Tuesday, November 29, 2011

Diluvio




Fueron días terriblemente húmedos. Bajaban gotas enormes que formaban torrentes en las calles, y el agua iba tapando las aceras. La ciudad comenzó a ponerse lenta, el tráfico era pesado, no se podía ver de la cantidad de agua cayendo. Comenzaron algunos derrumbes, luego a verse algunas plantas flotando caudal abajo, arrancadas de raíz por la humedad. Comenzaron a colapsar las alcantarillas, los ríos, las personas. Se empezaron a ver cauchos flotando, perros, gente gritando auxilio, luego carros, camiones semi hundidos, arrastrados por las feroces corrientes.

Logró salvarse. Maniobró como pudo y llegó a la casa hecha polvo, cansada de la gran batalla de sobrevivencia. Su compañera de piso también estaba en casa, entonces ella todavía mojada y con la ropa hecha trizas le contó a la amiga del diluvio, pero la amiga le dijo que nunca llovió.

Se asomó a la ventana y el sol resplandecía impasible en el desierto.


Caro.

Tuesday, November 22, 2011

Apreciación musical



Foto por Francisco Goncalves



Todas las cosas tienen un ritmo, su propia cadencia. Las canciones, obviamente, pero también los libros, la manera en la que se desenvuelve la trama en una película, el tráfico de la mañana, nuestro andar, nuestra forma de hablar.  La velocidad en la que escribimos, donde tomamos las pausas y las rachas en las que no paramos de teclear; el fumador dominguero que le da una larga y pausada bocanada a su cigarrillo lleva ese ritmo sosegado de un día libre. El ascensor de mi casa en Caracas, en cambio, lleva un ritmo de ciudad ocupada, es antipático y no espera a nadie. Él también tiene su ritmo.

Hay personas cuyos ritmos son característicos de sí. Hay quien siempre va a paso apurado, y hay quien va sin prisa, pero anda rapidísimo. 

Las vidas llevan un ritmo. La mía solía ir, para la perspectiva de muchos, muy rápido; para la perspectiva de otros, terriblemente lenta. Pero para mí, que nunca me puse a observarla desde este punto de vista, parecía ir a una velocidad crucero, hasta hace un tiempo atrás, cuando creí haber perdido mi ritmo sin realmente perderlo, y por detenerme a buscarlo, ahí sí se me perdió. Ya no recuerdo con exactitud en qué consistía mantenerlo casi inalterable. Era natural. Pero perdí la perspectiva, y desde que me detuve, no supe como volver hacer para alcanzarlo. Ahora siento que corro todos los días detrás de él y que me cuesta horrores mantener lo que antes consideraba un ritmo pasivo. Mi propio ritmo, que antes parecía ir por inercia sin que representara ningún esfuerzo, hoy en día se me hace una tremenda lucha difícil de seguir.

Supongo que debo aceptar que ha cambiado. Que ahora tengo otro, y que debo adaptarme a éste sin mirar atrás. 

Mientras todos bailan tap, yo doy tropezones al ritmo de un two step, y no me sale bien. 

Es el momento de aprender tango, quizá. U otra cosa, pero ya no aquél que solía bailar tan bien por inercia. Ya no más. La inercia no es un ritmo, y yo quiero tener el mío, así sea inventado.


Caro.

