Wednesday, November 24, 2010

La vida continúa






El tiempo no para. Menos mal, porque la sensación estática me desespera. Yo no paro tampoco, pero cuando lo hago, me doy cuenta de que todos a mi alrededor tampoco lo hacen, y eso me produce una gran sensación de nostalgia. No sé por qué. No sé si será por la impresión de quedar rezagada, atrás.

Tal como la naturaleza cuando se descuida, que se come las casas, los caminos y todo lo que esta a su paso, dando al poco tiempo la sensación de que por ahí no pasó nunca la civilización, la gente y las costumbres son exactamente iguales. Somos todos un gran manojo de rutinas y subrutinas; en la universidad, en el trabajo, en los lugares donde uno vive...todo tiene su tiempo y su espacio. La gente también. Mientras uno comparte determinada actividad con un grupo en determinado lugar, esa gente, esos espacios son, en ese momento, el entorno que conforma el mundo propio, y uno, a su vez, es parte del de cada uno de ellos.

Al uno salirse, casi automática, pero no necesariamente de inmediato, deja de ser parte del mundo de esas personas que conformaron tu mundo hasta hacía poco. Al dejar de compartir un tiempo y un mismo espacio con ellos, hay dos desconexiones; una, que es la física, y otra, que es la emocional.

La desconexión física es la que menos me afecta. A través de todas las redes sociales, ya esa desconexión parece casi no existir, y ese contacto puede mantenerse a pesar de lo lejos que puedan llegar a estar en el mapa.

La desconexión emotiva es la que más me cuesta perder. Ésa es la desconexión que me llena de nostalgias. La que un día fue y ya no parece estar más. O la que un día estuvo y fue buenísima, y quisiera que se conservara igual, pero que la selva del olvido va comiéndose poco a poco, esperando a que algún día alguna foto o algún recuerdo por asociación la desempolve y nos haga presentes que una vez esas personas fueron protagonistas de nuestro mundo en aquel tiempo y en aquel espacio.

Mi nostalgia es porque, quizá, a pesar de lo tarde que yo vea esa foto que desempolve aquel recuerdo, ésa conexión emocional que alguna vez hubo, vuelve intacta, y quizá para aquellas personas de aquel tiempo y espacio, yo jamás salga de esa selva del olvido en la que algún día me dejaron enterradas sus memorias.



Caro

Monday, November 08, 2010

Pequeños grandes lujos



All by myself


I also know how important it is in life not necessarily to be strong but to feel strong. To measure yourself at least once. To find yourself at least once in the most ancient of human conditions. Facing the blind death stone alone, with nothing to help you but your hands and your own head.

–Chris McCandless, 1992


La evolución del hombre ha sido un retraso. Es posible que la vida primitiva nunca haya sido cómoda, o es que la invención de tantas comodidades nos hayan hecho sentir que esa vida que ahora catalogamos de primitiva era más dura de lo que solía ser.

El hecho es que este fin de semana pasado nos fuimos a acampar a las montañas. La pasamos bárbaro, y aunque empacamos muchas herramientas y utencilios para recrear ciertas comodidades que tenemos en casa (tales como carpa, saco de dormir, cubiertos, tazas, almohadas, etc.), hay dos perspectivas de cómo la pasamos:

Para nosotros, que venimos de una serie de comodidades que habíamos dado por sentadas, fue parte aventura, parte tortura. Y no me refiero a tortura por haber pasado frío solamente, sino por haber tenido que alejarnos de los lujos que hacen de nuestras vidas algo tan llevadero. A pesar de renunciar por un par de días a esas ventajas a las que estamos acostumbrados, me parece que fuimos unos duros cargando las mochilas enormes cuesta arriba, llenas de todo lo que necesitábamos; comida, carpas, agua, repelente, ollitas, implementos para armar un fuego, abrigos, etc. De haber sobrellevado con humor y buena vibra las adversidades del clima y el entorno, sabiendo de los peligros y posibles animales hostiles que habitan esas áreas, y encima de todo, pasándola bien. Lo logramos. O sea, nadie puede con nosotros.

Para el hombre primitivo que se acaba de bajar de una máquina del tiempo desde la época de las cavernas, nosotros somos unos bebés de pecho completamente torpes y vulnerables a las temperaturas y las tareas más básicas, aún teniendo todos los lujos y las ventajas de la tecnología. No tuvimos que cazar nuestra comida, ni esquilarla para hacer abrigo, ni muchísimas otras cosas que hasta para muchos sin techo en países como la India todavía hacen para sobrevivir el día a día. Desde la perspectiva de un cavernícola, mucha de la gente de nuestra generación o civilización actual no estaría caminando por ahí de tener que valerse de sí misma para sobrevivir en "el mundo real", sin todas esas ilusiones creadas para evitar el trabajo pesado o darle oportunidades de sobrevivencia a seres incapacitados para tal fin en un mundo sin máscaras ni lujos.

La verdad es que a mí me encanta acampar. Es cierto que te hace entrar mucho en perspectiva y apreciar tremendamente cosas tan "simples" como el agua caliente, un baño privado, la calefacción, una cocina equipada, microondas, una cobija, un colchón, una señal de celular, internet, y todas esas cosas con las que nos hemos acostumbrado a vivir.

Yo digo que deberíamos hacer más a menudo este tipo de actividades, o cualquier actividad que nos acerque a nosotros mismos, de donde venimos y todo lo que hemos evolucionado (o involucionado, depende de como lo vean).

Por mi parte, agradezco vivir en la época que vivo para poder darme cuenta de estas cosas desde la tibia comodidad de la civilización.



Caro

Friday, November 05, 2010

Eyes wide shut


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Una tarde ví a una persona ciega valiéndose de un bastón, sola, caminando por la calle tan asertivamente que parecía ver; yo, que tengo mis dos ojos y la vista 20/20, con todos mis sentidos intactos, muchas veces siento que no veo hacia donde ir.


Caro

Tuesday, November 02, 2010

El que tose de último, tose mejor



El que tose de último, tose mejor



Tuve un sueño raro, como todos. Pero éste, en medio de su absurdo, tenía sentido, lo que suele pasar también cuando tengo una borrachera terrible y quedan registros de mi voz, o comentarios que he dicho que son de una lucidez sorprendente.

Tenía tiempo sin que me diera un resfriado, y éste que tengo ahora me dejó una tos molesta que no me deja dormir. Pero anoche me tomé una pastilla que me la suprimió, y además me tumbó a un sueño profundo. En él, mientras pasaba lo que pasaba, que a todas estas quedó en un segundo plano de importancia, recuerdo que me reía triunfante sabiendo que estaba soñando, que dormía profundamente y que había burlado a la tos. O sea, yo, en medio de un sueño bastante alejado de la realidad, estaba consciente de estar burlando la tos que no me dejaba dormir y me regocijaba en mi victoria rotunda sobre ella.

¿No son los sueños algo realmente fascinante?

