Wednesday, January 26, 2011

Ritmo



Dejémosla Rodar



La vida tiene su dinámica, y aunque cambia constantemente, algunas veces nos damos más cuenta que otras de estos cambios. Yo creo que soy muy sensible a esas variaciones, porque las siento la mayoría del tiempo pero, a ésta de ahora, casi la puedo saborear.

Es como cuando uno tiene una rutina instalada por años y de pronto un día se rompe y comienzas a hacer de otra forma lo que por tanto tiempo estuviste haciendo casi automáticamente igual.

He tenido varios cambios enormes en los últimos meses, pero desde principios de año han sido cada vez más patentes. Específicamente esta última semana, pero hoy, ésta mañana, así como evidente, también lo fue agradable. Creo que los deportes y la música, aparte de otras variables menos conspicuas, tienen mucho que ver.

Poner el despertador a las 3am para ver el partido de Nadal en el abierto de Australia, por ejemplo, es un cambio de rutina. Ahora, que me haya quedado dormida ya es otra cosa, cof cof. Luego a las 6am prender la tele para pillar el final es ya despertarse automáticamente con algo diferente que te provoca abrir los ojos sin pereza y seguir alerta.

Luego todo esto se funde con la rutina, pero ya no lo es, porque se ha mejorado; ahora el café, la música, las conversaciones matutinas ya vienen con un tinte animado, y yo que soy un ser psicoclimático, no me había dado cuenta de que afuera está un invierno gris y llueven gotas heladas, simplemente porque todo este ritmo de hoy hizo que fuese verano acá adentro de mí.


Caro




Sunday, January 16, 2011

Soñé otro mundo






Eran muchas burbujitas, de todas las formas, como las que flotan en la ingravidez del espacio, pesadas, de todos los tamaños, algunas más ligeras que otras, venían bajando por un tobogán en el que se deslizaban y estiraban para pronto volver a su redondez original al llegar abajo. Otras se lanzaban en fila, estaban felices danzando en su elemento, y yo las oía jugueteando y riendo.

Tenía mucho tiempo que no soñaba esto, que solía ser algo recurrente en mi infancia hasta bien entrada mi adolescencia. Fue como regresar en el tiempo estando plenamente consciente del presente. Estas burbujitas no se daban cuenta de mí. Revoloteaban sin saber en ese ambiente aletargado y cálido semejante al de una lámpara de lava.

Tenía que irme, pero no lo sabía todavía. Me despertó mi propia voz del otro lado del espejo, y cuando abrí los ojos, mi almohada palpitaba.



Caro

Monday, January 03, 2011

Tarde






Es posible que sea yo. Es muy posible que sea yo, pero sé que tu reloj tampoco ha venido funcionando muy bien que digamos. Lo cierto es que hoy estamos irremediablemente tarde para lo que vinimos. Tanto, que ya ni recuerdo para qué estábamos acá desde un principio, pero ¿qué importa? Me gusta no saber que es lo que va a pasar, pero eso a tí te desespera.

Lo siento.

No quise quedarme dormida para nuestra cita. Es que vamos a destiempo y a mí me tomó siete años despertar. Tuve un sueño tan vívido, que creí que era verdad. En mi sueño, tú dormías profundamente y yo esperaba a que despertaras, y no pasaba, y yo era incapaz de despertarte. Total que cuando yo me desperté, lo hice con una gran rabia de que no lo hicieras en mi sueño, pero para ese entonces, ya tú también estabas molesto, porque yo dormía profundamente también y no despertaba cuando tú querías.

Me parece que vivimos en un reflejo paralelo en el que ya no sé quién soñaba y quién estaba despierto, pero no tiene importancia. Lo que importa es que nada pasó y que por culpa de eso, ahora ya no podemos volver atrás y sincronizar nuestros relojes.

Ahora quedamos con esa sensación que ganamos en nuestros respectivos sueños, y esa tardanza que nos cuesta tanto recuperar.

¡Mira! Ya es el año siguiente y seguimos acá descifrando estos sueños. No tiene sentido, dejémoslo ir y atrevámonos a vivir. Anda, abramos los ojos. Vámonos.