Tuesday, December 29, 2009

Instantáneas de un colgado

Que brillante fuiste, 2009

Sentía que algo le faltaba, y no era lo obvio, aunque bastante tenía que ver con el naufragio en el que se había visto involuntariamente envuelto al quedar aislado del mundo que le rodeaba, casi como quedaban los pacientes que padecían de lo que los patólogos llamaban síndrome del encierro: una extraña condición de afasia expresiva en la que la persona entiende perfectamente lo que le dicen, pero no puede gesticular palabra.

Este no era su caso, aunque llegó a sentir lo que suponía debían sentir los que sufrían de esa dolencia, especialmente cuando recibía emociones muy fuertes y la gente esperaba por alguna razón alguna reacción inmediata. No podía. Había descubierto esta especie de discapacidad, de reflejos emocionales con efectos retardados. Algo que muchos criticaban, pero que en los libros pocos consideraban como una virtud. Eso que llaman inteligencia emocional...o almenos ese fue su consuelo.

Se sentó en su sillón de siempre a decantar todo cuanto pudiese recordar de los últimos doce meses. Puso la música que había estado recolectando durante ese tiempo en orden regresivo. Se impresionó de cómo las melodías iban transportándole hacia aquel momento, aquel lugar, aquellos recuerdos tan específicos de cada nota, con una lucidez que jamás hubiera alcanzado a no ser por el estímulo musical y los tragos de scotch que sorbía de vez en cuando para relajarse y dejarse llevar.

Se reclinó y una extraña onda antigravitacional le hizo sentir que levitaba. Se vio desde arriba, en tercera persona, en una sensación envolvente de vientre materno, como el bebe que flota en los sonidos sordos y opacos que se cuelan hasta el saco amniótico donde descansa tranquilamente en esa luz rojiza que apenas deja pasar el tejido abdominal de la madre, y ahí quedó recordando, levitando, oyendo música...allí quedó...flotando...

Monday, December 14, 2009

Feeling good, we're feeling alright, yeah...


Soñar no cuesta nada


Hoy es de esos días en los que esperas algo medio sombrío y resulta que trae todo lo contrario. Es el clima que a veces nos engaña. Supongo que es una calle de doble vía, que lo mismo que se aplica para cualquier día bonito que pueda arruinarse, se aplica para cualquier día feo que pueda arreglarse.

Amaneció gris y bajo cero en Charlotte, como muchos de estos días últimamente. Demasiados, para mi gusto. Una cita médica, un resultado normal, la vida -que ya era beia- continúa siéndolo, independientemente de lo que pase, se las arregla para ponerse cada vez mejor.

Sin querer contar demasiado, sentí la necesidad de venir a mi pequeño rincón de desahogo para dejar escrito que soy feliz. Eso es todo. Que aprecio cada segundo de vida y de salud, cada persona que se acerca a mi vida y que es parte de ella, cada palabra de aliento en un momento difícil, o en cualquier momento; valoro un día de sol, la compañía moral, la soledad tan acompañada que tengo. Y esto es algo bueno.

Descubrí que todos estamos irremediablemente solos, y que son las conexiones de corazón a corazón lo que vence cualquier sensación de desasosiego. Llegué a la conclusión de que sentirse solo no es cuestión de la ausencia de compañía, porque he comprobado que es posible sentirse un náufrago en un mar de gente, sino lo que libera a una persona de su propio cláustro es tener a alguien quien le entienda y conozca las cosas que pasan en tu mundo interior. En el momento en que eso sucede, no importa la distancia, no estamos solos.

Felicidade não tem fim. Saudade tampoco.

Hasta pronto. Hasta siempre.


Caro

Friday, December 11, 2009

El día que bailamos Mr. Bluesky



Mr. Bluesky


Lo recordé vívidamente anoche bajo los efectos del humo enrarecido del salón donde tocaban otra música que nada tenía que ver con ésta, y entre visiones nítidas de personas bailando, éste recuerdo iba poniéndolo todo borroso a mi alrededor, y así me desconecté de ese lugar, y me fui lejos a aquel día en el que viajé seis horas hacia el futuro para encontrarme proyectada en alguna dimensión con mi compañero de baile.

Nunca había bailado con nadie ese tema. No con un cuerpo, mucho menos con una voz, aunque ésta saliera de él, una persona de verdad, alguien del pasado remoto que venía regresando del futuro en aquel instante en que nos cruzamos por casualidad.

No nos buscábamos, pero nos conseguimos en un flash estroboscópico, y nos pusimos a bailar en una visita que duró exactamente el largo de la canción. Bailamos desquiciadamente sin vernos, pero sabíamos que el otro también lo hacía, y de pronto nos dimos cuenta de que nuestros pies ya no tocaban el suelo.

Un efecto similar a la conexión que se siente cuando dos personas van juntas a un concierto, que saben que el otro está percibiendo el mismo estímulo sensorial que uno; o cuando se llega a esa página del libro donde sabes que te esperan. Esa conexión. Esa sensación certera de que el otro está en el mismo lugar sin estarlo.

Cosas que no se olvidan jamás, como las cicatrices.

Siempre les tuve rechazo, sobretodo en mi propio cuerpo. Nunca tuve una hasta hace hace seis años, cuando me operaron la pierna sin anestesia. Odié esa marca, por todo el dolor que me recordaba y sobretodo por el hecho de que sería permanente.

Esta vez he aprendido que hay también cicatrices buenas. Marcas que permanencen de alegrías activadas por recuerdos increibles. Y, contrario a lo que me provoca esa cicatriz que tengo en mi perna izquierda, me reconforta saber que, a pesar de lo olvidadiza que yo pueda llegar a ser, ésta también va a permanecer conmigo para siempre.


Caro


Música: Tan Lejos, Tan Cerca - Cosmonauta

Tuesday, December 08, 2009

Permanencias ilusorias que parecen reales y quizá lo sean


Siempre vuelvo


La lluvia en invierno tiene mucho de esto, de ponerte en una dimensión lejana a la presente, en una que todavía no se hace vieja. Como si cada partícula de humedad en el ambiente estuviera compuesta de sensibilidades pasadas que respiras y no puedes evitar, que te abrazan, te envuelven, te hacen parte y te llevan en un trance alucinante de recuerdos táctiles de once meses atrás, cuando todavía hacía frío y extrañabas; mismo carro, mismas calles, misma gente; misma soledad acompañada.

Al parecer hay ciertas cosas que no cambian. Tendencias de vida que nos siguen a todas partes. Ésta en particular no me molesta. La conozco muy bien como para no agarrarle cariño.

Vuelvo a la tranquilidad de mi pequeña casa, de mi pequeño mundo, de mi rutina de no-horarios, de mis largos trayectos oyendo música mientras manejo por toda la ciudad. Tiempo para pensar en las cosas que termino escribiendo sin ningún propósito; tiempo para cantar en la ducha, de ser la Supertramp, de sondar en mis ideas, de entender muchas cosas de mí misma, y de cuestionar muchas otras también.

Vuelvo a soñar con caminantes espaciales, risas de helio (de las que te hacen flotar torpemente a pocos metros del suelo); vuelvo a lo alto de esa torre, a aquel cyber café, a esas llagas en los pies de tanto caminar que ahora recuerdo con nostalgia; a ese sorbo de mate, aquel paseo en moto, el olor a incienso durante el gongyo; vuelvo a pedalear en bici por el lago, a aquel mojito inconfundible, aquella bocanada de humo que emanó de sus pulmones, ese limbo entre aquí y allí, vuelvo a dormir, vuelvo a despertar y seguir soñando.

Vuelvo. Siempre vuelvo.



Caro

Tuesday, November 24, 2009

El vértice de un témpano inofensivo


Lo cercano y el afuera


Hubo no uno, sino varios clicks que aún no termino de procesar. No sé si por lo intensos o por lo seguidos, pero de cualquier forma, ya regresé, y con mi vuelta a casa, se vino esta sensación de desorientación que trae romper con la rutina, y lo que la agrava es haber entrado en otra subrutina dentro del caos que implican siempre los no-horarios de las vacaciones, y encima, haber tenido que romper esa otra, a su vez.

Eso me deja con dos rutinas rotas, y ahora me toca recomenzar algo nuevo con elementos viejos, y continuar algo reciente con elementos nuevos que se sienten como de toda la vida. Es un limbo, y un limbo, más que un no-lugar, es un recuerdo de un punto concreto en un mapa del que salí hace un par de días. Claro, del que salí físicamente. Los recuerdos siguen tan frescos que es como si mentalmente me hubiese quedado allá.

Yo, que soy una experta en pensar en la inmortalidad del cangrejo, en estar y no estar, ahora me gradué. Pero no es por distraida esta vez, sino por concentrada, por recordar demasiado vívidamente cosas que ya no están, o que estan, pero yo no.