Sunday, November 13, 2011

Dimensión Z





Hace ya varios años conocí un amor respetuoso y lo que era extrañar tanto a alguien que dolía. Aprendí el concepto de compromiso sin anular la individualidad y que la individualidad triunfó sobre el poder de luchar por algo en común. Supe el valor de la distancia y a olvidarme de que ésta existía. Aprendí a querer un lugar que no me daba la bienvenida, a ser diferente, a sentirme lenta, a entender las reglas del fútbol americano y a adoptar las costumbres lejanas y hacerlas mías. Tuve mil lecciones de humildad, y aprendí a pedir abrazos cuando los necesitaba. Supe que mi nueva carencia afectiva era mi nuevo afecto. Quise darlo todo y no fue suficiente. Seguí tratando y todavía no lo es. Supe la presión de llevar dos frustraciones en mis hombros, y que la decepción pudo más que un amor que creí infinito. Aprendí lo que era la soledad junto a alguien. Asumí un mundo entero como mío, y del que ya no soy parte, pero me empeño en que lo sea. Entendí que no soy como creía ser, y que no puedo deshacerme tan fácilmente de mis sentimientos. Que estoy hecha de ellos y que es muy tarde para esto. Que son las decisiones diarias las que nos llevan por un camino y que muchas veces ese camino es sólo de ida.  Aprendí a confiar en la lealtad de otras personas. Que las manifestaciones de amor no son iguales, y que cada quien lo demuestra a su modo. Fallé en reconocer algunas de estas muestras de amor y las mal interpreté. Fui mal interpretada también, y lo sigo siendo de vez en cuando.  Quise creer que podría ser convencional. Que vivía en un mundo que parecía darme cabida. Intenté una y otra vez ir por el camino pisado. Me tropecé mil veces, y me sigo tropezando. Entendí que quienes me entienden son muy pocos, pero que existen. Cuestiono la posibilidad de encontrar un rumbo, un hogar, un amor simple, un trabajo digno de mí y una forma de vida con la que yo sea compatible. Comienzo a sentir como mi balsa va apartándose de la orilla, dejándome a la deriva en el océano vasto de los convencionalismos a los que no correspondo, desadaptada, rara, y desamparadamente solitaria en mi dimensión de pensamiento, de forma de ser, de sentir y de ver las cosas.


Caro.

Sunday, November 06, 2011

Matryoshka




Hoy veía un programa acerca del orígen del universo en la tele. Tengo tiempo sin ver tele, desde cuando apenas tenía dos o tres canas que me arrancaba para que no se me vieran. En este documental entrevistaban a muchos científicos expertos en la materia, todos aportando sus teorías, hablando apasionadamente al borde de sus sillas acerca de galaxias, de expansión universal, de materia y anti materia, de eones y soles, y formaciones, y cálculos de tiempo, espacio y velocidad. Hablaban con tono convincente de haber llegado a la conclusión de que el universo sí tiene límites, y que estaban llegando a un consenso. Presentaban naves, gráficos computarizados de cómo es el universo en aquellos confines a los que no hemos llegado todavía. Impresionaba todo este despliegue de inteligencia, de tecnología y visión de avanzada, y yo solamente podía imaginarme a nuestro mundo, tal como lo conocemos, siendo una partícula de polvo en el aire de un universo aún mayor y del que ignoramos por completo, en donde flotamos en el medio ambiente de seres vivos de dimensiones inimaginables, cuyo universo ellos creen a su vez infinito, pero son otra partícula flotando en otro mundo aún mayor y del que desconocen, y así sucesivamente. 


Caro.

Estas cosas me hacen sonreír




Las vueltas que da la vida me hacen sonreír. Verlos a ellos felices me hace sonreír. Él volviendo a su amor. Ella viajando hacia su futuro. Ellos recorriendo el mundo y viviendo la amistad. Nosotros pateando una lata maravillosa. Ahora entiendo tantas cosas. Me entiendo bien. Le entiendo mejor. Me entusiasma el porvenir y canto por quienes estoy agradecida. Veo la música como el pegamento que me une a muchos, incluso a mí misma. Las fotos que recibo. Las sincronías. Los arcoíris en Alicante. Un amigo que encuentra su libertad al otro lado del hemisferio. Estar irremediablemente unida a un caminante espacial. Un domingo con mis amigas. Lo que me espera en el futuro. La palabra serendipia. Un tango que se asoma desde un espacio luminoso. Un llamado argento desde un país pesquero. Una fiesta de disfraces. La incondicionalidad de una amistad que llegó como un rayo a mi vida. Una muestra de afecto inesperada; las cosas que no puedo expresar con palabras me hacen sonreír. Tener a quien las entienda también. El olor del incienso y mis logros. Saber que puedo, y que todos también. Mis sueños de familia. Ella siempre cerca desde alguna otra vida. Dormir una hora más. El aire en mi cara por un techo solar, y amigas que entienden mis extravagancias. Un tour por el sur de España en VIP. Ver esfuerzos bien recompensados y gente agradecida por ellos. Música ilimitada, fuente de renovación diaria. Poder escribir aquí. Una lista que se hace inabarcable de cosas que me llenan. Los días despejados de otoño. La reciprocidad. La posibilidad infinita de un futuro abierto.