El sueño era como decir que estaba dentro del cuento de Alicia en el país de las maravillas, así, bizarro y alegre, con cosas raras pero familiares bailando alrededor. Era medio psicodélico también, quien sabe si causado por la medicina que me tomé. Lo que se es que la estaba pasando muy bien, hasta que de repente un ruido como el ladrido de un perro me despertó de golpe. Había regresado, y los efectos de la pastilla se vencieron. Mi propia tos me despertó, y entre dormida y despierta casi pude verla sonriendo como quien dice "Lero lerito, te gané".

Eran las 5:36am y la muy rata vino para meterme el dedo en la yaga.

Con permiso, voy a taparme las ojeras.


Caro

Thursday, October 28, 2010

No creas que me olvidé de tí





Aquel día las dos estuvimos lejos. Nada más por eso, ya te estaba acompañando.

Ese día ví la puesta de sol más increíble que he visto en mucho tiempo, y pasé un rato suspendida a 109 pisos de altura dando vueltas en el aire, como me la he pasado tanto tiempo últimamente. Me pregunto cómo serían las cosas si tuviéramos el chance de vernos una vez más. Estoy segura de que me entenderías como nadie, y yo a tí, ahora que he crecido; ahora, que el tiempo en que decías que entendería muchas cosas llegó y te necesito tanto.

En un acto que te hubiera encantado ver, estabas. Te recordé cuando ví lo que parecía la canasta de un globo aerostático de donde salió el telón que, como por arte de magia, se abrió para cerrar el espectáculo.

Fue inevitable recordar con pena el día en que estábamos en un acto al aire libre en Caracas papá, tú y yo, y estuviste a punto de subirte a un globo, pero no lo hiciste porque yo estaba pequeña, y tenía sed y quería irme a casa. Si hubiera sido grande, me hubiera quedado para acompañarte, pero ya ves lo tarde que se nos hizo.

Ayer hablé con dos amigas; a una que le pago porque escuche y a otra que me escucha porque me quiere. Les hablé de tí y me dí cuenta de que nunca voy a dejar de extrañarte, y de que todo esto aún me afecta aunque no quiera; irónicamente, no quiero tampoco que deje de afectarme. No quiero te vayas nunca de ninguna forma en la que estás presente todavía.

Yo seguiré tratando de vivir mi vida de la forma en que siempre soñaste, y que ultimadamente te contiene. Dame tiempo para volver al carril en el que ambas nos sintamos orgullosas de que estoy, que de mí tienes todo el tiempo del mundo para seguir dándome recuerdos que nos mantengan juntas.


Siempre,



Caro

Friday, October 01, 2010

Sunset coming on, but the sunrise we'll see



Who you are. Who you were. Who will you become?



Fui a esta charla. Algo aparentemente intrascendente; una voz quebradiza, un tono monótono, una fisionomía apocada, unas imágenes poco llamativas se proyectaban y mis expectativas, como siempre, en blanco. Pero algo se movió en ese discurso. Algo fue enganchándome sin darme cuenta, y cuando me fijé, anotaba ideas que leía entre líneas y prestaba atención a lo iba despertando en mi cabeza. Se estaba rompiendo una barrera de sordera que me había autoimpuesto. Todo esto un proceso interno clandestino.

En una caverna profundísima, hubo una chispa. Era yo por dentro, y esa chispa, un indicio de que sigo viva. Me hablaban de fotografía, de vidas, de cultura, de creación de valores, de lucha, de superación, de haber estado en un lugar muy diferente del que ahora nos encontramos. Me hablaban de conexión, identidad, pasión, respeto, de la historia detrás de esos ojos; sus sueños, aspiraciones. Todos las tenemos en algún momento, y en muchas de esas caras brillaban intensamente.

A veces divago tanto que yo misma me alejo de mí. En ocasiones como éstas, encuentro ese espejo sucio y comienzo a pulirlo hasta verme reflejada en él, sólo para acordarme de quien soy, justo cuando había comenzado a olvidarlo. Es un olvido muy relativo. Me refiero a que pierdo de vista esa parte de mí que me guía. Esa chispa inicial. Esas ganas, ese íchinen.

Lo he vuelto a ver por un segundo. He vuelto a ver a esa chispa que me identifica, y quiero moverme hacia ella antes de que se apague. Es intermitente, pero me le estoy acercando. El plan es no perderla de vista, y avivarla.

De pronto volví a comprender que no se trata de la forma, sino del significado que encierran las cosas. Otra perspectiva que ya estaba viendo borrosa.

Reenfoque. Enfoque. Metas.

Sin esfuerzo la recompensa no es tan dulce, y cada minuto que pasa es una oportunidad para cambiarlo todo a tu favor.

Puede que ya haya pensado mil veces esto, pero ésta vez vuelve a sentirse como la primera.


Ahora con permiso. Tengo un objetivo que cumplir.




:::caro:::

Monday, September 27, 2010

A destiempo, en deslugar





Yo creo que nací en una época paralela. Sí bueno, no digo que no pertenezco a estos tiempos, sino que mi ritmo de vivir es completamente diferente al del resto del mundo. Y sólo me doy cuenta de ésto en las pocas veces que miro hacia los lados. En esos momentos libres en los que se activa el "piloto automático" en mi vida y me da chance de ver en qué andan los demás, es que noto que ando a destiempo. En todo. Claro, en algunas descoordinaciones coincido con algunos, pero de una forma u otra, y hablando en general, yo siento que vivo un poco desfasada del ritmo común. Y esa es mi naturaleza.

Cuando todos duermen, yo pienso.

Cuando todos trabajan, yo descanso.

Cuando todos vuelven es que yo voy.

Cuando todos tienen caras largas, yo me río. Y me río aún en medio de los momentos más tristes de mi vida, interrumpiendo la tristeza, pero no alterándola necesariamente.

Tampoco estoy diciendo que es bueno o malo, sino que es así. Quien sabe si esa sea la razón por la que yo me la pase añorando. Quizá por eso extraño simultáneamente mientras vivo lo que extraño. ¿Me estaré explicando bien?

El hecho es que es como vivir en una cuarta dimensión de un tiempo que se pandea de vez en cuando, que hace que te acerques o te alejes del ritmo del mundo, dependiendo solamente de la suerte en la que coincidan las ondas.

Precisamente por este extraño fenómeno Alicia-en-el-país-de-las-maravillesco siento que se me acabó el tiempo para seguir escribiendo. Me vino una urgencia tremenda de cosas que hacer, justo a la hora a la que todos salen de sus oficinas...



:::caro:::

Tuesday, September 14, 2010

No es fácil querer a alguien así





No es fácil querer a alguien en constante cambio, una persona que decide ir por otro rumbo cada vez que se topa con algo que cree mejor en el camino, o que simplemente se distrae de sus objetivos. Es difícil, y me imagino, querer a quien intenta de todo un poco, incluso hasta para complacer a los demás, creando a veces con ésto falsas expectativas y causando decepciones cuando se le acaba el poco interés que tenía en su nuevo proyecto.

Es difícil, puedo casi estar segura, amar a alguien que vive la vida sin ataduras; una persona que, sin grandes ambiciones económicas, no se interese en más que en su conexión humana con los demás. Que quizá porque nada le haya costado un esfuerzo tremendo de su parte, le cuesta un mundo moverse por cosas que no son su prioridad, aunque sí lo sean para otros: para la sociedad. El dinero, por ejemplo. Claro: porque nunca le ha faltado.

