha sido mi confidente durante este último mes...un gran amigo al que no veo desde que éramos dos preadolescentes. Una persona con quien compartí tardes de ocio durante poco menos de 10 meses y que por alguna extraña razón marcó mi vida, y ha reaparecido en la máquina del tiempo y del espacio para ocupar ese lugar. Alguien a quien cualquiera diría que prácticamente no conozco, pero con quien he creado un lazo de amistad mucho más profundo que cualquiera con quien haya compartido una por años. Es una conexión rara, recíproca y que conserva esa ingenuidad con la que se formó. Siento que le guardo un gran cariño, enorme, incalculable, y una confianza del mismo tamaño. No puedo esperar a verlo. Será un gran día, lo presiento. Será un día que recordaré siempre. Si no es por ese día en sí, al menos por toda la expectativa que ha creado. Ya sólo por eso, ese momento que aún no ha llegado habrá valido la pena.



Desde lo más profundo de mi alterego.


Caro

Sunday, January 25, 2009

Se abre un túnel del tiempo





Castles in the sky



Dos máquinas excavadoras, una en cada lado opuesto del mundo, comienzan sus excavaciones desde la superficie hacia el centro de la tierra. Hace aproximadamente veinte días que trabajan sin descanso y hoy están a 24 horas, a pocos metros de encontrarse para completar el túnel que han estado abriendo durante poco menos de dos décadas.

Uno de los pilotos comienza a sentir vértigo, se abren sensibilidades y comienza a experimentar emociones entre ráfagas de pensamientos que no paran; unas son ideas, otras recuerdos de los días en que aún estaban en la superficie de la tierra años atrás, generando las razones que los llevaran a excavar cada día con más empeño, y otras son las futuras causas que en dos decadas más serán nuevos recuerdos para ellos.

De cualquier forma, aún no se han visto, y el encuentro entre dos cosmonautas en el centro del universo es algo que los mantiene motivados en ese extraño viaje en el tiempo que se han formado.

El túnel está a punto de abrirse para no volver a cerrarse.


Seguiremos informando.





::Caro::

Tuesday, January 20, 2009

Nostalgias entre paréntesis





Señales


Qué raro y qué divertido es salirse de la rutina diaria, automáticamente se cae en otra diferente, y con eso creemos que la rompimos.

En una oportunidad escribí sobre cómo siento que mi vida consiste a veces en varios paréntesis abiertos. Es decir, tengo una vida en cada lugar adonde voy, y cada una de ellas se mantiene suspendida mientras yo no estoy. Cuando vuelvo, la retomo exactamente en el punto donde la dejé, sin mayores cambios, simplemente continúa como si nunca me hubiese alejado. En Charlotte, que es, para seguir la analogía, donde ocurre el texto principal; Caracas, Acarigua, Baton Rouge, Suiza, Mendoza, Santiago, Buenos Aires...y hasta en mis mundos virtuales, cayolandia, mis clases por correspondencia.

Voy saltando de un paréntesis en otro, y en ocasiones hay varios dentro de uno más grande. Me agrada expandir mi vida. Me agrada abarcar tantos sitios, sentirme como en casa en tantos lugares, pero por otro lado me llena de impaciencia cuando tengo mucho tiempo sin poder retomar uno de mis paréntesis a los que no he entrado en mucho tiempo. Inevitable comenzar a echar de menos.

Hace cuatro días me congelaba, hoy me quejé del calor, y me dió cierto dejo de nostalgia saber que en casa estaba nevando. Pero eso se va tan pronto como al probar un bocado de queso guayanés, desayunar con tía en algún lugar de comida criolla con una conversa maravillosa sobre la vida, o improvisar una noche de margaritas en casa de Anaska, almorzar comida china con papá, romper la dieta con Alé o saber que en pocos días viajaré a Acarigua para encontrarme con mi abue, y darle un abrazo que esperó 18 años ahí guardado a un amigo.

Cada paréntesis tiene una habilidad maravillosa de competir con los otros para no hacerme sentir tanta nostalgia, así sea creando una nueva que nos haga creer que rompimos con otra.