Todas estas y mil más son algunas de las cosas que me hacen sonreír. Gracias por ellas.


Caro

Saturday, October 29, 2011

Ya soy grande





Abro los ojos y despierto con la brisa de la montaña en mi cara. Hace frío, pero no lo siento. Puedo ver el cielo enorme y azul arriba. Está despejado. La vista es preciosa, y el silencio a mi alrededor conecta con mis pensamientos más escondidos. Me pongo de cara al sol y pienso que el mundo es un lugar realmente grande.

Estoy de pie, y la brisa es cada vez más fuerte, pero el sol la compensa. Me agrada. Mis pies descalzos apoyados sobre el suelo me recuerdan la libertad. Miro hacia abajo y me doy cuenta de que  estoy parada en el borde de un risco altísimo. Soy un pájaro y estoy a punto de despegar. Ya todos se han ido, y sólo quedo yo. Soy la última en salir del nido. Un día quise volver a él, pero ya no cabía, así que toca hacer esto. Toca saltar.

Abro los brazos, quiero abarcarlo todo. Recuerdo frases de libros que he leído, y creo haber pensado en voz alta: "amaré el ruido del viento en el trigo," mientras la brisa enredaba mi pelo. Estando allí con los ojos cerrados, una serie de recuerdos auditivos me vienen a la mente. Cosas que dijimos, que me dijeron, secretos, sueños, frases aleatorias sin importancia reverberan en mi mente como un ruido blanco.  Me balanceo así, con los ojos cerrados, cada vez más cerca del despegue por inercia. Abro los ojos y me dejo caer. Todavía no sé cómo volar, pero eso ya no me preocupa.


Caro.

Wednesday, October 19, 2011

Agregue sólo una gota de agua







En mi sueño yo vivía en mi cuarto del apartamento de Caracas, y de pronto llegaron todos. Pablo y Diego se pusieron a rochelar conmigo en la cama y se los presenté a Angie, que estaba ahí también. Estaban también Jeniffer y Lali, acompañando. 

Fue solamente una hora y media aproximadamente lo que dormí mientras soñé contigo. Viniste a darme amparo en un abrazo que esfumó todos mis miedos y debilidades. Sentí la repercusión de tus palabras en mi pelo, cerquita de mi odído mientras me abrazabas. Estabas jóven, llena de energía, contenta, ocupada buscando cositas para distraer a tus nietos que todavía tenían 5 y 6 años.

En el sueño yo estaba muy molesta, casi privada de ganas de llorar porque alguien le había entregado a Diego y Pablo los regalitos que yo había estado guardando por meses para ellos, y ya los habían armado, jugado con ellos y ya se habían aburrido para el momento en que me di cuenta. Pregunté sabiendo que había sido mi tía Maritza, "¿Quien le dio mis regalitos a Diego y a Pablo?" -"Yo se los di" contestaste en off, y cuando giro mi cabeza en dirección a tu voz, mi tia ya no era más mi tía, eras tú. Me quedé perpleja y algo se transformó profundamente dentro de mí en ese instante. Mi llanto de impotencia se volvió de emoción al verte, y te abracé mientras tu seguías en tu tarea de abuelita. Pude sentir el olor de tu pelo y tu piel. Eras tu, inconfundible, mamá.