Estaríamos hablando de que no sería fácil querer a alguien que sabe de todo un poco, y lo quiere todo en la vida; todo menos, claro, lo que a los demás les parece que debería ser importante para ella. Difícil, con certeza, querer a un ser que vive en una nube, y que únicamente pisa tierra para ayudar a su familia, amigos y afectos.

Terriblemente difícil querer a alguien que no está dispuesta a cambiar todas estas imperfecciones bajo la premisa de que ella jamás se atrevería a cambiarle las suyas a nadie. Y ésta es una falta gravísima: la de querer a las personas por quienes son, con sus defectos y sus virtudes, sin poner a nadie por encima de nadie y repartir su cariño y su atención por igual.

Una persona que está en todas partes y en ningún lado, constantemente intermitente, que no pide nada a cambio, que se ríe con carcajadas estridentes, que está ahí en las verdes y en las maduras, se conforma con poco, se divierte barato, chispazo dinamita, que prefiere llorar con lágrimas de risa y ve películas tristes para hacer catarsis, que explora sus límites y conoce el de los demás para no exigir más de la cuenta, incapaz de mover un dedo para matar una cucaracha porque les tiene asco, a quien le aborrece cocinar, pero que disfruta de la música como si fuera una especie de diapasón mental, que le saca broma a todo, quizá demasiado, que cuenta chistes malos y se ríe de los peores, sin saber por qué; quien entiende que no sabe nada y no pretende tener la razón; un ser cien por ciento no-competitivo, que escribe y dice las cosas ridículas que siente, un desastre melancólico, que no rechaza ningún plan, sufre de insomnio, es una nostalgia con patas, quien lo ha dejado todo para perseguir un sueño, un ser olvidadizo que aprende mucho y no aplica nada, que no busca aprobación, subraya los libros que lee con sus amigos, inventa estupideces que hace sonar como si tuvieran todo el sentido, que prefiere hacer la visita antes que hacer turismo de paquete, que dice que quiere ser hippie, que no sabe lo que quiere pero sabe exactamente lo que no quiere, peca de mamarracha, no niega un pedido de ayuda, a quien estafan fácilmente por ser tan ingénua, habla más de la cuenta, es demasiado franca, se le cae la cara de la vergüenza por cosas que los demás ni notan, pero tolera cosas que todos notan como si ella no lo hiciera; una persona que engaña a los mapas y esta cerca mientras se encuentra al otro lado del mundo; que no se despega de las redes sociales ni de su bendito iPod, detesta hablar por teléfono pero se instala horas en un café o donde sea para hablar en persona, que si la llaman está ahí, que acompaña siempre en el lujo o la incomodidad, que prefiere las canciones tristes y no cree en lo que no ve; obviamente, no cree en dios y le parece que las uñas largas son primitivas; que no está pendiente del mundo de la farándula porque ni prende la tele, mucho menos la radio porque odia las propagandas, odia todo lo comercial, lo masivo, pero de pronto salta un tema de Britney Spears en su equipo de sonido; alguien que se interesa en todo lo que tiene que ver con las personas a quienes quiere (cultura, costumbres, vocabulario, comidas, tradiciones, música) y las asimila y vuelve partes de su vida, que obviamente gasta demasiado tiempo en esas cosas sin importancia, datos curiosos que no le van a traer el pan a la boca, pero sí la sonrisa a la cara, que su peor defecto es postergar todo menos las cosas que para ella son importantes: las tonterías por las que se interesa, que si la música, la fotografía, los videos, y ese bendito diario que carga para arriba y para abajo donde escribe todo lo que no publica; además que acepta cualquier cosa de los demás, menos las situaciones que le hacen sufrir, así sean causadas por alguien querido, sin querer. Hablamos de una persona con las hagallas de ofrecerse a vestir a su madre fallecida para el día de su funeral a cambio de todos los pañales le cambió durante su infancia, o sea, ¿cómo se puede querer a alguien que hace algo así?

Definitivamente no se podría querer a quien tenga todo este manojo de complicaciones. Una persona que quiera incondicionalmente es difícilmente fácil de corresponder. Más aún si espera reciprocidad. Eso así no se puede.


Tuesday, August 31, 2010

El eterno ciclo de caerse y levantarse de nuevo




¡Aquí vengo yo!



Creí haberlo descifrado hace unas semanas. Creí que sabía dónde estaba parada y casi podía ver la matríz de lo que está hecho todo alrededor, la vida, las cosas, las situaciones, las personas. Lo veía perfectamente, estaba en el tope de la montaña, segura, tranquila, con una certeza que sólo siente quien ha vivido algo repetidas veces hasta hacerse experto en la materia, sin dudar, sin amagar, sin tropezar o pensarlo dos veces.

Pero la impermanencia de las cosas es ineludible. Todo cambia. Todo sigue fluyendo para bien o para mal, o para nada, pero sigue, y uno no puede dormirse en ese momento de realización. No, uno no puede dormise, o le pasa esto; de sentirse así de golpe, que todo te agarra por sorpresa y quedas flotando en el aire mirando a todos lados preguntándote "¿pero qué pasó?".

Digamos que todos pecamos de ingénuos varias veces en la vida. Digamos que eso es lo que me ha pasado en ésta oportunidad. Pongámosle, por ejemplo, que soy muy extremista, y que en lugar de guardar un equilibrio a la hora de actuar, pierdo el foco y me distraigo persiguiendo una mariposa, sin darme cuenta de que acabo de dejar el centro de la balanza y que me estoy precipitando vertiginosamente hacia uno de los lados, y que, en mi despiste, sólo pienso en lo linda que es esa mariposa y en las cosquillitas que da esa caida libre que estoy sintiendo...hasta que me doy contra el piso, y hasta ahí llegan las cosquillitas, y se escapa la mariposa, y pierdo el equilibrio, y no entiendo nada.

Pero tengo la suerte invaluable de recibir una bofetada para hacerme reaccionar de quien mejor sabe darlas, y la sobada de consuelo de quien mejor sabe cuidar de mi. Cuento con la gran fortuna de tener apoyo para todo en esta vida, y eso es algo que ninguna mariposa me distrae de tener siempre en cuenta: a la gente que me quiere.

Gracias, porque sé que me estan leyendo. Gracias por estar en mi mundo, por dejarlo todo y venir a aliviarme. Ya me siento mejor, y todo gracias a tí. Sí, sí, a tí.



:::Caro:::

Friday, August 13, 2010

Espérame



Borroso veo mejor



Abrí mis ojos y recordé el sueño. Luego de muchos intentos, finalmente logré recordar detalles que de alguna forma lo describían a medias; pero lo que no recordé en ese momento es que había soñado contigo, a pesar de que vengo sintiendo nostalgia por tí hace días; de esas, que vienen de la nada y sin ninguna explicación.

La verdad es que no necesitas excusas para que yo te extrañe. Lo hago y punto. Lo hago de mil amores, y es lo que me queda; seguir pateando esta lata toda mi vida por lo inmensamente que te adoro y por todo lo que sigues haciendo por mí a pesar de que ya no nos vemos más.