Si no tiene sentido esto que escribo, lo siento. Ciertos dolores de cabeza son así...el mío tiene estos efectos secundarios. Sugiero que se tomen una aspirina si continúan los síntomas.




Caro

Thursday, January 15, 2009

Lo perdí todo y lo recuperé todo en una llamada telefónica





Ajustando prioridades



Somos tan frágiles y no lo sabemos...

Hoy lo perdí todo y lo recuperé todo en un sólo minuto de mi existencia. Un minuto que sacudió las plataformas de mi vida y las volvió a colocar donde estaban. Una llamada que me hizo perder y encontrar la razón. Una voz, su voz, que me hizo volver a llenar mis pulmones de aire después de exhalar el que contuve al volver a escucharla.

En un período de 3 minutos aproximadamente, se me heló la sangre, sentí el terror más profundo de mi vida, el desasosiego más intenso y más corto de la historia, y el alivio más increible; todo esto para causar el asombro más grande, del que todavía no me recupero de un todo y que fue causado por algo que no nos pasó.

Las ideas en mi mente estan desordenadas, aún no sé muy bien qué significa todo esto, pero de que me desestabilizó la razón, lo hizo. Ahora intento buscar un momento de silencio para esperar a que todo lo que pienso se asiente poco a poco en el fondo de la pecera de mi cabeza y sacar de todo esto aquello que haya quedado por aprender.

No puedo dejar de sentir un profundo agradecimiento a la vida por que no hayan habido víctimas en el accidente del avión que cayó en el lago Hudson. Puedo sentir el alivio que cada uno de los familiares de cada pasajero sintió, sumado al mio y al de 150 familias más. Simplemente es una sensación tan grande que no abarco y no hay manera de definirla con palabras.

Solo puedo decir que hoy aprecio un millón de veces más el infinito valor de estar vivos.

Hoy menos que nunca pienso tener reservas de ningún tipo. No se sorprendan con mis demostraciones de cariño, por favor. Es simplemente mi forma de no dar nada por sentado.

Siento todavía como un ring de 435 vibraciones por segundo en mi cabeza, equivalente a un fuerte golpe que le han dado a un diapasón, así que con su permiso, me retiro a meditar un poco más sobre todo este asunto.


Un fuerte abrazo,



Caro

Caminos paralelos de una misma persona





A rodar mi vida



Se ha despejado una duda milenaria equivalente a años de hipótesis nunca resueltas. Hoy estoy viviendo lo que sería el equivalente a ese cuarto de segundo en el que pensamos "y si hubiese pasado de otra forma?".

Ayer tuve tres oportunidades de vivir tres destinos diferentes. Sin embargo hubo un cuarto, que fue el que terminé abordando, y que nada tenía que ver con ninguno de los anteriores. Mucho menos con mis planes para ese día.

Pero de alguna forma en algún deja vú del tiempo, yo sí me monté en cada uno de esos aviones, y en alguna brecha paralela, aterricé en Atlanta tres veces, y quizá en alguno de esos aterrizajes logré conectar con mi vuelo a Venezuela, donde al final del viaje estaba mi familia esperándome. Estoy segura de que eso pasó, y de que en alguna dimensión estoy ahora almorzando en algún lugar en Caracas con mi familia, riéndonos, tomando fotos, compartiendo anécdotas.

Lo que se supone que debió haber pasado no pasó y ahora camino por rutas paralelas a las que me había trazado. Ahora mismo estoy viviendo el "y si nunca me hubiera montado en ese avión" de una de las tres oportunidades en las que sí lo hice y me formulé esa pregunta, mientras cruzaba sobrevolando el Mar Caribe rumbo a mi destino.

Esto es. Esto es lo que se siente vivir un caso hipotético.



Caro

Monday, January 12, 2009

Trastornos nocturnos





Ingenue



Llegó en la madrugada, como suele llegar cuando viene a atormentarme, sin aviso. Se coló en mis sueños de la misma forma en que un mal olor invade un recinto y me desperté contorsionada sobre mi lado izquierdo del cuerpo, dando vueltas para encontrar la posición menos dolorosa. El dolor de vesícula estaba allí para quitarme el descanso una vez más.

