Friday, October 24, 2014

Carta a una vieja amiga





Espero que no te extrañe que después de tanto tiempo te vuelva a escribir. No sé si te llegan mis cartas, el servicio de correo es cada vez peor en estos días. Aún así, insisto en ponerte al tanto de mis pasos, en nombre de este gran lazo y cariño inmenso que nos unen.

Te cuento que desde la última vez que nos vimos mi vida ha cambiado muchísimo. En aquella época, ¿te acuerdas, que vivía en los Estados Unidos? Bueno, como cuatro años después de que nos vimos, me separé, vendí todo, y me aventuré al mundo con mi mochila a cuestas. No me dio chance de consultarte, pero estoy segura de que te hubiera parecido un plan espectacular porque me conoces, y sabes que es lo que me haría feliz. 

Luego de dos años a pie, yendo de pueblito en pueblito y país en país, hice una parada en Londres y me acordé tanto de ti, de los cuentos que me echabas cuando viviste allí; del frío, la humedad, la gente, los lugares, todo eso. Quise averiguar por dónde era tu casa para ir a visitarte virtualmente, pero no me dio chance. Cuando se me ocurrió hacerlo, ya había tomado la decisión de irme a Argentina a vivir. Sí, ¡ahora vivo en Buenos Aires! Es una ciudad increíble, y su gente es hermosa. Hay que venir para entender que el argentino es noble, cariñoso, apasionado y familiar. Acá me enamoré de un porteño de enorme corazón, que me hace reír y querer ser cada vez mejor persona, y acá he encontrado mi hogar por los últimos casi dos años.

He pasado por momentos muy felices y otros muy duros, pero sin dejar de sonreír. Lo único, sí, te he extrañado mucho, sobretodo para conversar de los dilemas que se presentan cada tanto, para descifrar contigo la mejor opción, pues de todas mis amigas, ninguna te supera en sabiduría.

Pero estoy bien, y sigo adelante siempre, mamá. No he hecho nada de lo que no te sentirías orgullosa, y todos los días renuevo mi compromiso de seguir puliéndome como ser humano, para estar a la altura de tu legado.

Hoy es tu cumpleaños, y mi vida te contiene. Gracias por este regalo hermoso que hoy disfruto. Te honraré y celebraré cada segundo que me toque respirar con agradecimiento y dignidad.

Te quiero mucho y te sigo manteniendo viva en mi vida y en mi corazón.



Caro.