Por lo general uno trata de sacudirse un poco las nostalgias, ¿pero ésta? Ésta no quiero que se vaya jamás. Es lo único que me queda de tí, y nada me reconfortaría más que ésta se conviertiera en melancolía.

Hay tristezas que valen la pena. Por tí no me importaría sentir esto siempre. Aunque suene raro: sentir nostalgia de tí es algo elevado.

Hace apenas cuatro años que te fuiste y para mí ha pasado una eternidad. He vivido en cuatro años lo que quizá equivalga a diez. Pero ¿cómo hago para que te enteres?

No recuerdo ya hasta qué punto supiste de mi vida. Qué evento de mi vida más reciente fue el último del que te enteraste. Con gusto te escribiría una carta contándote cada detalle de las cosas que me han pasado, por el puro placer de que supieras de mí.

Un día lo hice. A las horas me regresó una notificación de falla de entrega de correo y me puse a llorar.

Hay días en los que, sin ninguna explicación aparente, te necesito irremediablemente en mi vida.

Pero no hay nada que podamos hacer por esto, mamá. Si alguna vez inventan la máquina del tiempo, espérame en 1992, que te iré a buscar aquel domingo en Plaza Altamira para aquel acto en el que ahora daría lo que fuera por haberme quedado acompañándote.



-Caro

Friday, August 06, 2010

No somos convencionales






Es perfectamente aceptable sentirnos libres. No hay razón suficiente como para obligarnos a nosotros mismos a encajar donde no queremos estar. No necesitamos intentar parecernos al resto, porque precisamente en nuestra diferencia reside nuestro encanto. Finalmente lo entendimos y lo aceptamos...finalmente estamos dispuestos a dejarlo ser y disfrutarlo así. Finalmente podemos relajarnos y reirnos de esto a mandíbula batiente. Finalmente podemos hacerlo juntos; bajarnos en una gasolinera en el medio de la nada y buscar el carro'e drácula por horas, y probarnos las gorras más redneck del mundo, y sacarle conversación a una tipa cuyo único diente está picado, y aguantarnos la risa, y sólo carcajearnos hasta salir del local.

Esto es vivir. Y me alegro de que sea contigo.

Thursday, July 29, 2010

Así, muchos se vuelven uno





Han pasado ya varios días desde que salté en paracaídas, y la experiencia de volar es algo que todavía estoy tratando de entender. No me refiero al hecho de saltar de un avión al vacío desde 14.000 pies de altura en una caída libre eterna de 50 segundos, ni a planear por el aire durante 6 minutos haciendo piruetas centrífugas suspendida de un arnés. No. No es eso lo que estoy tratando de entender, sino todo lo que se movió en esos pocos minutos.

Hablo de perspectivas, de paradigmas, de lazos profundísimos de confianza, de algo rotundamente inolvidable, de cosas que nunca había sentido antes; de sentir lo que sentí con tanta intensidad, y del giro permanente que esto le dió a mi forma de ver las cosas, desde ese entonces y para siempre.

No sé que fue, no lo sé. Estoy pensando en voz alta.

No sé qué fue, pero cuando salté de ese avión era una persona, y cuando pisé la tierra 7 minutos después, ya era otra. Como si a esa a quien solía ser se le sumó un pedazo enorme de una nueva yo que vino a cambiarme la vida como la conocía hasta entonces, y como la veré desde ese momento en adelante.

Inevitablemente, y sin pensarlo, uno regresa con las prioridades derechitas, renovadas, cambiadas. Esto quizá sea algo colectivo, o mío solamente, no lo sé, no sé muchas cosas, pero para mí fue como si hubiesen arrojado un set de cinco piezas de lego desde las alturas y que éstas hubieran caído como un solo bloque compuesto en tierra firme. Al aterrizar sentí que cada uno de mis amigos con quienes salté eran parte de un mismo algo conmigo, y no pude sino sentir una gran felicidad de haber engranado con ellos, justo con ellos, gente increíble, especial, que ahora de algún modo siento parte de mí; de mi vieja yo y de mi nueva yo, junto con sus viejos y nuevos ellos.

He estado tratando de entender esto que me supera y que difícilmente logro hilar con palabras.

Pienso, y creo que ha sido una lección de humildad. De darme cuenta de que aún cuando uno crea que está viviendo la vida a plenitud, siempre habrá algo que la hará mejor.

La vida es insondablemente emocionante, sólo hay que saber dónde encontrar los botones para hacerla vibrar. Indiscutiblemente que la fortuna ha estado de mi lado para esto, pero me dí cuenta con más fuerzas que nunca, que no importa cuántos botones pulsemos, ni cuántas experiencias de este tipo tengamos, si no se comparten con alguien que lo viva de la misma forma que uno. Creo que es esa la clave. Mil experiencias solitarias llenas de adrenalina no se comparan con una sola en compañía de gente con quien compartirla.

Así que todo vuelve a la reciprocidad, la fuerza que, para mí, es lo que mueve al mundo e impulsa al amor, la felicidad y todo lo que gire en dirección de las agujas del reloj, incluyendo la fuerza vital, que gira en ese mismo sentido en el que dimos vueltas en el aire por encima de las nubes el día en que nos lanzamos al vacío.



–Caro

Wednesday, July 21, 2010

La nuestra es agua de río mezclada con mar



Cidade Maravilhosa


Estuario.

(Del lat. aestuarĭum).

1. m. Desembocadura de un río caudaloso en el mar, caracterizada por tener una forma semejante al corte longitudinal de un embudo, cuyos lados van apartándose en el sentido de la corriente, y por la influencia de las mareas en la unión de las aguas fluviales con las marítimas. –RAE


Un lugar donde se mezcla lo dulce y lo salado, similar a cuando las lágrimas alcanzan la comisura de los labios y entran en la boca. No es algo muy frecuente, pero pasa, y todos hemos estado allí, pero pocos pertenecemos a ese no-lugar.

Así es el estuario donde habito. Era parte de uno, ahora soy parte de dos mundos y he desembocado acá, en el medio, entre el río y la playa. Aunque por mucho tiempo me consideré de agua dulce, después de haberme adaptado acá, no puedo evitar que las mareas también afecten mi concentración salina. Es así, punto.

Luego de algún tiempo se te olvida si es el río el que endulza al mar o al revés. El hecho es que ahora vivo aquí y soy así, sin cuestionarlo mucho, sin pensarlo demasiado.

Un día es el mar el que entra a salar la desembocadura del río y otro día es el caudal del río el que sale a endulzar al mar; un día entregamos alegrías y otros días las recibimos, sin saber, y nos adaptamos, y terminamos por necesitar ese poquito del otro de la misma forma en que antes vivíamos sin algo que ahora consideramos irremediablemente necesario; y nos detenemos a recordar cómo es que alguna vez pudimos vivir sin aquello.

El hecho es que hay personas y circunstancias que cambian para siempre quienes somos, e irrevocablemente, quienes seremos; un día fui yo quien causó ese cambio en alguien, hoy me toca a mi recibirlo.

Levanté el teléfono para llamarte esta mañana, y sin querer te cambié el día. Hoy provoqué una marea de agua salada en tu río de agua dulce, y aunque no es culpa de nadie, por un segundo sentí que a nuestro estuario se lo había tragado el mar.