El sueño era bárbaro, y las ganas de dormir que se pueden tener a las 3am me obligaban a seguir intentando quedarme dormida inútilmente a pesar del profundo dolor entre delirios que rozaban el borde de la realidad. En el fondo de mi cabeza se repetía desagradablemente sólo una pequeña porción de "I'm deranged" que sentía que me volvía loca, y buscaba entre páginas de una enciclopedia antigua la historia de Mali; estaba atrapada entre el poco descanso que podía conseguir del sueño y el dolor que venía desde la parte de mi cuerpo que insistía en estar despierta.

Mientras esto pasaba, escribía cartas en mi mente, escribía esta entrada obsesivamente sin parar, veía palabras que se acercaban y alejaban, y las repetía como se repetía la música de fondo. Era un verdadero laberinto en medio de la oscuridad.

Finalmente me desperté consciente de estar teniendo el dolor. Dí algunas vueltas en la cama y me levanté a buscar una pastilla en el gabinete de las medicinas. Se exactamente cual me lo calma. Torcida como uno de los camarones que me comí en la cena, llegué a la cocina y logré tomármela.

La música, las palabras volando a mi alrededor, mis hilaciones delirantes acerca de escribir acá seguían ahí tan presentes como cuando dormía, al igual que ese infernal dolor; seguía todo eso allí a pesar de yo estar completamente despierta.

Regresé a la cama y probé varias posiciones que a lo largo de la noche sirvieron de antifaz para tapar el dolor, y volví a lo que estaba, como si nunca me hubiera despertado, con una continuidad increible. Y así como vino, se fue, poco a poco, dejando solo estas sensaciones de que algo parecido a lo que narro pasó, o lo soñé muy vívidamente.

I'm deranged.

Caro

Sunday, January 11, 2009

El valor de pertenecer






AMANECE



Tengo cinco años viviendo en Charlotte, y no sé como suena eso, si a mucho o a poco. El hecho es que ha sido una gran época de crecer y crecer. Considero que el primer año fue como la "infancia" de mi capítulo acá. Apenas aprendía a manejarme alrededor sin ir muy lejos para no perder el camino de vuelta a casa; probaba plantar semillas que no sabía que no eran de la temporada, por ejemplo, y aprendía un poco del comportamiento del clima en la ciudad. Llegué con una maleta para quedarme 20 días en invierno, y me quedé toda una vida.

Luego "mi adolescencia", del segundo a finales del cuarto año. Etapa productiva, de ajustes laborales, de búsqueda de mi lugar. Al volver de viaje, ya sentía estar en casa.

Ahora en la entrada del quinto, siento finalmente que esta etapa de grande ajustes, aunque no termina, al menos está a punto de cerrarse por un tiempo. Creo que he encontrado lo mio, y finalmente parece que toqué las puertas que por tanto tiempo habían estado ahí esperando a que tuviera la madurez para llegar a ellas, abrirlas con naturalidad, pasar, quitarme los zapatos, abrir la nevera y sentirme en casa, en pleno dominio de mis acciones.

En términos de alguien a quien le ha tocado re-empezar su vida de cero, un período de adaptación de 5 años puede parecer largo. Para alguien a quien nunca le ha tocado hacerlo, cinco años no es nada. Pero hablamos de cinco años de ensayos y errores, de lucha fija, de intentos, algunos exitosos, otros fallidos; de risas y dolores, de llegadas y despedidas, de soledades y compañías, de frustraciones, de conquistas, de retos, muchos retos.

Ya a estas alturas estoy en mi casa, en mi pequeño mundo que yo me he creado a punta de las cosas que he vivido, y donde siento que de tener que mudarme, lo extrañaría muchísimo. Donde siento que finalmente pertenezco.




Caro


Saturday, January 10, 2009

Los límites de la sugestión

[INSONMIO]


Esta mañana no sonó el despertador, pero igual me levanté un poco antes de la hora a la que siempre suena cuando está activado. Típico. Durante la semana estoy siempre rogándole cinco minutos más, pero hoy que no era necesario, me desperté espontáneamente sin necesidad.

