
Aquel día las dos estuvimos lejos. Nada más por eso, ya te estaba acompañando.
Ese día ví la puesta de sol más increíble que he visto en mucho tiempo, y pasé un rato suspendida a 109 pisos de altura dando vueltas en el aire, como me la he pasado tanto tiempo últimamente. Me pregunto cómo serían las cosas si tuviéramos el chance de vernos una vez más. Estoy segura de que me entenderías como nadie, y yo a tí, ahora que he crecido; ahora, que el tiempo en que decías que entendería muchas cosas llegó y te necesito tanto.
En un acto que te hubiera encantado ver, estabas. Te recordé cuando ví lo que parecía la canasta de un globo aerostático de donde salió el telón que, como por arte de magia, se abrió para cerrar el espectáculo.
Fue inevitable recordar con pena el día en que estábamos en un acto al aire libre en Caracas papá, tú y yo, y estuviste a punto de subirte a un globo, pero no lo hiciste porque yo estaba pequeña, y tenía sed y quería irme a casa. Si hubiera sido grande, me hubiera quedado para acompañarte, pero ya ves lo tarde que se nos hizo.
Ayer hablé con dos amigas; a una que le pago porque escuche y a otra que me escucha porque me quiere. Les hablé de tí y me dí cuenta de que nunca voy a dejar de extrañarte, y de que todo esto aún me afecta aunque no quiera; irónicamente, no quiero tampoco que deje de afectarme. No quiero te vayas nunca de ninguna forma en la que estás presente todavía.
Yo seguiré tratando de vivir mi vida de la forma en que siempre soñaste, y que ultimadamente te contiene. Dame tiempo para volver al carril en el que ambas nos sintamos orgullosas de que estoy, que de mí tienes todo el tiempo del mundo para seguir dándome recuerdos que nos mantengan juntas.
Siempre,
Caro
Ese día ví la puesta de sol más increíble que he visto en mucho tiempo, y pasé un rato suspendida a 109 pisos de altura dando vueltas en el aire, como me la he pasado tanto tiempo últimamente. Me pregunto cómo serían las cosas si tuviéramos el chance de vernos una vez más. Estoy segura de que me entenderías como nadie, y yo a tí, ahora que he crecido; ahora, que el tiempo en que decías que entendería muchas cosas llegó y te necesito tanto.
En un acto que te hubiera encantado ver, estabas. Te recordé cuando ví lo que parecía la canasta de un globo aerostático de donde salió el telón que, como por arte de magia, se abrió para cerrar el espectáculo.
Fue inevitable recordar con pena el día en que estábamos en un acto al aire libre en Caracas papá, tú y yo, y estuviste a punto de subirte a un globo, pero no lo hiciste porque yo estaba pequeña, y tenía sed y quería irme a casa. Si hubiera sido grande, me hubiera quedado para acompañarte, pero ya ves lo tarde que se nos hizo.
Ayer hablé con dos amigas; a una que le pago porque escuche y a otra que me escucha porque me quiere. Les hablé de tí y me dí cuenta de que nunca voy a dejar de extrañarte, y de que todo esto aún me afecta aunque no quiera; irónicamente, no quiero tampoco que deje de afectarme. No quiero te vayas nunca de ninguna forma en la que estás presente todavía.
Yo seguiré tratando de vivir mi vida de la forma en que siempre soñaste, y que ultimadamente te contiene. Dame tiempo para volver al carril en el que ambas nos sintamos orgullosas de que estoy, que de mí tienes todo el tiempo del mundo para seguir dándome recuerdos que nos mantengan juntas.
Siempre,
Caro