–.

Saturday, July 10, 2010

Confesiones de una mujer bala



Trazo estelar



Pedí cambios, los tuve. Los tengo, y grandes.

Por un buen tiempo sentí que mi vida había alcanzado una velocidad crucero en la que las cosas pasaban a un ritmo bastante estable.

Poco a poco, y por razones que desconozco, entré en una especie de letargo en el que la vida iba más rápido que yo, y que lo que me unía a ella era como una tira elástica que se iba estirando más y más a medida en que la vida avanzaba y yo me iba quedando. Hasta que un día, eso que me retenía me soltó y salí disparada, en un tirón vertiginoso hacia ella. No solamente la alcancé, sino que la pasé a toda velocidad, en un vuelo rasante del que aún continúa el impulso.

Ahora la liga se ha vuelto a tensar; esta vez soy yo quien la hala, y ella me persigue.

Wednesday, July 07, 2010

Bis


Independencia


Es tarde y estoy con el carro estacionado frente a casa.

Es tarde. Tarde para todos, tarde para él, para tí, y para mí.

Su tardanza nada tiene que ver con la nuestra. Su tardanza es una perpetua, condena de por vida; la nuestra es sólo de esta noche, o de todos los días desde que nos encontramos, finalmente, porque era inminente saber de nuestras existencias.

Es tarde y miro hacia la oscuridad del bosque a esta hora en la que nadie ve, en la que todos duermen. Miro hacia arriba por la ventana del techo y la noche es testigo de esta soledad.

Es plena madrugada y pienso que al otro lado del mundo es temprano. Que todo ying tiene su yang, y que para toda situación existe su opuesto pasando simultáneamente en otra parte del planeta.

Para otros es temprano, y están a tiempo de comenzar.

Para ellos, tú y yo debimos habernos visto hace tiempo, pero no es tarde. No lo es tampoco para tí ni para mi, según ellos. O sea que de alguna manera, tú y yo estamos a salvo. Pero ¿y él? No. Él no.

Es tarde y he perdido el sueño, aunque se que tú duermes profundamente.

Es tarde, pienso a estas horas y me transformo en un rompecabezas. Por alguna razón ciertas pistas claras pierden sentido y resultan ambiguas, luego opuestas, y así, hasta perder todo significado que pude haberles dado en su momento. Me pregunto si les asigné un vértigo, o venían con él incorporado.

Es tarde y me lleno de pequeñas dudas que se esfuman en los primeros minutos después de que suena el despertador.

Un día te levantarás y al escoger lo que vas a ponerte para salir, irremediablemente, pensarás en mí.

Tuesday, June 29, 2010

La ballade du mois de juin



Ballade du mois de juin


Es una tarde agradable después de un día de trabajo. Si te mueves, la encuentras sofocante, pero si dejas que te alcance, sientes esto tan lindo...el sol de espaldas me permite ver todo con una luz privilegiada. Un cielo impecablemente azul con apenas tres nubes blancas para resaltar los colores, y el sonido de las pisadas apuradas a mi alrededor sobre la grama. Uno que otro diálogo de ánimo entre los miembros del grupo suena indistintamente.

Juegan por todos lados, y una brisa viene a apagar un poco el calor...de ellos, no el mío, yo no tengo. Yo estoy bien ahora. De alguna forma todo esto que me rodea cumple una función anestesiante en la que me dejo envolver. Me cuelgo un rato más pensando en la infinita cadena de mínimas decisiones y circunstancias aleatorias por las que hoy estoy acá sentada, con ellos a mi alrededor, sintiendo todo esto, escribiendo en una hoja de papel mientras voy cambiando de piel en cada letra que escribo. Caigo en cuenta de que ya nada es al azar. No ahora, no más. Me siento dueña de mis acciones y decisiones. No tengo inseguridades, sino incertidumbres que no me quitan el sueño, porque estoy decidida a descubrirlas. Tengo el volante en la mano, y sé manejar. Sé también a donde no quiero ir, precisamente porque vengo de ese lugar, pero tengo una idea de hacia donde quiero dirigirme porque nunca he estado allí.

Se me hace necesario salir de mi zona de seguridad. Me urge descubrir, no quien he sido, sino quien puedo llegar a ser.

Me he abstraido tanto, que de pronto me doy cuenta de que estoy aquí, en este calor, tumbada en el perfecto clima de verano, cerca de mí misma, que esto es mi vida, y que es donde quiero estar.

Monday, June 21, 2010

¿Cómo quieres que te lo diga?

Esta es mi cajita de cristal, en ella vivo. Te invito a pasar, o a que me saques para llevarme contigo.

Todos pueden ver quien soy, qué hago. Tú también, si te lo propones. Yo puedo verte, a veces, cuando te dejas, pero lo haces muy poco.

Esta es mi cajita transparente, mi centro de operaciones. Quiero que formes parte de ella, o que me invites a formar parte de tu mundo, que creo que es el mío, pero cómo saberlo. Te mando señales, las que puedes ver claramente. No esperes más, no dudes más, que son lo que crees, y yo creo todo eso que tú eres.

Entonces, ¿qué esperamos?

Mejor dicho, ¿qué esperas?

Te propongo algo. Si quieres, podemos ponerle vidrios ahumados, si mi falta de privacidad te intimida. Si opaco las paredes, ¿te atreves? Yo sí.

Anda, entra, que nadie va a ver. Y si ven, ¿qué?

Ven, pasa. Esta soy yo, puedes verme, esperándote con los brazos abiertos.

Acá estoy, viéndote de cerca mientras decides.

No lo pienses más.



Sunday, June 13, 2010

No soy un extraño






Se preguntó si aquello estaba pasándole de nuevo, o si lo había confundido con un sueño, como solía pasarle en lo cotidiano. De alguna manera llegó a sentir que eso que le había acosado desde chico volvía tanto tiempo después a la luz. Su luz. Una que solamente él mismo podía ver. Una que escondía en lo más remoto de sus secretos, y se preguntó mil veces si este hallazgo repetido era su condena o su libertad.

Sabía que estaba cerca de ese gran cambio, porque había tomado la decisión de hacerlo. Era primera vez que se atrevería a dar un paso semejante en su vida, apostándolo todo por una idea lejana que, hasta ese entonces, había sido una gran confusión en un período temprano de su existencia, a tal punto de asumir su fantasía como realidad.

"¿Sómos culpables si sabemos que vamos a cometer un crimen desde el momento en que tomamos la determinación de hacerlo, aún sin haberlo hecho?" se preguntaba una y otra vez.

Luego de cuestionarse tantas veces, y olvidarse del asunto, aquella idea le atormetaba al punto de no ser otra cosa en la que pensara. No podía comer sin pensar en ella; no podía dormir sin acariciar la idea; todo lo que hacía y pensaba ahora giraba en torno a este sueño lúcido o verdad enterrada, a ese limbo emocional en el que había caido preso.