Lo cierto es que tengo en definitiva una gran constante de nostalgia en mi vida, y no sé qué será, pero yo sigo pateando esa lata como pocas cosas en el mundo, y miren que para patear latas soy un caso serio. Si no, pregúntenle a mi amigo Henry S., que conoce bien mi lado Supertramp, y a quien, por cierto, también extraño mil.

Por temor a sonar cursi, prefiero dejar el resto del iceberg dentro del agua en este blog, y continúo en otras partes menos públicas con lo que queda, que es bastante. Si no en mi cuaderno de notas o por mi alterego, con algún ser paciente que sepa escuchar la letanía de alguien que no para de sentir.


Caro

Saturday, October 31, 2009

Desde una página de papel cualquiera





Entre instintiva e intuitiva, soy más de la primera. Sobretodo con la música, que para mí es una pulsión, algo que no pienso o que no pasa por el filtro racional: lo siento, lo quiero; lo quiero, lo tengo; lo tengo, lo vivo. Y la vivo.

Digo esto porque me considero una ignorante de ella al mismo tiempo. La mayoría de las canciones no se quién las canta, muchas veces ni cómo se titulan; no me se la historia del grupo e ignoro quienes componen la banda.

Sólo se una cosa, y es si me gusta o no. Supongo que también tengo este mismo proceso para muchas otras cosas de gustos subjetivos como el humor, la fotografía, lo estético, lo que "me llega o no me llega."

Y así, pues, funciona mi víscera musical. Algo bien básico, bien primitivo, incluso hasta animalesco.


Caro

Saturday, October 24, 2009

Derivadas cósmicas que caen a la tierra en forma de lágrimas



Gold in the end of summer


Hoy era un día para levantar el teléfono y llamarte por algo especial. Hoy tu mamá te vió por primera vez después de tanto tiempo de haberte imaginado mientras dormías en su vientre. Hoy fue el principio de todo. De tu todo y del mío; de todo un universo.

Ese todo tuyo fue gastándose, lo vimos irse fulminantemente, pero el mío sigue, sigue y te contiene. Hoy te imagino como tú me imaginabas a mí cuando yo estaba en tu vientre. Todo continúa, como ves, igual, a pesar de que tantas cosas han cambiado. Cosas que un cosmonauta me dijo y me parecen tan ciertas...

Soñé contigo, justo hoy. El sueño vino como un regalo de cumpleaños de tu parte..."muy tú" eso de dar cuando es tu turno de recibir. Yo manejaba tu camioneta wagoneer blanca, y me estacioné en la que supuestamente era nuestra casa, y me puse a llorar. En el retrovisor la imagen que se reflejaba de mí era la de una niñita de nueve, pero yo ya era grande.

Llegaste como una voz, la que ahora me toca imaginar como tú lo hacías con la mía cuando todavía no hablaba, y de pronto, mi mundo se alivió. No encuentro cómo expresarlo mejor. Tu voz es mágica. Estabas en el asiento de atrás, consolando mi llanto, y extendiste tus manos para arreglarme mi despeinada cabellera. Eras tú, mamá. Eras tú y no pude sino seguir llorando, aunque en el sueño me quedé dormida con tus dedos desenredando mi pelo.

No creo que haya forma de sacar de adentro de mí esta terrible forma de extrañarte, de seguirte completando con sueños y recuerdos a los que me aferro como a nada en el mundo.


Caro

Friday, October 16, 2009

Instantes animales



Ajustando prioridades


Llegó inesperadamente, habiéndolo buscado toda su vida, de pronto llegó en una ensoñación, un flashback, un recuerdo que hizo ignición en el rincón más remoto de su mente, y apareció. Después de un par de intentos en el teclado, ese nombre encontró significado, como quien tiene una palabra en la punta de la lengua, va al diccionario, y allí estaba, toda su vida, esperando a ser descubierta, así llegó él.

Después de pocos días de comprobar existencia y en medio de un estado medio catatónico causado por el rush de endorfinas de saber que ambos existían, medio sedados-medio conscientes, medio dormidos-medio despiertos, se encontraron. Allí de nuevo, después de tanto tiempo, y pasando por alto el año 1969, por primera vez, aquella tarde de enero, pisaron la luna.

Una escena surreal, onírica, ahora recuerdan que todo esto ocurrió en un estado de total ingravidez, y perciben que, curiosamente, cada vez que lo recuerdan, vuelven a flotar. No solamente hicieron historia siendo los primeros en llevar a cabo tal hazaña, sino que además era primera vez que se veían en persona, después de haberse buscado y encontrado respectivamente en sendos diccionarios durante diecinueve años. Estaban allí, eran reales y debían resumir sus vidas en pocas horas de contacto lunar.

Lo hicieron, y ahora esos días se han ido hace mucho, pero la impresión que les dejó fue trascendental en la historia de la humanidad. De su humanidad. Nunca más lo olvidará. Nunca. A pesar de su despiste con los días y los números, y la terrible amenaza constante de olvidarlo todo.

Recordó a su profesor de anatomía y fisiología hablando de la gente que pierde la memoria, contó que el cerebelo se encarga de registrar las actividades motoras, por lo que la gente que sufre de amnesia severa nunca se olvida de cómo escribir y esas funciones básicas. Contó de un tipo que perdió la memoria casi totalmente, pero que nunca olvidó tocar el piano, y aunque había olvidado el nombre de su esposa, sabía que la amaba profundamente.

Ella sintió una especie de alivio. Al menos si algún día llegara a perder la suya, no se olvidaría de lo que siente por él. Jamás.


Wednesday, October 14, 2009

Tormenta de ideas


Déjala correr


Pensó en escribir esto desde su pseudónimo. No tenía ganas de que le leyeran en aquella oportunidad, por eso se vació enteramente en su cuaderno de notas, sin ser algo particularmente privado lo que necesitara volcar allí. "Son estos momentos en la tina" pensó, "los que me hacen sondear en las profundidades de mi universo interno".

Recordó en una oportunidad quedarse inmóvil viendo el remolino que se formaba en el desagüe de la bañera mientras ésta se vaciaba. Lo miró hipnóticamente, y pensó que gracias a ese remolinillo largo y estrecho se colaban los ruidos internos de la tubería hacia el exterior; que si no fuera por él, no se oiría nada en ese momento. Y lo comparó al remolino que forma un gran huracán o un tornado, y que, gracias a ellos, en el espacio se dejaría escuchar el ruido de la tierra, a miles de kilómetros fuera de la atmósfera terrestre.

"Debe existir un remolino así entre las personas" pensó tan claramente que creyó haberlo dicho en voz alta, y siguió "o quizá la música, la fotografía, la escritura, sean el remolino con el que las personas pueden dejar salir su sonido interior, lo que sienten, lo que piensan". Hizo una pausa y continuó: "algún día escribiré mis memorias". Su propia risa interrumpió sus ideas; estaba consciente de su mala retentiva y sin embargo allí estaba, pensando aleatoriamente en escribir "sus memorias".

Pasaron unos minutos y pensó "tengo amigos, muchos amigos, y me alivia saber que cada uno va a conservar al menos un recuerdo mío que terminará escapándose de mi mente sin saber" y concluyó, "de alguna forma, aún olvidando la mayoría de las cosas, no todo está perdido. Cuento con ustedes".


Friday, October 02, 2009

Reflexiones desde un iPod



Amaré el ruido del viento


Volver a casa cobra cada vez un sentido más amplio y menos abarcable, desde que cada lugar que visito, gracias a la conexión de vida a vida que comparto en cada uno de ellos, hace que sienta a ése, irremediablemente, como mi hogar.

No se trata de algo forzado, o una cuestión de invasión, sino de pertenencia, de sentir que te reciben con los brazos abiertos y de sentir que no hay poses o falsos compromisos; los silencios no son incomodos, sino que son otra forma de comunicación, e ir significa estar juntos, no sólo salir a pasear por lugares nuevos o parajes turísticos.

Vengo de Caracas, mi primer hogar, mi cuna. Llego a Atlanta, Mendoza, Tüscherz, Santiago, Baires o Acarigua y siento que he llegado a casa. Es algo difícil de explicar, y al final vuelvo a Charlotte, mi lugar, nuestro espacio juntos, la sede de mi vida en este momento.

Me costó darme cuenta de que mi corazón no era lo que estaba dividido, sino que este planeta es, simplemente, demasiado grande.


Caro

Wednesday, September 30, 2009

Los zapatos



"Cuando los amarras se van, cuando los sueltas se quedan, ¿qué es?" era una adivinanza que aprendí desde chiquita, cuando coleccionaba los libros de Ekaré banco del libro, que han pasado por un par de generaciones y ahora los leen mis sobrinos.

