Aún no me conoces, he cambiado mucho, pero cuando crezcas lo harás. Vengo del futuro, como en aquel sueño donde nos vimos por primera vez en tu casa y me mostraste el muro de tu cuarto con los dibujos que hiciste con tus hermanas, ¿te acuerdas ahora? No pude terminar de decirte lo que quería porque se cortó la comunicación y tuve que irme en medio de aquel remolino de hojas que la lombriz del tiempo formó al abrirse el portal. Disculpa el desastre que habré dejado, seguramente mamá las regañó por mi culpa, pero no fue mi intención despertarme en ese momento. En unos años me entenderás.
Porque te conozco tan bien, sé que eres de las niñas que escuchan consejos y toman la crítica constructivamente. Sigue así. Es una de las mejores cosas que tienes.
Si mis cálculos son correctos, ya para este momento te habrás leído el libro Caballo de Troya de JJ Benitez. Por eso te envío esta carta en esta fecha. Porque las probabilidades de que confíes en la autenticidad de lo que digo aquí son más altas. Tu entiendes por qué. Toma los siguientes consejos como sugerencias, no como pautas. Lo que hagas, sea lo que sea que decidas hacer en tu vida es exactamente lo que necesitarás para crecer como ser humano. Pero he aquí algunas recomendaciones.
No te conformes con aquello que te dijeron acerca de estudiar Comunicación Social, indaga, cuestiona. Quizá cambies de opinión y decidas estudiarla. Quizá continúes con esa pasión por los idiomas que siempre tuviste, pero te lo digo, porque en diez años te darás cuenta de que te hubiera encantado al menos experimentar en esa carrera.
No tengas miedo de hablar de tus temores. No tomes decisiones que te eviten enfrentar situaciones difíciles que, no solamente te harán crecer a tí, sino a otros, e incluso a tu relación de pareja. Te lo digo porque en veinte años habrás deseado haberlo hecho, resolviendo inmediatamente algo que han arrastrado ustedes dos todo este tiempo, pero que afortunadamente ya están transformando juntos y que pase lo que pase, resolverán ser felices.
Tu familia y la gente que te quiere son el termómetro de tu entorno. Aquellas personas que ellos desaprueban no son realmente con quienes necesitas estar, aunque pronto formarás un buen criterio de selección de amistades. No necesitas a aquel novio celoso. No pierdas años con él. Acércate a tu mamá. Abrázala. Aprovecha esos años con ella. Pídele consejos, jueguen a las cartas. Escríbele, que a ella le encanta leer. Lo guardará y atesorará como a aquella carta tuya que quedó en su mesita de luz un 22 de enero de 2006.
Comienza desde ya tu Revolución Humana. No esperes más. Vencerás el vicio de la postergación con mucho esfuerzo, pero si comienzas ahora a luchar contra él te ahorrarás un montón de tiempo, y quizá mi hoy sea bastante más diferente de lo que nos imaginamos ahora.
No pierdas la calma, y permítete ser un poco más flexible con las reglas hacia tí misma. Está bien probar. No, no te conformes con que los demás te digan cómo es. Hazlo tú misma. Y hazlo ahora.
Te recomiendo que vayas al acto de Plaza Altamira con tu mamá el día en que te nombren "Buena Ciudadana". No es una estupidez política, es una condecoración y se ve bien el el currículum. Anda, levántate de ahí y camina cuatro cuadras, no seas la típica morsa adolescente.
Yo se que no crees en el matrimonio, pero lo harás. Y te casarás perdidamente enamorada. No te voy a arruinar el final, pero cuida mucho tu relación. Yo se que no eres buena cuidando plantas, pero la convivencia es como una plantita que hay que regar todos los días. Aprende a hacerlo. Valdrá la pena, pase lo que pase. Y cuando atraviesen por dificultades, vuelve al principio de todo. Usa tu memoria emotiva y recuerda con el corazón por qué están juntos, y únanse más que nunca para superar los escollos del camino. Si al final las cosas no funcionan, no te culpes. Yo se que ambos habrán hecho lo mejor que pudieron. Pero si por el contrario resisten más de diez años siendo felices juntos, este párrafo habrá valido la pena.
Cuando Tatiz te proponga lanzarte del puente al río Aare, hazlo. Te vas a morir del frío, pero seguramente lo vas a disfrutar. No seas niñita mimada, es sólo agua fría. Luego dale un abrazo y aprende todo lo que puedas de cocina con ella. Sí, de cocina. Va a haber un momento de tu vida en que lo valorarás inmensamente, porque vas a tomarle el gusto. Haznos un favor y memoriza bien la receta del pollo agridulce. Cuando llegue el otoño de 2012 vas a acordarte de mí.
Esto está muy largo, pero una última cosa: dale el gusto a mamá de participar dócilmente en su celebración del espíritu de la Navidad. A ella le gustan los rituales, qué importa si tu no crees en ángeles. Créeme, son recuerdos que vas a atesorar de los últimos años en familia.
Luego te sigo escribiendo. Pongamos una contraseña para que sepas quien soy. Estaré atenta a cualquier cambio desde este lado de la línea.
Besos,
-Caro.