No es normal para mí que sean las 11pm y me caiga del sueño. Realmente es bien raro, pero no me quejo. Muchas veces nos mimetizamos con las personas y terminamos adoptando sus hábitos en algún momento de la historia.

Sin embargo, hay algo que me parece curioso de todo esto y nada tiene que ver con mimetizarse con alguien. Y es que cuando alguien dice que está engripado, al ratico ya uno está aclarándose la garganta y sintiendo ciertos síntomas aún sin haber estado próximo al enfermo. Es raro porque puede suceder hasta por teléfono, y los síntomas que uno siente, son muy probablemente sugestionados. Hay acaso un secreto deseo de que se nos pegue la gripe? No lo creo. Pero este ejemplo no funciona con la precisión e infalibilidad de los bostezos. Pero cómo es que eso pasa? Cómo es que se pegan los bostezos? Porque ya no estamos hablando de microorganismos que podrían viajar en el aire y pegársenos, no. Estamos hablando de un bostezo, un acto reflejo que no tiene que ver con contagio físico.

Más de una vez me he aguantado las ganas de bostezar cuando veo a otra persona hacerlo, pero es inevitable, me lloran los ojos, se me contorsionan todos los músculos de la cara y al final termino rindiéndome y abriendo la boca peor que un hipopótamo. Por qué? Estoy segura de que debe haber una explicación lógica que está a la punta de unos simples clicks en la computadora, pero para ciertas cosas no me importa aguantar la intriga...o me interesan más las especulaciones que cada quien se pueda formar del asunto. No es más divertido así?

Las carcajadas son otra de las cosas que se contagian, y creo que son mis contagios favoritos. En oportunidades he grabado mi propia risa y, al volverla a oir, me río de nuevo. Es inevitable. De hecho en enfermería se utiliza como una terapia curativa no-farmacológica, y es bien efectiva porque genera endorfinas. Pero no es el sistema terapéutico el punto en discusión. El misterio aquí es por qué es contagiosa.

En fin. Tengo rato viendo a gente bostezando y ya no puedo evitar las ganas de irme a dormir.

Hasta mañana gente.




Caro

Friday, January 09, 2009

Pensamientos deshilachados de un día con la misma característica

Pide un deseo



El principio de causa y efecto es - a mi parecer y el de muchos - el verdadero motor que impulsa al mundo; dos palabras hacen que se cumpla perfecta justicia en el universo, y hacen que lo que parece inexplicable tenga sentido.

Puede sonar exagerado, pero yo acabo de comprobar con mi propia vida la teoría de que el aleteo de una mariposa puede causar un maremoto al otro lado de la tierra con eventos que, para la relatividad de las personas, pueden parecer insignificantes y para la relatividad de otras cobran un valor trascendental. Causa y efecto también son indefectibles e inmutables a los elementos del tiempo y la distancia: una mujer que recuerda un lunar y un hombre que corre al otro lado del mundo a verse en el espejo.

Es realmente fascinante y curioso ver como viajan las palabras.

Copio esta entrada del cuaderno que usé mientras esperaba en la tienda de repuestos en donde le dieron servicio a mi victimado carro. Digo "victimado" porque verdaderamente es una víctima de mi total descuido, o de mi falta de cuidados hacia él. Me cuesta trabajo interesarme por ellos, lo mismo que por los celulares. Son, en lo que a mí respecta, un mal necesario.

Hoy llegué tarde a muchos lugares, incluso a mi clase por correspondencia, espero que el profe no haya pasado asistencia.

Mientras, en mi iPod suena cinematic orchestra con una insistencia tremenda. Verán, es que siempre tuve algo de groupie.