El hecho es que, independientemente de cual sea la respuesta a esa adivinanza, hoy, a mis treinta y tantos años, siento que bien podría ser yo. La respuesta es "cayoyin". Cuando me amarran me voy, busco salida, me ahoga sentirme atada a cualquier cosa, pero cuando me sueltan, me quedo. Y eso es en muchos ámbitos de mi vida. Ahora estoy suelta, y me quedo, feliz. Ahora no tengo horarios y añoro uno fijo. Cuando estaba atrapada en uno, deseaba con todas mis fuerzas ser libre. Lo mismo con mis relaciones de pareja. Me asfixiaba el control. Ahora no lo tengo, y tampoco lo añoro, pero me quedo. Me quedo con él.

Nací libre para añorar el compromiso y asumirlo de corazón. Suena inverso, como que voy en contra de lo que hay, pero no es así...funciona perfectamente. Es una especie de combustible que me hace querer salir de mi cómoda incomodidad, buscar y encontrar lo que quiero por mí misma, sin más presiones que el terrible deseo de conseguir una meta nueva.

Vislumbro época de cambios, aunque sean una constante en mi vida. Esta vez es uno que busco activamente, y lo voy a encontrar.

Volveré para dar prueba real. Independientemente de lo que sea, el momento es ahora y el lugar, aquí.


:::caro:::

Wednesday, September 23, 2009

Y de golpe, Pita




Trató de escribir aquella carta sin música, pero lo encontró absurdo. Toda su vida le había acompañado, y lo que le inspiraba también tenía que ver con ella. Después de todo, Pita era musical, compuesta de acordes melancólicos y profundos, como su mirada lánguida que se perdía en el horizonte cada vez que pensaba en él.

Él coleccionaba instrumentos musicales con los que yo crecí tocando, o jugando a que tocaba. Los había traido de todas partes del mundo adonde había ido, o de donde venían amigos de visita provenientes de lugares remotos; una balalaika rusa, unas castañuelas, un furruco improvisado con una tambora de cuando las niñas cantaban gaitas en el colegio.

El tiempo pasó y las cosas cambiaron mucho para todos. Mucho, indescriptiblemente. Él se mudó de país, las niñas crecieron, se casaron, se mudaron, dieron nietos, se separaron, y la única constante era la música y volver a Pita.

Un otoño la vió llegar, y un otoño la sentenció para siempre. Las noticias de que la música de Pita estaba por acabarse llegaron una mañana de invierno gris. Viajé hacia el verano eterno a verla, coincidimos todos y la despedimos cantándole acapella el himno con el que alguna vez ellos se enamoraron de jóvenes.

Pasó el tiempo, y aprendimos a vivir con la idea de su partida. Las cosas volvieron a cambiar como aquella vez. Muchísimo. Los sueños que se habían reemplazado por grandes hoyos negros, volvieron en la primavera pasada, pero Pita, Pita no volvió nunca más.

Otoño de nuevo, viajo de urgencia hacia el verano. Busco una foto de ella y me doy cuenta de que las más recientes ya se ven antíguas. Encuentro una que jamás había visto de ella. Es la más reciente que ví.

Abro un libro, cierro mis ojos, y de golpe, Pita otra vez.


Wednesday, September 16, 2009

Extraños lugares comunes


LET GO


No podía entender cómo alguien tan increíble estuviera solo. No le cabía en la mente, cómo se topaba con tanta gente maravillosa que no encontrara quien le correspondiera. Esta persona de quien hablo, cavilaba profundamente acerca de aquel tema mientras la música le hacía flotar en aquel recinto indefinido adonde iba siempre; un lugar en una torre altísima, adonde se transportaba cada vez que soñaba con los ojos abiertos.

Se iba allí, a ese lugar, a esos pensamientos, con más frecuencia de la que imaginaba, y de vez en cuando se encontraba contemplando las estrellas en compañía de la música y de quien la hacía sonar. Mientras tanto, dejaba divagar a la mente entre pensamientos involuntarios acerca de ciertas sincronías inexplicables entre dos personas físicamente tan distantes, cuyas vidas no habían convergido sino hasta hacía unas pocas semanas, cuando descubrieron tantas similitudes. – Debe haber una razón– pensó en voz alta mientras tecleaba en su computadora casi sin pensar. Al mismo tiempo, otras citas que permanecieron en su memoria, iban y venían susurrando como un zumbido en su cabeza: "todos tenemos un lado oscuro", "nada es aleatorio", "nada es para siempre". Pasaban con la misma rapidez y efecto con que pasan los autos en una autopista mientras se está accidentado en el hombrillo: sacudiendo todo en una onda expansiva de aire al pasar.

Abrió los ojos y era de día. El zumbido de un mosquito en el oído le despertó de su nada común siesta vespertina, en una cálida tarde más de verano, y entendió que todo había sido un sueño. – Los más raros siempre vienen en las tardes- se dijo a sí mismo.

Se levantó, comenzó a empacar y se sorprendió de que, extrañamente, viviendo en el medio del bosque, se oyeran las campanas de una iglesia. Se preguntó si todo aquello era real.

Volvió a cerrar los ojos, y despertó.



Tuesday, September 15, 2009

Es hora de verlo




Me preocupa algo acerca de mí misma. Es algo que realmente me inquieta y que no se como cambiar. He probado todos los trucos, he hecho esfuerzos realmente conscienzudos para este problema, pero nada me ayuda, es una terrible condición de la que siempre bromeo, pero que en ciertos casos me provoca vergüenza. Me refiero a mi mala memoria, a mi despiste.

¿Les parece poco? No lo es. Es grave. Se me van pedacitos de mi vida sin darme cuenta con cada pequeña laguna. Cada vez que me distraigo dejo de vivir el momento y pierdo, arriesgo, empeño fragmentos mínimos de mi futuro, mi fiabilidad; pone en cuestionamiento mi responsabilidad, y eso señores, me afecta más de lo que pueden imaginarse.

Cometer errores por omisión causa el mismo resultado que comenterlos con alebosía. Da igual, se queda mal, uno se convierte en un impresentable sin querer, sin saber. Como decimos en mi tierra en criollo, "conejamente", de la forma menos sospechada, sin darnos cuenta.

Creo que necesito a alguien que no tenga ninguna clase de condescendencia por esto hacia mí, pero que sepa darme una mano. Creo que es hora de ver al señor de ojos claros de nuevo. No lo conozco bien, pero en las pocas veces que nos hemos visto, él parece haberme descifrado hasta la médula con una puntería inequívoca.

Sí. es hora de verlo.

No creo que sea cuestión de falta de motivación lo que me pasa, porque ocurre con todo, incluso con las actividades por las que más me intereso. Motivación tengo de sobra, y creo que uso la nostalgia de combustible. Creo que es por eso que estoy lejos, porque extrañar me hace mover cielo y tierra.

No creo que haya buscado esto deliberadamente, aunque me parece que mucho pudo haber pasado por esta tendencia a buscar una razón para esforzarme aún con más empeño.

Pero antes de llegar a conclusiones divagantes y desmemoriadas, prefiero ver al señor de ojos claros, y que sea él quien me lo diga o me lo refute.


Caro

Monday, September 14, 2009

Me puse una peluca de alondras y volé



Hubo un click. Algo se modificó -por no decir que cambió- cuando comencé a frecuentar twitter. Por un lado, mi capacidad de síntesis se agudizó horrores. Ahora logro decir casi todo lo que quiero dentro de los limites de 140 caracteres; pero por el otro, se me ha atrofiado -por no decir que he perdido- la sustancia al escribir, la destreza descriptiva, la capacidad de sacarle el jugo a un cuento. Me he convertido en una experta en producir semillas, y no frutas.

Mientras que con mi cuasi codependencia o evolución obsesiva hacia el objeto de mi herramienta de trabajo y fuente de entretenimiento mas potente, que vienen siendo la misma, el iPod touch, pasé de ser una discapacitada digital a una diabla del tipeo rápido en esta maquinita, dejando como consecuencia un potencial atrofiamiento de mis codos y muñecas, amén del insomnio y total éxito en mi vida social virtual.

Curiosamente, esta actividad me ha hecho detenerme a pensar por un momento en la situación, lejos de arrastrarme ciegamente hacia la perdición de las tendencias actuales. Este post no pretende ser una reivindicación al anterior que fue seco y casi robótico, pero es un comienzo de algo que no necesito saber, pero que si puedo sentir que va a ser mejor.


Caro


Saturday, September 12, 2009

Clones positivos


I'd rather be with you


Los covers son una de las poquísimas formas constructivas del acto de clonar. Se trata de mucho más que de copiar; se trata de reinventar, de ser originales sobre algo que ya existe, de hacer sonar diferente a un cliché, y eso es bastante difícil de hacer, y me refiero a hacerlo bien.