Tomó acciones, mandó las señales, cambió su rutina, se acercó a su objetivo a pasos fuertes y acelerados, más decidido que nunca. Se había prometido a sí mismo dejarse llevar, pero al momento de la culminación de su plan, a la hora de la verdad, al rozar su piel con la de la víctima, sintió un vacio en el estómago y en una bocanada de aire, abrió los ojos de repente. Ella misma lo despertó con un beso en la frente.






Thursday, June 03, 2010

Pequeñas reflexiones que me dejan ser





Puedo relajarme y equivocarme más.

Puedo aceptar que a veces doblar algunas "reglas" está bien, y que es parte de nuestra naturaleza.

Puedo permitirme ser más "yo".

He aprendido que todos los días voy descubriendo quién soy, así que encuentro completamente aceptable que explore quien quiero ser.

Puedo dejarme llevar por una vez (o muchas) y comprobar por mí misma si es aquello lo que quiero o no, lo que va a darme un criterio de las cosas que, mejor o peor, al menos es mío.

Puedo consentir la idea de que los errores no siempre son un camino sólo de ida, y que puedo regresar y emprender otro, y si no, entonces ése será mi camino; bueno o malo, pero mío.

Él tenía razón al decirme que el tiempo vuela, por eso he decidido aprovecharlo entonces atreviéndome y arriesgándome, así sea para equivocarme y aprender de mis errores, y ultimadamente, seguir viviendo.

Es cierto. No pienso permanecer ni un minuto más inmóvil. Mucho menos habiéndome admitido a mí misma esta libertad de ser más humana.




~Caro

Monday, April 19, 2010

Vidas prestadas



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Mitad de mi vida es mía, la otra mitad es prestada. Llena de otras personas, otros mundos que se cruzan con el mío de alguna u otra forma.

De mi mitad me ocupo yo y unos cuantos otros que dejo entrar hasta esas proximidades de mi existencia; de las otras mitades se ocupan sus dueños, quienes muchas veces se abandonan a la suerte del destino, sin creer que pueden hacer un cambio, o sabiendo que sí, pero sin querer tomar una decisión, o creyéndose incapaz de tomarla. En la mayoría de los casos, intervengo ofreciendo mi apoyo, pero para una escasa minoría soy un simple testigo completamente ajeno, separada por protocolos que sólo me permiten fungir como un sujeto tácito, casi omnisciente, gracias a la barrera de lenguaje que existe entre dos personas.

En pocas palabras, sólo llego a ver estas cosas porque soy el eslabón necesario para que estas dos personas se comuniquen, y soy testigo de todo lo que se dice entre ellos, sin tener el menor chance de participar o modificar nada en lo absoluto, ni hablar de ello con nadie.

Ésta es la vida del intérprete, la de estar tan cerca de las personas en sus situaciones personales y tan lejos una vez que acaba la sesión como para influir en el curso de los acontecimientos de ninguna manera. Soy un agente neutro ante tantas situaciones en las que ofrecería un cambio, de no ser por la naturaleza de mi trabajo. No tengo la libertad ni la posición para cambiar la vida de ellos, y sin embargo cada uno de ellos no se imagina cuánto cambia la mía en cada encuentro.

La exposición al mundo real que esto me da, me abre los ojos y me sensibiliza al dolor ajeno, que existe, que está allá afuera, que es muy real y que, aunque no sea mío, lo interpreto (que al fin y al cabo es una forma de vivirlo) aunque a través de un filtro delgadísimo; he llegado a estar en lugares donde nunca hubiera estado de otra manera: la cárcel, centros de desintoxicación, hogares pobrísimos, hospitales lujosos, casas lejanas, salas de quimioterapia, de diálisis, autos policiales, salas de emergencia, hogares de adopción, en fin, lugares que jamás conocería, pero que he tenido el privilegio de visitar y conocer sin ser yo la persona involucrada, o en otras palabras, viviendo la situación en tercera persona.

Es difícil explicar lo que esto mueve mi vida, y la fortaleza que desarrollo a partir de esto, aún teniendo una vida, por así decirlo, despreocupada y privilegiada.

No le tengo miedo a las adversidades. Es por eso que incontables veces termino concluyendo que esta es la ocupación indicada para mí. Podría derrumbarme por días como hoy, en los que me toca ser portadora intérprete de duros resultados, noticias que cambian la vida de una persona desde el momento en que salen de mi boca y para siempre, pero creo firmemente que lo que no nos mata nos hace fuertes, y podríamos decir que, a partir de hoy, soy un poco más fuerte gracias a otra persona para quien yo solamente, en sus recuerdos, seré apenas la voz que le anunció un cambio que nunca más podrá olvidar.



Caro

Saturday, March 06, 2010

Transcripciones de un cuaderno de notas



Rueda


Febrero 27, 2010

Estoy oficialmente aburrida. Creo que no recuerdo la última vez que sentí esto. Todo el día en casa viendo la cobertura de las noticias del terremoto en Chile, un verdadero drama que me sacudió esta mañana por dentro. Afortunadamente todos mis amigos están bien, sin embargo, yo me quedé en la nota, no pude salir del estado de ansiedad que todo esto me causó.

Me bañé y, en un intento desesperado por superarlo, salí de casa con una motivación nula.

Esto de pasar tanto tiempo conmigo misma me hace caer inevitablemente en el autoanálisis. Así que venía en el carro pensando en qué es lo que mueve al mundo. Sabía que la respuesta no era "el amor" o "la felicidad"; para mí la respuesta, el fondo del meollo, sería descubrir entonces qué mueve al amor y a la felicidad.

En un chispazo repentino, me sorprendió la palabra que estaba buscando. Esa, importantísima que está detrás de el amor, la felicidad, el esfuerzo, los deseos, y todas esas que el mundo normalmente cree que son las que lo mueven. Saltó en mi cabeza, y me sorprendió que fuese una tan humilde como lo es "correspondencia". ESO es lo que realmente mueve todo el resto, la fuerza, el motor que empuja eso que impulsa al mundo. Es la reciprocidad lo que hace que todo, absolutamente todo tenga éxito.

El amor, si no es correspondido, no lleva a la felicidad; un esfuerzo, si no es correspondido con su recompensa, no lleva a la felicidad...y así podríamos ir por la lista de cosas que provocan la felicidad; todas basadas en la correspondencia, siempre con dos elementos necesarios y catalizadores, causa y efecto.


Caro

Wednesday, March 03, 2010

A treinta mil pies de altura


Resistiré


Yo voy en ese avión casi imperceptible desde la tierra. Esta vez si alguien levanta la vista y ve pasar este avión con sus lucecitas titilando imposiblemente lejos, esta vez soy yo; y esta vez, si esa persona que ve mi avión piensa -como suelo hacer yo cuando veo uno desde tierra- que en ese avión van todos los pasajeros completamente distraidos sin imaginar que hay una personita que los notó en el cielo, le demostraría lo contrario al decir que yo soy quien ahora, y desde arriba, pienso en ella.

Caro



http://blip.fm/profile/cayoyin/blip/36726480/

Monday, February 22, 2010

Llamar a las cosas por su nombre





Hoy llueve. El consultorio del dentista donde me tocó interpretar es como haber entrado en la cápsula del tiempo quedada en los ochentas. Parada frente a la ventana que da hacia el centro de la ciudad y con un hilo musical clásico de fondo, afuera llueve y está gris, y de pronto tuve un flashback al apartamento de abuelita María V.

