
A diferencia de ese ingeniero que recorría la oficina con cierto dejo de nostalgia sabiendo que se iba a retirar aquel día y que sería el último de esa rutina de trabajo que había estado repitiendo existosamente por tanto tiempo, al otro lado del mar, en la misma latitud está esta tipa joven que hace el mismo recorrido por su casa antes de tomar ese empleo con el que había estado soñando durante tantos meses.
Es igual, pero diferente. Toda la vida había creido que manzanas y naranjas no podían compararse, pero este caso, éste en específico rompe con esa teoría.
Hay factores que tienen la capacidad de desarmar cualquier idea que haya estado dando vueltas en la cabeza de alguien considerablemente racional. Hay gente que tiene ese poder de desvío de cambiarle el curso de ideas a otros. Ese ha sido el caso de este ingeniero a punto de retirarse.
Yo venía con otras propuestas para escribir acá. Venía con recuerdos de mi niñez, cosas que siempre pensé y nunca dije, recuerdos escondidos de los que nadie escuchó hablar, de mi mundo interior bien adentro; de luces que titilaban mientras yo me quedaba dormida en brazos de mi mamá. Pero hubo ese cambio antes de entrar acá. Ya hablé de eso, ya salió y ahora esta es la historia que nunca iba a escribir, de la que ni yo misma sabía antes de sentarme acá, antes de leer el gatillo del cambio repentino de post. Entonces esta es la historia de una historia que no iba a existir. Ahora se trata de cómo dos vidas completamente separadas y aparentemente en nada parecidas se cruzan en un momento idéntico de sus recorridos. Una va avanzando y la otra va retrocediendo, aparentemente claro, porque ambas avanzan.
Esta tipa que está a punto de comenzar a trabajar mira su casa vacía de día sabiendo que no la va a ver así en un tiempo, mientras trabaje en su nuevo empleo, y de pronto, así como el ingeniero le echa un vistazo a su despacho antes de retirarse, ella siente una especie de nostalgia por algo que aún tiene, pero conforme mira el reloj cada cierto tiempo, sabe que le queda poco de esto, de lo que tuvo demasiado y de lo que probablemente ahora, a partir del día siguiente, no vaya a tener más.
Verán. Puede que no lo entiendan, pero créanme que esos dos tienen más en común de lo que ustedes se puedan imaginar.
Es igual, pero diferente. Toda la vida había creido que manzanas y naranjas no podían compararse, pero este caso, éste en específico rompe con esa teoría.
Hay factores que tienen la capacidad de desarmar cualquier idea que haya estado dando vueltas en la cabeza de alguien considerablemente racional. Hay gente que tiene ese poder de desvío de cambiarle el curso de ideas a otros. Ese ha sido el caso de este ingeniero a punto de retirarse.
Yo venía con otras propuestas para escribir acá. Venía con recuerdos de mi niñez, cosas que siempre pensé y nunca dije, recuerdos escondidos de los que nadie escuchó hablar, de mi mundo interior bien adentro; de luces que titilaban mientras yo me quedaba dormida en brazos de mi mamá. Pero hubo ese cambio antes de entrar acá. Ya hablé de eso, ya salió y ahora esta es la historia que nunca iba a escribir, de la que ni yo misma sabía antes de sentarme acá, antes de leer el gatillo del cambio repentino de post. Entonces esta es la historia de una historia que no iba a existir. Ahora se trata de cómo dos vidas completamente separadas y aparentemente en nada parecidas se cruzan en un momento idéntico de sus recorridos. Una va avanzando y la otra va retrocediendo, aparentemente claro, porque ambas avanzan.
Esta tipa que está a punto de comenzar a trabajar mira su casa vacía de día sabiendo que no la va a ver así en un tiempo, mientras trabaje en su nuevo empleo, y de pronto, así como el ingeniero le echa un vistazo a su despacho antes de retirarse, ella siente una especie de nostalgia por algo que aún tiene, pero conforme mira el reloj cada cierto tiempo, sabe que le queda poco de esto, de lo que tuvo demasiado y de lo que probablemente ahora, a partir del día siguiente, no vaya a tener más.
Verán. Puede que no lo entiendan, pero créanme que esos dos tienen más en común de lo que ustedes se puedan imaginar.
Caro