Hay casos patéticos de algunas versiones de temas, en mi opinión, cuando tratan de sonar igual a la banda original. Siendo así, considero mejor escucharlo directamente del disco original y chau. Un buen cover es ese al que le dan personalidad propia, lo amoldan al caracter de quien lo toca. En ese caso, hasta las canciones de las que te enfermaste por culpa de oirlas hasta el cansancio, recobran su valor. De alguna forma, reivindican la intención original de la canción, vuelves a recordar la razón por la que te enamoraste de ese tema. Es como ver fotos de la época de cuando conociste a tu actual pareja. De pronto conectas de nuevo con esos días, algo te transporta a aquellas sensaciones, se despiertan sensibilidades adormecidas vuelves a querer, vuelves a vivir.



Wednesday, August 26, 2009

Cositas sueltas (sin ánimos de sonar cursi)


DSC_1573


Soy yo. Tú eres tú. Cuando estamos juntos somos nosotros.

Me mantienes con los pies cerca de la tierra, pero me dejas volar lejísimos. Literalmente.

Cuando lloro por sentimentalidades no sabes qué hacer, pero me conoces, y sabes como hacerme sentir mejor.

De día te pido un abrazo, pero de noche eres tú quien se acurruca.

Una vez te dije que era feliz sola, y que tú eras ese superlativo en mi vida; esas dos letritas mínimas que al final de la palabra marcan una diferencia enorme entre 'happy' y 'happier'.

Te duermes con mis cariñitos en tu pelo y refunfuñas entre sueños si paro.

Minutos antes de quedarme dormida, te veo de perfil con la luz que deja la tele prendida; la apago, cierro los ojos, respiro profundo y pienso: te amo.



Sunday, August 23, 2009

DELIRIUM NYC




Una ciudad, 24 horas, una misión: cumplida.

de·lir·i·um: \di-ˈlir-ē-əm\

1 : perturbación mental aguda caracterizada por pensamientos confusos y atención interrumpida, usualmente acompañado por alteraciones del habla y alucinaciones
2 : entusiasmo frenético

Así fue mi último viaje a Nueva York. Hubo mucho calor, caminé como hacía mucho tiempo no lo había hecho, al punto en que se me llagaron los pies por todas partes y me dolía seguir, pero no había otra opción...entre tanta gente es increíble sentirse tan solo, uno pierde su identidad, es parte de una masa de gente que se mueve en hordas por todas partes, como una granja de hormigas. Uno ve a todos lados, no distingue nada, entre el asombro de algo muchísimo más grande que uno y el ruido visual y acústico, NYC es una locura. Es un caos maravilloso. Hay que vivirlo.

Me dirigía a esa ciudad para una fiesta a la que fui invitada, y preguntando, fui en Metro, a pie, saliéndome en las estaciones que no eran, viendo mundos underground a los que no pertenezco, regresando al subterráneo para seguir, en medio del calor y las llagas de mis pies ya sangrándome. Es increíble que en retrospectiva uno diga que lo disfrutó, y que lo volvería a hacer sin pensarlo dos veces.

Al llegar a tientas casi hasta la fiesta, el lugar era completamente inconspicuo. Sólo una puerta más en una calle de Brooklyn, sin avisos, sin carteles...la abro, adentro todo oscuro. Mis ojos se adaptan a la falta de luz y distingo un bar, un grupo, y sigo hacia la otra puerta que empujo y me lleva por un pasillo estrecho de luces rojas. Tres personas esperando por su turno en el baño, no hay más a donde ir, sino de frente, hacia la última puerta que me lleva al delirio total. Cuatro paredes enormes proyectando videos abstractos, y la música envolvente, la gente bailaba como en un trance al que me uní por unas cuantas horas, hasta salir de allí para tomar el taxi de vuelta al aeropuerto, donde dormí en cualquier asiento a esperar mi vuelo, donde abordé entre dormida y despierta, dormí todo el transcurso, conecté con otro en el mismo estado anestesiado hasta llegar a Charlotte, donde me despertó el aterrizaje. Cero noción de las horas. Cero pensamientos, solo el cansancio extremo de una jornada brutal. Eran las 11am y ya estaba en Charlotte. Me costó un rato descifrar si lo había soñado. Esa fue la intención del video.


Caro

Wednesday, August 19, 2009

Past the point of no return



Free your mind


En días en los que me he sentido enferma, no de gripe, sino de esas pesadillas que te despiertan en la noche donde sientes que todo se magnifica, entre delirios de mal dormir, he tenido tiempo de reflexionar acerca de algunas cosas de la vida y la muerte, en un plano muy personal.

Ya he dicho anteriormente, que la vida sería mucho más sencilla si supieramos cuando nos llegaría el momento de la muerte, sin ánimos de sonar tétrica. Veamos esto como parte de la vida, como hechos concretos, sin poner emociones o sentimientos, y realmente no debe ser tan terrible. Creo que la parte que más me desespera de morir es no poder volver para tener el tiempo suficiente de explicarle a alguien, que está lejos de la suya, cómo se siente morir. Digo, para sacar a la humanidad de esa gran intriga.

Sólo en una oportunidad he pensado realmente que me iba a tocar, y fue en un vuelo que atravesó el huracán anterior a Katrina, en el descenso a la ciudad de Montgomery, Alabama. La turbulencia fue aterradora, los ruidos que hacían los motores del avión, la inclemencia del clima allá afuera, los gritos, llantos y rezos de los pasajeros con quienes compartía cabina, le sumaban más y más a la sensación que tenía de proximidad a la muerte. En ese momento pensé "no quiero irme con miedo" y me relajé lo más que pude, al punto en que los cambios repentinos de altitud no me daban vértigo, y al resignarme, extendí mi brazo al asiento de la señora de atrás, quien estaba muy perturbada, le agarré la pierna y le dije "cálmese, mi esposo es piloto y me ha dicho que no hay registros de aviones que se caigan por turbulencia". Ella me tomó la mano con la suya y no me la soltó hasta rato después. Finalmente aterrizamos, luego de buenos 10 minutos de pánico total del resto de la cabina, incluida la aeromoza, y de una especie de resgnación mía. La señora a quien le extendí mi mano, se puso de frente a mí, y me abrazó agradeciéndome las palabras de calma que le dí.

Pasada esa experiencia, aprendí que guardar la calma realmente funcionaba, o que funcionaría para mí en caso de que tuviera que pasar de nuevo, independientemente del resultado.

Tiempo después, fui a Chile, y regresé con una frase sencilla que usan allá y que se quedó conmigo, porque me parece que puede estar muy cerca de la realidad: "se le apagó la tele". Y de nuevo, durante largas noches de insomnio quizá, estuve pensando en la genialidad de esta expresión. Así debe ser, sencillo, menos emocional, sin dramas, se apaga la tele y ya. Era una forma maravillosa de verlo en tercera persona.

Entre anoche y antes de anoche, durante dos crisis de dolor vesicular, donde quizá esté lejos muy lejos de la muerte, pero la impresión es que me roza, volví a cavilar sobre el tema, y llegué a una conclusión de las tantas que me imagino a las que llegaré a lo largo de mi existencia. Entonces, en medio de la oscuridad busqué mi iPod tanteando con mis manos en la mesita de noche y escribí:

"Me imagino que al momento de mi muerte pensaré: 'ah, entonces es así como me voy, esto es lo que se siente'."

Y se me apaga la tele.


Saturday, August 08, 2009

Café Negro Mate



Wonderland


Definitivamente soy un caso patético de deficiencia de atención adulta. Tengo mil cosas que hacer, y las tengo en una lista bien clara y definida, pero no logro terminar una, cuando ya me arde el estómago por comenzar la otra, así que lo hago, hasta que comienzo otra, y así, mi computadora, tiene diecisiete páginas abiertas en cosas sin terminar.

Por si fuera poco, interrumpo las tareas que ya estan incompletas para desayunar, poner música o hacerme un café. Son tres de las cuales he completado hasta ahora. Aunque la última quedó por la mitad, pero tuve que conformarme con darla por terminada, que fue hacerme un café. Me dí cuenta muy tarde de que se me había acabado la leche para acompañarlo, por lo que ahora me lo tomo al mejor estilo Beatriz Valarino H: negro.

Algo en ese primer sorbo de café me hizo viajar en un flash a un momento cualquiera en el día de la vida de mi mamá, quien tomaba café sin horarios. Recuerdo bien beber de su taza, sólo porque era lo que ella tomaba, y ese sabor, ese olor tan cerca de mi nariz me abrió un boquete enorme en el pecho. Hay tanto de ella en mi vida, lo que suena lógico, pero me refiero, de su día a día, cosas que siguieron después de que ella se fue, cosas que la sobrevivieron y se quedaron con nosotras. Estas cosas, el café negro, por ejemplo. Ese primer sorbo, ese recuerdo de ella.

Por si fuera poco, mi lista musical en orden aleatorio comenzó a tocar Sunset Coming On, y no pude contener un par de lágrimas rápidas que salieron, solo porque sí.


Wednesday, August 05, 2009

¿Qué haría yo sin tí?