Quiero que haga sol. Quiero quitarme esta sensación de melancolía climática que tengo encima.

Tarde o temprano llega ese momento en que, después de la subida, termina el instante de inercia que se forma justo antes de bajar. Muchas veces, o casi siempre, le pongo empeño y buena nota a todo lo que hago, pero muy pocas me hago grandes ilusiones sin calcular una falla, y esta vez lo hice. Esta vez lo hice y falló.

Enseguida mi mecanismo de defensa contra estas cosas salió en su carrito de bomberos hacia mi cerebro, quien mandó refuerzos a ese lugar indefinido entre mi pecho y la boca de mi estómago para que calmaran las inundaciones causadas por una tormenta intempestiva de llanto interno. Se bajaron y me hicieron la pregunta: "¿qué tienes que aprender de esto?"

Entonces escampó en seco.

De regreso a casa, "Segundo Tiempo" de Cosmonauta volvió a tocar, por si fueran pocas las 170 veces que la oí este fin de semana, pero vino perfecta. Saltó en mi ipod a decirme que, con la lluvia, el frío, y todo esto, hoy debo a asumir a la Supertramp; que hoy volveré a revisar mi buzón y que pare ese reloj que eché a andar aquel día que despegué del otro hemisferio; que es hora de enfocarme en el aquí.

Es posible que luego piense que he sido demasiado emocional, como suele ocurrirme, pero hoy, por una vez, no tengo a la Supertramp. Hoy lo soy.



Caro Supertramp

Thursday, February 18, 2010

¿Dónde?



Waitin' for a Superman


Venía manejando con prisa para aquella cita de trabajo, ocupada en leer bien las direcciones que tenía anotadas para no tomar el cruce equivocado, pues no había tiempo para llegar tarde. Perfecto, llegué a tiempo y todo pasó con la mayor de las calmas, sin alarmas ni sorpresas.

Al tomar la ruta de vuelta, me dio la breve impresión de que estaba yendo en sentido contrario. Es decir, que no reconocía los paisajes por los que había pasado anteriormente, y noté que la mayoría del tiempo tuve la vista puesta en el papel de las direcciones, y que no guardaba memoria de referencias del camino, y me pregunté "¿adónde voy cuando estoy y no estoy?" No es una pregunta nueva. Es obvio que yo ya había pasado por ahí, pues confirmé que era el camino correcto, el mismo que había tomado anteriormente, pero, ¿cómo es que pude manejar todo ese largo trayecto sin "estar" ahí?

Lo mismo cuando me distraigo. Verán, es que soy sumamente distraida, y suele pasarme que me quedo pensando y, sin cerrar los ojos, dejo de ver ese instante, ese lugar donde estoy físicamente, y me voy adonde mi mente se va...pero cómo es eso posible? Cómo es que los pensamientos tienen ese poder de abstracción tan bárbaro como para borrar todo a lo que apuntan mis ojos? Eso me parece, no sólo increible, sino fascinante.

Creo que es parte de mi intriga con los sueños. ¿A dónde vamos mientras dormimos? ¿No es el cerebro humano una maravillosa máquina que además viene con un sistema de entretenimiento ilimitado y gratis para no aburrirnos en las noches mientras permanecemos inmóviles durante tantas horas? Es increible, pero me mata la curiosidad.

Mi suegra me cuenta que su padre, a quien ella cita muchísimo, decía "eso le pasa por no estar donde se está", y es cierto! Claro que estamos, pero no estamos cuando la mente borra todo a nuestro alrededor.

¿Qué cara pondré mientras viajo mentalmente? ¿seguiré con mi vista a cosas a mi alrededor como cualquier otro que "está estando"? ¿Quién soy, o mejor dicho, quién es esa persona que queda ahí mientras yo me voy?

Puedo saber a donde voy en mi cabeza; cruzando el Atlántico, posteando algo imaginariamente en alguna red social, pensando en la próxima película que veré, buscando el Sur en un mapamundi o calculando dónde en el recorrido irá aquello que envié por correo. Eso lo sé. Un día me llegó una postal y no revisé más el buzón.


Ahora me pregunto adónde me fui mientras estuve escribiendo este post.




Caro

Saturday, February 13, 2010

Esto que sale






Algo enorme me hizo sentir una fuerte necesidad de venir a escribir. Es una mezcla de nostalgia con profundo agradecimiento. Hay algo invisible que me empuja hacia adelante, no sé qué es, si una canción, unas cartas, unos recuerdos, una conversación o cosas que veo entre líneas de la vida, o todo. La verdad que no lo sé, y no sé tantas cosas.

Esta masa de energía que me rodea, si pudiera darle una ubicación física, diría que sale del centro de mi cuerpo, pasa por conducción hacia mi pecho y sigue subiendo hasta volar en un halo que escapa a presión de mi cabeza hasta el infinito. Después de esa explosión inicial, siento mi corazón palpitando, y ese lub-dub genera vibraciones en pequeñas ondas expansivas que se mantienen latiendo y no permiten que esa sensación original se vaya; algo que se genera de una chispa mínima crece como bola de nieve hasta llegar a la conclusión de que nada es imposible. Que el potencial para alcanzar lo que sea está dentro de nosotros, y que también lo están los obstáculos para imperdírnoslo dentro de nosotros. Debemos vencerlos, y el descanso no es una opción. No cuando se tiene una determinación puntual, y por eso la importancia de renovar constantemente nuestras metas.

Es hora de renovar las mías. El mundo alrededor no cambia, sino nuestra propia perspectiva del mundo.

Con permiso, voy a enfocarme en algunos asuntos. Nos vemos en la cima.


Caro

Sunday, January 31, 2010

Que extraño...



All by myself



Hoy extraño todo. Extraño el pollo agridulce de los chinos, las tablas, El Ávila; extraño los paseos en moto por el Country Club, la estación de Metro de Altamira, tirar piedras en las protestas contra la PM, la mezzanina, su voz; extraño la azotea, los grafittis, el cachito de jamón con riko malt, bajar juntas del colegio; extraño mis patines roller boogie de metal, la planta baja, el kicking ball, el puente del Centro Plaza, los kioskitos y las chucherías; extraño la vista de Caracas desde el Samán de la Metropolitana, y la neblina en el módulo de aulas A2; extraño la luz naranja de enero, la bajada de la Tahona por galerías, los fuegos artificiales, el sushi un día cualquiera; extraño andar a pie sin depender de un carro; extraño salir al pasillo descalzas a pisar la lluvia juntas, los entrepisos, el cuatro, las tamboras, la flauta dulce, las literas.

Extraño de una manera imposible de volver. Igual no volvería para conservar estos recuerdos así como se han guardado. Dulces, lejanos, imposibles.