Caro

9:11

[COLOR MODE: OFF]


Hace muchos años que no recordaba con tanto cariño la afición de mi mamá por los números, la suma de ellos y su significado en la vida de cada quien. Hacía cuentas con fórmulas complicadísimas y tablas que encriptaban los nombres y las fechas de nacimiento que al final terminaban dando con el número único de esa persona. El número que les describía perfectamente y hasta podía hablarles de su pasado, presente y futuro. A mí aquello me resultaba fascinante antes de mi adolescencia. Luego decidí no creer en nada de esas cosas, pero bien que me sorprendía a mí misma haciendo sumas y restas de números de fechas para decidir si tomaría aquel examen ese día, por ejemplo, o si compraría ese libro o ese reproductor de discos compactos.

Ha pasado el tiempo y ahora he encontrado otras formas menos azarosas de tomar mis decisiones, pero ciertas casualidades siguen repitiéndose con una frecuencia bastante fija que en oportunidades he querido etiquetar de "atención selectiva", como diría mi prima Ana Karina que estudió psicología y quien solía tener un talento especial para raciocinizar muchas fantasías que a veces me hacían cruzar los límites de la realidad.

Pero aún no me dejo de sorprender, por ejemplo (incluso antes de la famosa fecha) mis coincidencias con el número 911. Está por todas partes, incluso cuando hablo con Alé, que cumple un día 11 pienso en eso. A ella le marca ese número, y a mi, que cumplo un 9, me marca el 9-11. Se fijan, que no eran cosas de mi mamá solamente? Lo mismo cuando me levanto, hago el café y paso frente al reloj del decodificador de la TV a cable, les juro, marca 911 y no porque yo esté pendiente. Dos veces al día, o cuando menos, una.

Claro, habría que contar las veces que veo al reloj durante el día, especialmente alrededor de esa hora, pero les aseguro, yo que suelo ser una obsesiva del tiempo y de sus mitos, no solamente de la hora, sino del concepto del tiempo, me quité el reloj para no verlo tanto. Sin embargo, el número sigue apareciendo, y yo sigo volteando a verlo justo a esa hora, todos los días, y esto me ha llevado a recordar tanto a mi mamá. Me encantaría que me dijera el significado de estas coincidencias. Ella tenía un talento de saber esas cosas, y si no sabía se las inventaba y sonaba tan convincente, que terminaba comprándole la idea sólo para calmar ciertas obsesiones absurdas que suelen venir a mi de vez en cuando.

Son las 9:36am: 9 + 3 =12 --> 1+2=3 --> 3+6= 9 Ahí está! Mi número.

Habrá que revisar entre los archivos de mi mamá para encontrarle significado a este número del momento que acaba de pasar y que no debería importarme más, porque ahora ya son las 9:38, y no sacaré la cuenta.





Caro

Thursday, January 08, 2009

Las caras lindas de mi gente bella

A orillas del río Aare me acosté y soñé



Habían anunciado nieve en Charlotte ayer, pero creo que es solo para advertir que va a estar completamente congelado el clima, pues los pobres meteorólogos no pegan ni una, a menos que los chances de que un accidente climático ocurra sean mayores que 90%. Nunca me hubiera hecho meteoróloga por el escarnio público al que están tácitamente sometidos desde que toman la decisión de estudiar eso.

Es cierto, el calor a veces es preferible, especialmente si se creció en un país tropical. El calor siempre evoca tambores, ritmo, Caribe para mi. Curiosamente, recuerdo el desdén con el que tomaba la música afrocaribeña, la salsa en particular. Era un rechazo inexplicable desde chiquitica. Nunca supe por qué, pero no me gustaba aquel ritmo primitivo, escandaloso. No concebía que lo escucharan fuera del contexto de una fiesta o algo donde se justificara tocar esa música. Recuerdo que me iban llevando en el carro por la Castellana rumbo a casa de mi tía Cristina cuando nos paró la luz roja de la Avenida Mohedano y pude escuchar que el carro de al lado tenía una salsa de mal gusto a todo volumen, y yo deseé secretamente en un pequeño momento Amélie que todos los carros de las personas comenzaran a tocar salsa al mismo tiempo. Era casi una maldición aquello. Cuando por estar sufriendo algo crees que te sentirías mejor si el resto del mundo también estuviera pasando por lo mismo. Era pequeña, de unos 7 años, y en ese entonces pensaba así.