No estas solo


Alguna vez pensé equivocadamente que yo me valía sola, por mi cuenta, que no necesitaba de nadie para vivir. Lo pensé por mucho tiempo, mientras me duró la adolescencia, período en el que algunos se ofendieron por mi forma de pensar.

Pasaron los años, y la vida me brindó la gran fortuna de darme cuenta de que me rodeaba de gente excepcional, cuya mayoría ha estado siempre conmigo, desde que nací. Y gracias a una curiosidad, un espíritu de búsqueda y una tía a quien adoro y siempre le estaré agradecida, gran guía y fuente inagotable de sabíduría, conocí el budismo de Nichiren Daishonin, que ahora practico regularmente, y cuya filosofía he adoptado como estilo de vida. ¿Cómo no abrazar la diversidad, apreciar la individualidad de cada ser y respetar la dignidad de las personas? Una vez que se crea conciencia, es imposible hacerse de la vista gorda. Hay una responsabilidad, y la asumo cada día de mi vida.

Sólo después de aprender algo tan simple y complejo a la vez, fue que vine a valorar la trama de vidas que se teje con hilos invisibles al rededor de uno; muchas de ellas vienen a ser mallas de seguridad, que impiden que caigamos al fondo del abismo. Y pienso en las miles de veces que me salvé gracias a quienes me rodean. Aunque también el budismo enseña que los enemigos (llámese obstáculos, adversidades, dificultades para ser feliz) son oportunidades preciosas de aprendizaje.

¿Qué haría yo sin tí? Sí, sin tí. Acabo de hablar contigo por teléfono y me llené de angustia y desasosiego, lo que me empujó a abrir mi altar y cantar con una fuerza avasallante, en la más terrible de las urgencias. Claro, hablo de tí, con quien hablé pocos minutos después y me calmaste esa ansiedad al decirme que me darías una mano porque estas más cerca de la persona con quien hablé en la primera llamada. Tú también tienes tus angustias, sin embargo me tiendes una mano, que ultimadamente va a ayudarla a ella, y por consiguiente a ellos y luego, a mí. Pero estas allí, y lo vas a hacer. Estas allí y significas tanto para mí.

Hablo de tí también, con quien antes no podía mantener una relación decente sin discutir por cualquier tontería y ahora me enseñas a vivir gracias a que me abrieras las puertas de tu casa y corazón, y me dejaras ver como es que se hacen mejor las cosas, sin egoismos, con un corazón que jamás pude ver, y que ahora me conmueve enormemente. Eso, sin contarte a tí, que me heriste, pero gracias a eso, me hice más fuerte; ni a tí, a quien no quiero ver más, pero aprendiste tu lección también. Y por supuesto, a tí, que de alguna manera crees que no pintas nada en el cuadro y resulta que sí, que porque estas aquí ya formas parte, y me has hecho cambiar para mejor, de la manera más insospechada, como una función negativa o positiva, pero me has hecho mejorar.

A mis amigos que me quieren bien y de quienes aprendo siempre; y a los que se declaran mis enemigos, quienes me hacen mal, pero de quienes aprendo de todas maneras a ser un poquito mejor, gracias al postulado de "convertir el veneno en medicina".

Aprendí que no solamente estoy interconectada con cada uno de ustedes, que me hace bien, sino que también lo estoy de quienes tratan de hacerme mal, pero nunca podrán hacerme daño. No, mientras repita Nam Miojo Rengue Kyo.



Friday, July 17, 2009

Cosas de la Supertramp





Como siempre, la suerte está de mi lado y logré montarme en un vuelo que va lleno. El único detalle es que tengo a una doña parlanchina al lado, por lo que he tomado mis previsiones al respecto. Afortunadamente, el viaje sólo dura 1:50 más o menos.

Esto es lo yo llamo "escritura pajera"...la que me distrae mientras no hay nada más que hacer; la que mantiene a la señora de al lado pensando que estoy ocupada, evitando que busque conversación. Soy una especie de autista social en los aviones y aeropuertos. Me irrita la gente que busca conversación, sólo en estas situaciones. Muchas veces traté de leer libros para evitar que la gente se me acercara, pero es una actividad poco respetada por otros viajeros, quienes de alguna manera piensan que hablar es más entretenido que leer.

La señora se ha resignado. Sabe que no voy a hablar, así que saca un corta uñas y comienza a matar su tiempo solitariamente de la forma en que mejor se le ocurre, completamente ignorante de que a mi eso que hace, en público, me parece terrible. Cierro los ojos implorando que una de sus uñas no salte hasta mi asiento.

Por otra parte, a mi lado, una muchacha me mira, distraida, sin imaginar que mi rango de visión la incluye a ella de reojo. Me mira quizá preguntándose qué rayos escribiré con tanta diligencia, quizá no. Quizá solo resulta cómodo reposar su vista en mi dirección mientras piensa en cosas remotas a este espacio, lejos de este avión.

Las aeromozas pasan ofreciendo audífonos, mientras la muchacha de al lado me mira los zapatos. Me pregunto si me habré puesto crema en los tobillos; me entra el "self-consciousness" del ego, y pienso que posiblemente no es que le gusten mis zapatos, sino que me ve a los pies porque hay algo mal, mi piel esta reseca o algo.

Muevo mi pie y veo de reojo que está todo bien, y vuelvo a pensar que lo veía sin mirar.

Al momento del despegue, la señora de al lado se acomoda nerviosamente, como suele hacerlo la mayoría, y yo sólo recuerdo el desagrado de estar en la última fila de asientos, por el bamboleo constante del avión, y aunque no le temo a volar, se me asoma la idea de un aterrizaje forzoso y las chances de ser los más afectados los que estamos en la cola del avión.

¿Por qué le tememos a la muerte?
¿Por qué a veces no?

A muchos les aterraría saber la fecha de la suya, pero a mi no. Se acabarían todos los miedos innecesarios de morir a destiempo, y la certeza de un viaje seguro sería inquebrantable. Planificaría los últimos días de mi vida, preparándome y preparando a todos para mi partida.

¿No sería mejor así?

Pero supongo que el "encanto" de la vida es aprender a no darla por sentado, y la única forma de no hacerlo, es ignorando la fecha de nuestra muerte.

¿Se imaginan?

No diríamos "te amo" o "te extraño" de la misma manera en cada despedida dejándolo con todo el valor que da lo inesperado. La muerte tiene mucho que enseñarnos en esta vida. Los mejores maestros suelen ser nuestras peores dificultades.

Salgo por un momento de mis pensamientos y soy yo la que fija su vista ahora en los pies de esa muchacha. Lleva sandalias puestas y tiene los pies bastante parecidos a los míos. Dormita incómoda en su asiento. Un pasajero rompe con mi tren de pensamientos al pasar entre la muchacha y yo hacia el baño, ambas sentadas cada una en cada lado del pasillo. Busco otra canción en mi iPod. No sé por qué Calogero siempre me viene bien. Abro el juego de solitario y automáticamente recuerdo a mi mamá, entonces canto por su felicidad.

Abro el libro que traje, y lo primero que leo tiene coherencia con lo que venía pensando, y lo asocio a lo de la muerte: "mientras el artista no tenga consciencia de sus restricciones, seguirá siendo espiritualmente libre". El bamboleo del avión se hace cada vez más fuerte acá atrás.

Me hace bien leer Ikeda. Es tan potente y tan lógico todo lo que dice, me inspira muchísima esperanza y me parece encontrarme conmigo misma que cuando lo leo, es como volver a casa.




Friday, July 10, 2009

Flickr



YA SOY GRANDE


Mucho se ha hablado de uno en flickr, o mucho se ha dicho de otros, pero creo que nunca he hablado pública y formalmente de esa página, que después de casi cinco años de pertenecer a ella como miembro activo, ha pasado a formar parte de mi vida y la de muchos con los que he conectado durante este tiempo.

Si tuviera que escribirle un testimonial a flickr, diría que en esa página uno se encuentra a sí mismo. Uno sin querer se muestra enterito a lo largo de publicar fotos que dicen mucho de nuestras vidas...se va adquiriendo un estilo, que todos parecen ver pero que yo hasta ahora no identifico - hablo del mio. Aunque hasta los peores aficionados tienen un estilo!

Volviendo a flickr, es un lugar donde también uno encuentra a mucha gente. Es donde encontré a muchísimos de mis más grandes amigos que conservo actualmente. Gente de la cual se desde ya que un puñado pequeño estará a mi alrededor toda la vida.

Gracias a flickr he recorrido varios hemisferios del mundo y he compartido con personas increíbles, en su mayoría, estos amigos que acabo de nombrar. También es donde me he llevado las peores decepciones. Y aquí entra la parte oscura del asunto; flickr también está lleno de mucho estafador emocional, mucho clon, pero eso mismo nos hace más expertos, y uno detecta los clones antes de que se formen, al primer comentario. Uno aprende a bloquear gentuza, y a abrirle las puertas a gente grande. Puede que uno se equivoque y pase a bloquear a gente que viene con buenas intenciones, pero ya esos son gajes del oficio. Después de algunas piedras en el camino, uno ya no está dispuesto a correr tontos riesgos con esas cosas.