:::Caro:::

Para escuchar: http://bit.ly/d8cxT9

Tuesday, January 26, 2010

Ahora que recuerdo


I remember acoustic guitars and bells


Desde muy temprano en mi niñez supe que me gustaba la actuación. Sentía que podía hacerlo mejor que las actrices de las novelas que pasaban en los 80s por la televisión. De alguna forma, no me creía esos llantos secos ni esas discusiones turnadas entre los protagonistas. Un buen día, cerca de mis diez años, mi tía Maritza me inscribió en un grupo de teatro de la casa de la cultura de Araure, donde iba a ensayar cada semana para una presentación. Me gustaba eso. Me gustaban los preparativos, repetir las escenas, ver a mis compañeros actuando, y aprenderme los guiones de tanto ver a los demás repetir los suyos. Era un trabajo en equipo, y lo que más me gustaba era que todo tenía un gran propósito; presentarnos frente a un público como la culminación de esas semanas de esfuerzo que nadie vió, pero de la que yo fui partícipe y cómplice.

Pasaron los años hasta que regresé a Caracas y entré por voluntad propia al grupo de teatro Gesto y Movimiento del colegio. Yo era el tipo de estudiante que participaba en todo cuanto el colegio tenía para ofrecer de actividades complementarias; deportes, teatro, coro, danza, periodismo, ajedrez, pintura, música, poesía, en fin...todo y si no lo había me lo inventaba. Así que entré en teatro y comenzaron las clases un poco más formales, con ejercicios menos infantiles que los que hacíamos en la casa de la cultura, y entre ellos, hubo una clase que se quedó siempre conmigo: la de "memoria emotiva".

La memoria emotiva, según Stanislavski, opone una actuación fingida, y está basada en la verdad escénica. Propone que el actor no debe aparentar en el escenario, sino existir de verdad, vivir la escena; y yo la vivía gracias a esos ejercicios. Afortunadamente mis papeles eran siempre alegres, y es probable que de esa memoria emotiva alegre me hayan quedado secuelas de por vida. Nunca se sabrá.

Recuerdo estos ejercicios, hacíamos escenas dramáticas de dolor físico para gesticularlo, en el que, con cada sonido de la mano de la profesora contra las tablas, debíamos imaginar un latigazo en la espalda; otros ejercícios eran de dolor emocional. "Recuerden algo triste de sus vidas antes de esta escena" decía la profesora, y realmente las actuaciones eran mucho más reales. Era algo que debía terminar por completo al finalizar la escena. No se debía cargar con el papel ficticio en la vida real.

Era un buen ejercicio, porque sin querer (o queriendo) era muy introspectivo, y eso me gustaba. Pero a lo que voy con toda esta historia, es que, quizá porque ejercité más a la memoria emotiva que a la mental, ahora nada de lo que siento se me olvida, contrario a las cosas pendientes en la cabeza, que se me van con la menor distracción.

Puede que sea un verdadero desastre para acordarme de una fecha importante, o de una cita pendiente, o de devolver una llamada, o responder un email...pero de algo que alguna vez sentí jamás; ni bueno ni malo. Así que mido la vida y mis decisiones y acciones en buena parte basada en esas memorias, que muchas veces se complementan con las fotos que tomo. O sea, si me voy de viaje, puede que olvide el nombre de las calles y plazas que visité, pero nunca olvidaré cómo me sentí mientras paseaba por ellas, y gracias a esas sensaciones que conservo, asocio esos lugares con mi memoria emotiva que guardé de ellos y cada vez que me lo nombran, enseguida vienen a mi esas sensaciones.

Pasa lo mismo con las personas. Puede que deje de verlas por años, pero cuando me vienen a la mente, enseguida siento.

Recuerdo las clases de anatomía y fisiología, en la que describían las células del cuerpo, y llegué a desarrollar una verdadera fascinación por las células de memoria, que guardan registro de las enfermedades que nos han atacado, de manera que cuando vuelve el mismo agente patológico, estas células se encargan de llamar a los anticuerpos justos que se deshicieron de él la última vez.

En mi memoria emotiva ocurre lo mismo; si me ataca una persona, en seguida guardo registro emocional, y puede que con el tiempo resuelva las diferencias que llevaron a que eso ocurriese, pero la asociación emocional que guardo de esa situación hace que nunca más repita las causas que llevaron a que algo desagradable pasara, sin tener que trasladarlo al plano personal. Entonces es fácil perdonar, pero nunca, jamás, lo voy a olvidar. Al menos no con mi memoria emotiva.


Caro

Sunday, January 17, 2010

Quiero


Et la nostalgie

Pocas veces quiero cosas de la gente, pero hoy quiero tantas cosas de tí. Quiero, por ejemplo, que te despiertes con una sonrisa en la cara, que al sentir la luz del día o la primera brisa en el pelo te des cuenta de la gran fortuna que tienes de vivir. Además quiero que escribas, o te expreses de la forma en que mejor sabes hacerlo. No te calles nada que te haga daño.

Puede que me hayas pillado en un momento de muchas exigencias, pero quiero que venzas todos tus miedos y que te levantes una vez más si te vuelves a caer. Eso quiero. Y que cuando te caigas, aún tengas motivos para reirte, porque la risa es terapéutica, sabías?

En fin, quiero tantas cosas hoy...me encantaría que apreciaras tu salud y la atesoraras como pocas cosas se atesoran en el mundo. Conozco a tantos que perdieron la vida por la falta de ella, que eso es lo que quiero para tí, que te cuides y te quieras. Que te valores y te hagas rodear de gente que también lo haga.

Me encantaría que me complacieras con tu paciencia. Sabías que tengo mala memoria? Ah perdón, ya te lo había dicho, es que no recordaba. Bueno, eso, paciencia contigo y con los demás. Verás, no solo conmigo, porque yo entiendo, pero con las vueltas que da la vida a veces, hay que saber arreglárselas para ser feliz, y quiero que desarrolles esa creatividad que te lo permita.

También respeto. Es clave, y respeto hacia la vida en general. La tuya, la mía, la del periodiquero, la del que riega las plantas, la de la conserje, la del que maneja el autobús, la de la cajera del abasto...es que es algo que se retribuye, como todo. Por lo mismo que es agradable ganar respeto, hay que saber brindarlo. Quiero eso para tí hoy. Que acumules las causas para merecerlo.

Quiero tantas cosas que si sigo la lista entonces no duermo. Pero básicamente eso. Espero que me entiendas.

Solo quiero que seas feliz. Creo que no es mucho pedir.

Quiero muchas cosas y, entre ellas, te quiero.


Caro

Sunday, January 10, 2010

Hoy mi deber

Por todos ellos

Hoy no iba a escribir en mi blog. Realmente mi plan sigue siendo otro, pero haciendo espacio para un cambio en mi casa me encontré con una libretica de notas que usé durante mis residencias clínicas en el hospital, y en una de las páginas encontré esto:

Debo cumplir con mis responsabilidades; de mujer, de amiga, de esposa, de estudiante, de ser humano, de confidente, de bodhisattva; con tanta gente en mi corazón observo, siento y respiro desde lo más alto del risco, aislada en mi propio silencio, perdida en mi propio laberinto de moralidad, deliberaciones y secretos que nadie va a saber; propios y ajenos, con ellos me iré.

Es algo totalmente Supertramp, pero tenía tiempo sin dejar un post, y quería volver. Siempre vuelvo, es solo cuestión de sincronías.


Caro.