Pasaron los años y por fortuna evolucioné y me volví más tolerante. Ya bailaba merengue y no me revolvía el estómago la salsa, aunque no la sabía bailar aún porque me parecía complicadísima. Ya también había superado los revoltijones que me daba tener que pasar en carro por el casco viejo de Chacao...inexplicable ahora de grande la razón de estas pequeñas aversiones.

Luego entré a la universidad, y llegó el momento de tomar una materia electiva, pero ya todos los cupos estaban llenos, y me habían dicho que entrar en Percusión Afrocaribeña era un 20 seguro. Listo, palabras mágicas, me inscribí y llegué completamente perdida el primer día. Verán, es que pensaba que yo no tenía ritmo, y que por lo tanto no iba a aprender nunca a darle a unas tumbadoras, pero ya era muy tarde, tenía que asumir mi barranco.

Las clases comenzaron, y con ellas, los ejercicios: "golpe-dedo-mano, dedo-mano-dedo, golpe-golpe", al principio en las tumbadoras, fuera de clase en los pupitres, en mis piernas, en casa, en la mesa, en los cuadernos, en la espalda de mis amigos, aquel ritmo me había atrapado. Luego como en esas cosas que has visto toda tu vida, que nunca has hecho, pero que estas seguro que sabes hacer (así aprendí a manejar sincrónico), me atreví a bailar salsa - y me fascinó! Estaba bailando salsa!! Aquel terrible baile complicadísimo, lo estaba bailando, y lo estaba disfrutando como nada, y lo que es más increible, decían que bailaba bien!! Luego en Miami, nos fuimos de rumba a Coconut Grove, Sr. Frogs...un tipo tocaba dos tumbadoras en medio de la pista de baile que estaba a reventar, el calor, la música a todo dar, el climax de la noche, y de pronto, me ofrece tocar (jojojo) me pongo a su lado y le hice la base mientras él tocaba las variaciones de un mismo tema. Fue genial.

Desde esa vez, tomé percusión todos los semestres subsiguientes hasta que llegó el nivel de timbales para el que ya era mi último semestre, nivel que nunca dominé, ni estuve cerca de hacerlo.

Esta mañana recibí noticias de mi profe por correspondencia. Luego de verlo, yendo a la cocina a dejar mi taza de café, canté esa línea de la salsa brava con la que titulé esta entrada: "las cara lindas, las caras lindas...las cara lindas de mi gen-te bella".



Caro

Wednesday, January 07, 2009

Anuncios sin sentido cobran el valor de una piedra angular

Creo que me cansé



Nunca he creido en esas lecciones que ofrecen por internet, de esas que seguramente habrán visto anunciadas por ahí: "aprenda desde su casa con los cursos online de la universidad bla-bla-blá". Paja, pura paja, pensaba equivocadamente.

Resulta que la universidad de la vida también reparte ciertos cursos de motivación por correo electrónico. Es curiosísimo, pero he cambiado mi opinión testaruda y la poca fe que le tenía a esas aulas a distancia. Resulta que ahora soy, no solamente alumna, sino fan número uno del sistema. Es cómodo, barato y sencillo...pero por sobre todo efectivísimo. De las cosas que he aprendido y de las que he refrescado! No me lo creerían si les contase, por lo que no les haré perder su tiempo en explicaciones que no resulten claras.

Acerca de este curso de la vida, me inscribí hace muchos años, mucho antes de que se popularizara internet, incluso mucho antes de que yo tuviera mi primera computadora personal. Ni yo misma me acordaba, hasta que un día en una de esas reflexiones de ducha mientras las actividades propias del momento se hacen automáticamente sin pensar, la mente se echa a volar, y la mía viajó 18 años atrás para traerme a la memoria el nombre del que sería mi profesor. Este, el del curso del que les hablo. Un tipo difícil de describir, enorme, más grande que un hoyo negro en el espacio a quien nunca le vi su cara sino el centro del alma.

Ahora si me disculpan, tengo que ocuparme de otras cosillas. Estoy segura de que este curso me seguirá dando de qué hablar.


Besos,



::Caro::