En flickr uno consigue fanáticos sin causa, gente que sale de la nada. Uno aprende también que hay público para todo. Que habrá gente que admire las fotos más cursis y de mal gusto con la misma devoción con que uno admira las que a uno le parecen las más increibles del mundo. Me di cuenta de esto cuando entré a leer los comentarios de las fotos que yo consideraba las PEORES. O sea, un cielo en un HDR patético, enmarcada en un margen croto, y una rosa sudada, mal fotoshopeada, saliendo en medio del cielo con un poema escrito en letras floriturientas en verde manzana con paint. Se leían los comentarios más absurdos: "Hermosísima, me la llevo de favorita"...

Flickr es definitivamente un lugar donde se ve de todo. Me di cuenta de que uno se identifica con otras galerías, o espacios personales de otras personas, tan solo a través de ver sus fotos y leer sus comentarios. 99% de las veces en las que a uno le agradan las fotos y comentarios del otro, hay compatibilidad. Es increíble. Uno agudiza un séptimo sentido, más allá del 6to, que es el que nos alerta de los clones. Pero además, en el 1% que sobra, me he dado cuenta de que también uno puede ver fotos terribles, y cuando conoces a la persona es espléndida y no tiene nada que ver con la imagen que transmite de sí misma. Eso es un 1% del uno porciento. El resto de este 1% son los estafadores emocionales que pasaron el filtro de cuando uno era un inexperto. Gentuza que uno se sacude, y la vida continúa como si nada.

En flickr también se conocen facetas de gente de toda la vida, como mis hermanas, quienes nos acercamos -¡aún más!- a través de la fotografía. Surge más complicidad, una rutina, algo más en común, pero del diario vivir, a pesar de la distancia geográfica. Es algo que nos mantiene en constante contacto, y de la misma forma en que se abre una ventana hacia la vida de los demás, se nos abre hacia sus vidas, y nos deja ver otro aspecto de ellas.

Mi humilde testimonial a flickr se ha quedado corto. Se que podría extenderse horas de horas, pero ya para una tertulia en grupo, con esos panas que uno ha hecho, compartiendo un vinito, picando unos quesos y acercándonos cada vez más a la vida del otro.


Seguimos.



::Caro::

Sunday, July 05, 2009

Vox Humana



Ojalá supiera cómo hacer para que se viera en full HD el resultado final...sé que esto no le hace honor a la música que, para mí, es simplemente brutal. Esto es lo que hay.






::caro::

Monday, June 22, 2009

Segundo tiempo



Segundo Tiempo


Algo me impulsa a querer escribir esta noche a pesar de la hora. Es algo poderoso y que en este momento no puedo explicar muy bien, porque no se si yo misma lo tengo claro.

Algo me ha afectado. No se que es. De pronto sentí como si al ver dentro de mi, me dí cuenta de que un pasaje estrecho era profundísimo y enorme. Como una cueva a la que se entra esperando encontrar cavidades mínimas, y que, después de pasar por un pasadizo que haría sudar al menos claustrofófico, se abre esta enorme cámara llena de agua. Una caverna enorme e inexplorada. Una sorpresa, ni agradable ni desagradable. Algo nuevo que siempre había estado ahí.

Lo más cercano a esta sensación es "nostalgia", pero creo que uso demasiado ese concepto. Creo que estoy demasiado ligada a ella, vivo extrañando, aunque tengo muy poco o nada de codependiente, mi añoranza no se trata de que yo necesite de alguien para completar algo en mi, sino para compartir con alguien algo enorme, como este espacio nuevo que descubrí hoy.

Es posible que por mi mala memoria la haya descubierto antes y que ahora tengo la impresión de que nunca la había visto. Lo cierto es que es enorme, inabarcable.

Lo siento. Sé que esta explicación ha sido muy pobre. Pero este momento pasará y quizá el chance de descifrar esto estará lejísimos de aquí para cuando sepa describirlo.



Caro


Friday, June 19, 2009

La importancia de saber deletrear




Urban Existentialism


Realmente me pongo a pensar y todo, absolutamente todo en esta vida es tan aleatorio. Imagínense la suerte que hay que tener para que, por ejemplo, a los padres de uno se les ocurra ponernos un nombre decente al que responderemos diligentemente y con el que pasaremos el resto de nuestros días.

Uno de los episodios que más lágrimas de risa me ha sacado, fue precisamente hace pocos días, y estaba relacionado con este tema de los nombres. Y cuando se trabaja con gente, sobre todo gente de todas partes del mundo, es inevitable encontrarse frente a unos cuantos que tienen nombres, por decirlo de algún modo, exóticos.

Había escuchado hablar de apellidos que evocan a la fauna, por ejemplo, Zorrilla, Canario, Delfín (jaaaa), pero nada, nada que se le acercara siquiera un poco al apellido Perra.

También, gracias a mi carrera de Idiomas, aprendí muchísimo de las lenguas y las culturas. Ocurre, sí, que en ocasiones, suele haber nombres en participio pasado, como es el caso de Amado. Pero nunca, jamás, había escuchado hablar del nombre Olida (no Ólida, ni Olidá). Y mucho menos, cuyo apellido fuese, a su vez, y para colmo de males, Perra.

Desde el momento en que supe de ese nombre, no pude detener mis dendritas que conectaban y asociaban millones de palabras, conceptos, chistes, curiosidades y profunda compasión por esa persona. Hubo dos sentimientos encontrados: el de "como permitieron que alguien se llamara así?" vs. reirme hasta llorar, de sólo imaginarme ciertos diálogos que podrían derivar de su desafortunado nombre.

- Perra!
- No te permito que me llames por mi apellido!

- Perra!
- No toleraré más tu falta de respeto, para usted soy Señora Perra!

- Cachorra!
- Ya no soy una niña!


Etc. Etc. Etc.

Pero la diversión inicial se calmó sólo un poco al final. Después de ese episodio, me reí sola todo el día como nunca lo había hecho en años. Yo sola, hablaba en mi carro mientras iba en camino a algunas citas de trabajo y no hacía sino reirme a carcajadas, sacándole punta al nombre de esta pobre señora que merecía respeto, pero que con un nombre así...

Pronto recibí la noticia de que el nombre lo habían deletreado mal, lo que, contrario a apagar el chiste, lo impulsó de nuevo y me hizo reir casi el doble de lo que ya había reido. Había sido un error. Un desafortunado error que jamás debió haber existido, pero que me causó reirme hasta el cansancio. El apellido era Parra...pero ya era demasiado tarde. En mi cabeza seguirá siendo Perra toda su vida.

Esto me hace acordar de un episodio que mi mamá tuvo en su trabajo hace muchos años, cuando regresó de la oficina, privada de la risa, diciendo que una muchacha le había dictado su nombre como se pronuncia Diana en inglés. Así que mi mamá, que vivió un tiempo en Inglaterra en su juventud, automáticamente, escribió "Diana", y la muchacha la corrige diciéndole, "no señora, es D-A-Y-A-N-A"...

Y sí, sé que tengo un sentido del humor un tanto peculiar. Max siempre me dice que me río de cosas que no son cómicas, y que soy rara porque no me gustan las comedias. No se explica cómo no me río con ellas.

Supongo que saqué ese sentido del humor de mi mamá. Me alegra. Es barato, y uno se lo pasa tan bien!



:::Caro:::

