Thursday, April 03, 2014

Es tu culpa, Tom Waits




Era el turno de otro artista en el playlist que se escuchaba de fondo mientras trataba de resolver algunas cosas urgentes de su nueva vida. Sorbía, paralelamente, su café vespertino para calmar un poco la jaqueca con que se había levantado en la mañana. Hay música de fondo y ese playlist es la representación más fiel. Pero algo raro pasó, que en medio de esa melodía a la que no le estaba poniendo atención, de pronto saltó otra que evocaba tiempos duros de su pasado; duros pero extrañamente felices. Melancólicamente felices. Quizá tiempos en los que eso que tenía lo interpretaba como hermoso, y lo fue, pero no lo volvería a vivir. ¿Por qué? Llegó a la conclusión de que no eran tiempos felices realmente. Eran tiempos duros, muy duros, donde estaba perdidamente enamorada sola, y todo el contexto que rodeaba a ese amor era una cápsula sellada al vacío, y la soledad. Sí era feliz. Pero aisladamente feliz. ¿Se puede ser feliz estando profundamente sola? 

En aquella isla aprendió a ser su mejor compañía. Se vio obligada a conocerse a sí misma y a entablar una amistad bestial con ella. Aprendió a ser su amiga, la amiga que le hubiera gustado tener, de haber alguien más en medio de aquella inmensa nada. Se conoció, se molestó con cosas que le irritaban de su personalidad, las pulió e hizo las paces también, y terminó entablando una relación indestructible en su interior. Entonces sí. Tiene sentido que haya conseguido ser feliz y llegado a sentirse profundamente acompañada. Eran tiempos duros, y tomaba su auto para irse de aventuras con su amiga favorita en el mundo a subir una montaña, o a explorar nuevas playas; a caminar por horas en la nieve o entre los árboles. Por eso aprendió a querer profundamente a aquel lugar, el escenario de su vida. Cuando uno es feliz, hasta los paisajes más desoladores parecen hermosos. 

No volvería, no. Porque eran tiempos realmente duros, y a pesar de haber salido de allí, aún conserva esa gran amistad con ella misma. Además, aquellos tiempos difíciles no los cambiaría por los que ahora está enfrentando. Sigue luchando, pero ya no está sola. No lo estará nunca más.

Tuesday, April 01, 2014

Quizá algún día




Quizá algún día me atreva a publicar lo que en su momento significaron las líneas más tristes que pude escribir en mi vida. No todo es hermoso, y a veces es necesario entender que un árbol que se levanta alto de la superficie y se abre frondoso ante el mundo, de igual forma y en misma proporción ha tenido que hundir sus raíces en las oscuridades de la tierra para afirmarse bien y no dejarse caer por nada.

Sería honesto compartir el proceso penoso de crecimiento y no solamente el lado brillante y feliz, sino la parte donde sudamos, lloramos, nos sacrificamos y nos embarramos sentando las bases para salir de situaciones donde no estamos a gusto. Que se entienda que no se llega al ningún lado por arte de magia o por suerte, o por chance, sino porque detrás de cada logro hay un gran esfuerzo deliberado y una lucha en pos de esos sueños.

Me considero demasiado joven aún como para escribir mis memorias, pero quizá algún día me atreva a ir revelando algunos procesos internos por los que atravesé en las que considero que fueron las épocas más duras de mi vida.  Quizá con eso otros puedan ver que no están solos y que no es imposible atravesar un invierno sin que venga inevitablemente la llegada de la primavera.


-Caro