Saturday, May 30, 2009

Un pez grande


Tuve lo que parece ser un flashback que ha durado días. Quiero decir, que he pensado mucho en un amigo a quien no veo desde el año 2002. Es uno de mis primeros amigos, ni siquiera tengo memoria de cuando lo conocí, porque para mí siempre estuvo. Este personaje se las trae, incluso después de haberse desaparecido del mapa hace ya siete años que, para mí, ahora lo veo como una eternidad. Lo recuerdo mucho. Venía en estos días -muerta de risa- recordando la época del colegio. Y es que, verán, teníamos nuestro propio idioma. Él escribía cosas incomprensibles y yo las descifraba, y además se las respondía en su propia lengua. Aprendí muchísimo, y supongo que a raíz de eso, en parte, es que me interesé tanto en las letras. En fin, recordé un día en el colegio que estuvo a punto de leerle una de mis notas chistosas a la profesora, estando yo al frente, me quería como morir! Por si no lo he mencionado, el sentido del humor de este sujeto no tenía igual. Lo pellizqué "disimuladamente" por toda la espalda, para que no se atreviera a soltar ni una palabra que me delatara. Él, con cada pellizco, se reía más. Ahora supongo que era para no gritar y poner toda la cómica en evidencia. Al final no le dijo nada a la profe, pero lo juré capaz mientras estuvo a punto de decirlo. Ahora me río y lamento haberle dejado - lo que seguramente le causaron mis pellizcos - moretones. Él nunca me reclamó, porque además era la persona más noble y simpática que conocí en mi vida. Claro, para aquel entonces yo solamente tendría unos diez años, pero ahora que tengo unos cuantos más, sigo pensando igual: nadie como mi gran amigo. Recuerdo el día en que se casó. Fue algo así como mi boda, improvisada. Un buen día nos sorprendió a todos con la noticia de que se casaría con la persona por quien el daba la vida y con quien tuvo tres increibles hijos. Yo, ni corta ni perezosa fui a la iglesia, aunque recuerdo que por el aviso inesperado, sólo llevé lo que cargaba puesto: una falda de blue jeans, una camisa de polo y mis zapatos converse. Más mamarracha imposible, pero así me recibió en su fiesta, sin siquiera ver la ropa que yo tenía, esas cosas no eran importantes para él. Ahora que soy grande y que se ha ido, lo recuerdo como la persona más íntegra y más fuera de serie que conocí. Hablo nada más y nada menos que del fabuloso e irremplazable Pollo Yánez, quien, aparte de ser un tipo extraordinario, era mi abuelito. Una canción de Gardel, un tema de Billo Frómeta, entre otros que guardo escondidos con cierto recelo en mi iPod, dispararon una ráfaga de recuerdos, y una sensación de profundo agradecimiento de haberlo tenido a mi lado por tantos años. Yo creo que sí. Que todo el sentido del humor que tengo hoy en día se lo debo a él. Era realmente extraordinario, y en días como estos de sol y calor lo extraño tremendamente. ::Caro:: (Epílogo) Un par de notas de su juventud: "No cometas, salomé, ortográficos excesos, que al pedirme veinte besos, me escribes besos con P" "Cierra se escribe con C, pues sierra con S escrito, es lo que yo necesito para cortar su bistec"

Monday, May 25, 2009

Pensando con la yema de los dedos



Tout va Bien


Me gustan los días que son productivos y no lo parecen, especialmente en cosas del hogar, cuando te toca el día en que, inevitablemente, tienes que ordenar la casa, lavar los platos, la ropa, los baños, sacar la basura, en fin, lo necesario para vivir dignamente.

Ayer fue uno de esos días en los que llovió y aproveché de hacer todas esas cosas, además hice el mercado y cociné. Toda una hazaña para un ama de casa como yo. Sin embargo sentí como si hubiera estado todo el día sin hacer mucho. O sea, que lo que me pesa un camión de bolas, lo hice entre un post, un comentario en flickr, un like en facebook, un update en twitter...hasta hice un video y me suscribí a otro site de networking. Me sentí algo así como "la chica práctica" de mi infancia, uno más de los tantos inventos de Alé por dicvrtirme mientras teníamos que hacer lo inevitable: arreglar nuestro desorden de juguetes cuando niñas. La chica práctica era rapidísima, como Samantha Stevens cuando ordenaba su casa sin usar la naríz. La única diferencia es que yo fui bastante más lenta, pero tan o más eficiente que ella.

Llueve en Charlotte, y extrañamente mi ánimo no se ha visto afectado por el clima. Aunque ayer me levanté bastante más tarde de lo que suelo hacerlo cuando me tocan días de trabajo, a las 8 de la noche sentía que eran como las 5 de la tarde. Hoy, quizá por haber dormido tanto ayer, me levanté temprano, y ahora que son casi las 10 de la mañana, siento como si fueran las tres de la tarde. Ciertamente es más agradable la sensación de que te sobra, a que te falta tiempo.

Proyectos, proyectos, proyectos...aprendí a tener la paciencia de no desesperar si los veía todos en el aire flotando, algún día van a caer. ¡Qué gran fortuna tener la capacidad de aprender!

Bueno, no quiero desperdiciar su tiempo. Los dejo y me pongo a pensar todas estas cosas en silencio mientras toca Helio en mi equipo. Que buena. No te lo dije, pero es grandiosa. Me encanta la música así, "ambiental" como tú le dices.


Besos a todos.



::Caro::

Sunday, May 24, 2009

Yo no tengo amigos feos




Sorpresitas



Es raro. Ayer hablando de facebook y de las limpiezas de contactos que hay que hacer de vez en cuando, me dijeron que yo tengo muchos contactos porque "soy una regalada". Me resulta curioso enterarme de la impresión que tienen de mí. Es algo completamente incontrolable, y jamás pretendería cambiarlo o evitarlo. Me gusta. Me gusta saber las cosas que los demás piensan, pero no tanto para buscar refuerzo o aprobación, sino para saber hasta donde llega la creatividad de la gente. Eso me fascina, piensen lo que piensen.

Lo cómico es que hace tiempo me considero selectiva con mis amistades, y de hace poco para acá, lo soy bastante, por cosas que pasan. Antes solía no tener malicia al dejar que se me acercaran, ahora vivo en un bunker transparente. Obviamente, el que está adentro conmigo no se da cuenta de lo cautelosa que me he vuelto. Tengo un pequeñito grupo de amigos "asesores", como un petit comité con el que consulto ciertas cosas, ciertos puntos de vista, ciertos criterios. Son mi gabinete de la república de Cayolandia, por así decirlo. Supongo que ellos son los que se enteran cuan paranóica me he vuelto por gente que viene de la nada y aparece en mi vida con pinta de devotos fanáticos, mismos gustos, mismos intereses, etc.

Dentro de mi mundo, están mis amigos con quienes prácticamente muestro todo de mí. En cayolandia son todos libres de hacer y decir lo que les de la gana, es territorio libre, y jamás esta permitido ofenderse. "El que se enoje es un pelotudo", lema que también llevó un grupo queridísimo de amigos en flickr.

No se si serán cosas mías, pero en mi círculo, todos son bonitos. Lo siento, no puedo evitar mi lado estético del asunto. Y quizá suene hasta vanal, pero en realidad no me refiero a eso, o sí, pero viene por otro lado la cosa.

No sé si les pasa a uds. también, pero cuando uno se hace amigo de alguien, uno comienza a ver a esa persona físicamente bonita. Sea hombre, mujer, animal o cosa. Para mí mis amigos son todos unos adonis, y voy a atreverme a decir algo que sólo la Supertramp se atrevería, pero qué carajo, somos la misma persona...yo tengo una visión más bien romántica de la amistad. Creo que pasa por etapas similares a la de las parejas que se forman por ahí en el mundo; se conocen, algo les atrae, comienzan a salir y establecen una relación. Tal cual, el proceso de la amistad no es para nada diferente, excepto lo obvio. En algún punto en ese proceso, me vendan los ojos. Una vez que un amigo es un amigo, esa persona es preciosa. Y es ahí cuando mi frase célebre, "yo no tengo amigos feos" entra en vigencia.

De verdad. Si juntamos a todos mis amigos, se van a dar cuenta de que son gente espectacular. Para mí a este punto, ya se ha fusionado lo físico con lo emocional, por lo que los veo a todos increiblemente guapos.

Y si piensas que soy una regalada, eres de los que están en la parte de adentro de mi bunker. Felicidades, y gracias por estar ahí. Yo también te quiero, imbooaaacil...y no te enojes, o eres un pelotudo. (Lalala...)


::Caro::

Saturday, May 23, 2009

¿A qué hora es tarde?




Les Cerfs-Volants


Siempre me acuesto tarde. Siempre. Es algo que no puedo evitar. Me quedo oyendo música mientras reviso mis emails, entro en facebook, twitteo y todas esas cosas que uno puede hacer en la noche, mientras está metido en internet.

He notado que el día viene acompañado de una especie de sordera. Pongo música a un volúmen fijo que no cambio sino hasta tarde en la noche. Es a esa hora en la que el ruido de afuera comienza a bajar de volúmen y el de la música comienza a oirse más y más alto, lo que hace que lo baje una primera vez. Lo ajusto, pero mientras más tarde se hace, más alto parece sonar la música, o más silencio parece invadir allá afuera. Entonces el nivel ajustado, lo reajusto y así, hasta que decido apagarla para irme a dormir.

Durante mucho tiempo he tratado de descifrar a qué hora es tarde. A qué hora comienza a bajarse el volúmen del ruido de la ciudad, pero supongo que varía según el día de la semana, y la época del año.

Hoy se ha hecho tarde a las 10:40 pm, lo que para mí es bastante temprano, pero que para una ciudad como esta quizá sea la hora de apagar mi equipo de sonido.



Caro

Thursday, May 14, 2009

Recordatorio

Sigo aquí, no se vayan muy lejos :)

Saturday, May 09, 2009

Vivo de día y vivo de noche!



AYACHAO!



El día está espectacular allá afuera, tan perfecto, que no se qué diablos hago acá escribiendo. Supongo que es la misma urgencia que me hace ahora mover los pies en símbolo de apuro para terminar este post y salir corriendo a montarme en mi bici y pedalear hasta el puesto ambulante que han montado a unas cuadras de mi casa, donde venden perros calientes alemanes y de todo tipo, refrescos y helados.

El clima es impresionante, y la forma en que la gente sale a las calles también lo es. Todo está lleno de vida, y salir sólo te provoca quedarte afuera, no se, haciendo cualquier cosa o no haciendo nada, pero siendo parte de ese todo que te rodea.

Esto viene acompañado de una actividad onírica brutal. He comenzado a soñar de nuevo en las noches. He retomado mis viajes en el tiempo a través de mis sueños. Hace dos noches fui al pasado, pero no al mío, sino al de mis padres. Estuve entre ellos, en sus actividades en la playa de Ocumare, ví a mi mamá jóven, feliz, de novia con mi papá, quien llevaba un cuatro siempre en la mano, vestía un sombrero, una blusa manga corta abierta y shorts. Ví a mi abuelo en una hamaca, oí la voz de mi abuelita, era jóven y enérgica, y mi tía Maritza era más jóven que yo!

Anoche soñé también, toda la noche, como solía hacerlo todas las noches antes del 22 de enero de 2006. Vuelvo a soñar, vuelvo a recordar lúcidamente al levantarme, vuelvo a vivir durante la noche. Soñé que estábamos en Pto. La Cruz con mis primos y mis tíos, luego cambia el sueño, pero no el lugar, sino la gente, ahora estoy con mis amigas de la universidad y era como el futuro, donde los SMS o mensajes de texto no se recibían en el celular, sino que salían en el cielo, donde cada quien tenía su espacio, cosa que si yo recibía un mensaje que se yo, siempre junto a esa estrella, entonces correspondía al espacio de tal persona, donde siempre iban a aparecer sus mensajes. Algo loco e improbable, pero sueño al fin.

Entonces despierto en un día increíblemente precioso al día siguiente. Se me ocurren mil cosas que hacer con este día tan perfecto; volar mi cometa, irme de pesca al lago, montar bici, ir al parque...aunque lo más probable sea que vaya, coma en el puestico de perros y me vaya a tumbarme al parque a no hacer nada escuchando música. No se, no lo sé aún, y es mejor así.

Es hora de vivir mi día. A vivir, gente, a vivir!!



::Caro::



Wednesday, May 06, 2009

Tuve un sueño extraño (todos los son)





Soy un GPS y recibo una llamada de trabajo. Estoy en Lima. No conozco esa ciudad, pero me la han descrito bien en muchas oportunidades, así que voy. Soy un punto titilante en un mapa, y me guían unas voces humanas por teléfono hacia dónde dirigirme, pero la dispatcher sólo me habla de una venta de hamacas baratas en un lugar adonde me dirige para ir a amoblar mi casa nueva en Perú.

Llego a la cita, es para asistencia social, cliente: Wendy Sulca. "Esto se ha convertido en una pesadilla", pensé en voz robótica, saliendo desde una cajita pegada a la parte interna del parabrisas de la 4x4 que conducía por las calles húmedas de la ciudad, y pensé "si aparece Laura en América me induzco a abrir los ojos y despertarme de aquí".

Había una palmera desubicada, el cielo estaba permanentemente nublado, la humedad me estaba molestando. Conforme avanzaba el carro, se acumulaban las gotas de agua en el vidrio. No era lluvia, pero me mojaba, y comenzaba a sentir el agua acumulada entre mis transistores. Hacía un calor terrible, sentía que me estaba asfixiando. Max se había quitado la cobija en un gesto de calor, arropándome en dos capas, efecto olla de presión.


Me desperté sudando.



Sunday, May 03, 2009

PROMO CASERA



Entren a mi mundo...




Razones para que todo tenga sentido






Domingo. Prometen días de lluvia en Charlotte, sin embargo el cielo se resiste a llover. Se nubla y se despeja con la misma facilidad, pero el clima se mantiene benevolente. Lo que comenzó como un ensayo para mi profe por correspondencia, terminó siendo un post.

He recordado las clases de microbiología que tomé en premedicina no hace mucho, cuando entraba a enfermería. Justo anoche me ha salido una pequeña sensación de que una gripecita o un resfriado me va a venir. Me preocupo un poco con lo de la influenza porcina, pero esta mañana, al ver el color de mi flema (sí, suena horrible), descarté que fuese un virus, pues la flema no cambiaría de color a no ser una infección bacteriana. Entonces es una gripe. Y se la atribuyo al gran stress que me causó un reciente episodio que presencié. Me parece que lo somaticé por ahí, y todo esto me hace asombrarme una vez más de cómo ciertas condiciones externas pueden impactar nuesto estado de salud.

En el laboratorio de micro, hacíamos eso con las células de ciertas bacterias. Las sometíamos a un "stress" tal, que mutaban, o se debilitaban. Su cadena de ADN se rompía, por ejemplo, haciéndolas incapaces de reproducirse. Lo mismo pienso que nos pasa a nosotros.

En el mismo orden de ideas, hace poco pensaba que en el mundo hay células que cumplen funciones. Yo nunca me he diferenciado o he apartado el parecido del ser humano con cualquier ser vivo, incluidas las células. Esto me llevó a pensar que existen células cuyas funciones son positivas (que regeneran, reponen, producen) y otras cuyas funciones son negativas (que detruyen, que se desplazan en forma de metástasis, o tumores cancerosos). De la misma forma, siento que el ser humano también cumple con ciertas funciones similares en la sociedad; unos producen, ayudan, construyen, mientras que otros destruyen, abusan, parasitan. La gran diferencia y el gran privilegio que nosotros tenemos sobre cualquier otra célula en el mundo es que nosotros tenemos el poder, el albedrío, para escoger qué función de estas queremos cumplir; de que lado estamos, cuales son nuestras tendencias, y muy a pesar de ellas, todavía esforzarnos por hacer lo que creemos correcto.

Hay un pasaje religioso con el que estoy de acuerdo: "al que mucho le es dado, mucho le será exigido". Es realmente cierto, mi papá me lo recordó en estos días. Mientras más razones de ser feliz tienes, más responsabilidades vienen con ellas. Por eso es que hay tanto irresponsable por ahí suelto que no merece todo lo que tiene, y de no cambiar su actitud irresponsable, no debería tenerlas más.

En fin...a lo que quiero llegar es...a que todos tenemos la gran capacidad, el privilegio y la gran responsabilidad de tomar la decisión de qué tipo de célula o ser vivo queremos ser. Espero que todo el que lea esto haga un fiel compromiso consigo mismo a producir, construir, ayudar y mantener el nivel de responsabilidad que le permita merecer todas las razones que obtenga en la vida para alcanzar la felicidad.



Caro.

Sunday, April 26, 2009

GRITA TODA LA VERDAD





Yo creo en los clones. Creo que existen y estan por ahí imitándonos e intentando establecer una empatía para invadirnos de nuevo las vidas y jugar trucos sucios a nuestras espaldas. En serio, existen, y nos rondan como sombras patéticas que se alimentan de nosotros, que nos envidian y nos detestan, pero que nos necesitan para tener un propósito en este mundo. Sin nosotros, la vida de estos clones, o parásitos existenciales no es nada, deambulan sin rumbo por ahí, grises porque no saben quienes son, o que lo saben muy bien, pero no lo quieren ser.

Estas pobres vidas tratan de mutar y amoldarse a la vida de aquellos a quienes quieren parecerse. Hacen lo que sea para ser asociados a ellos, o de alguna forma, si no lo logran, buscan las maneras más bizarras de acercarse. Son, lo que es mejor conocido como losers, o perdedores.

El perfil de estos indivíduos que inspiran vergüenza ajena, generalmente simulan ser gente de valores elevados, que hablan y abusan de palabras que terminan siendo cursis, trillando temas sobre la luz, el alma, la bondad, la humildad, el amor, la poesía, la dulzura, la honestidad, la espiritualidad, la fe, las estrellas, lo hermoso y todas esas cosas relacionadas más a charlas de autoayuda y superación que cualquier cosa. Son los típicos estafadores emocionales baratos, que terminan siendo líderes de sectas tipo Pare de Sufrir, sin ofender a los que creen en esas cosas.

Generalmente se rodean de cuasimodos, aplicando el dicho que reza "en tierra de ciegos, el tuerto es el rey". Ellos son los tuertos, y se rodean de ciegos, claro. Sus mundillos dan pena, y aunque reinan en esos bajos fondos, dentro de ellos, saben que son patéticos. Quieren salir de ahí, y agotan todos los recursos para entrar entre los mundos elevados a través de clones. Es decir, adoptando personalidades que no son las de ellos.

Sí, creo en esos clones. De que existen, existen, y se los digo porque rondan muy cerca, y estan tan trancados en su propia farsa que no se dan cuenta de que todos alrededor sabemos toda la verdad, su patética verdad.