N
o se si es porque nadie te vio y yo si, o porque todos estaban acostumbrados a que estuvieras ahí, pero me veían como preguntándose qué rayos me pasaba. Yo buscaba desesperadamente un bolígrafo para escribir lo que había sucedido. En eso Lali me apunta con su cámara y yo creí que iba a grabar un video para poder contar lo que había pasado, pero no, sólo me estaba tomando una foto. Al darme cuenta, salí del cuarto detrás de Tatiz, Alé y una amiga de ellas que ahora no me acuerdo, pero sé que conocía.



La casa era un loft enorme, como una galería vacía, todas las luces estaban apagadas excepto unas que apuntaban a una pequeña pared en medio de la nada, donde colgaban caricaturas de algunos presidentes de los Estados Unidos.


Tatiz estaba parada frente a una mesa redonda de comedor con tope de vidrio, usando unos marcadores. Yo me le acerco e intento comenzar a escribir, pero al mío le falta tinta, y le digo con cierta impaciencia, "este bolígrafo no sirve", haciendo garabatos en un papel, afincándolo tanto, que lo rompo de tanto darle, pero de pronto comenzó a dibujar. Tatiz me ve y me dice "¡Pero cálmate Caro!" y yo, "¡No puedo! ¡Tengo que escribir pronto!". En eso me interrumpe Jenny diciendo que mi computadora no se qué, y me tomó un rato para medio entender que me decía que se "recalentaba", que por favor fuera a mi cuarto para revisar eso y calmarme un poco, y yo le decía un poco alterada "no puedo, tengo que escribir, tengo que anotar porque se me va a olvidar, lo voy a olvidar, y no quiero". Creo que no entendían que para mi era algo extraordinario haber visto a mi mamá.
Luego me desperté.Me quedé sin moverme ni abrir los ojos por un rato, en aquella posición rara, con las manos invertidas, la boca abierta sequísima, y mi cara volteada hacia la ventana de mi cuarto. Reaccioné al rato, y noté que se había ido la luz en todo el edificio. Lloviznaba, y esa oscuridad de la madrugada tardó mas en aclararse por todas esas condiciones en las que amaneció. Me subí al carro para irme al trabajo, y todavía tenía esa rara sensación de que el sueño me envolvía. Esa atmósfera irreal. Puse mi música en modo aleatorio y tocó Boo de Pinback, lo cual intensificó aun más todas estas sensaciones.

Manejé el largo trayecto por la autopista en la lluvia, y pensé que aunque hayas renacido en esta existencia con otra familia, sigues conectada con nosotras. Y que del mismo modo, probablemente yo también siga conectada con gente querida de mis otras existencias a la vez que lo estoy contigo y con todos a mi alrededor. Entendí de un modo más profundo que todos estamos interconectados, mas allá del tiempo y el espacio. 



Cuando terminé de despertarme, abrí los ojos y agarré el iphone para anotar el sueño. Eran las 5:58 am y a las 6:01 le mandé un texto a Alé. Pude contarle.

Friday, August 26, 2011

Mis fantasmas





Ésta es mi casa. Hoy estacioné en el mismo espacio donde solía parar mi antiguo carro. Hay algunas manchas de aceite en el puesto de aquél que ya no está. Recuerdo este lugar lleno de vida, pero no sé qué pasa el día de hoy que lo siento sin pulso.

Camino hacia la puerta, sigo el mismo recorrido que tantas veces hice sin saber. Paso el umbral de la entrada, subo las escaleras, y este olor tan familiar me confirma que éste fue mi hogar. Todo está intacto, como lo dejé. Ahí estan mis fotos, ahí siguen mis libros donde quedaron el último día, y ahí se asoma la bici que aún se encuentra junto a la ventana.

Camino sigilosamente al balcón, como si no fuese mi territorio. Allí cuelga el móvil de metal que nos regaló mi abuelita, y el leve sonido del viento me lleva directamente a aquel verano cuando decidimos convertir este espacio en nuestro.

Entro en puntillas de pie, el piso no cruje como solía hacerlo antes. Giro hacia mi habitación donde recuerdo haber soñado tantas cosas bonitas. Este recinto tiene la atmósfera de un templo sagrado, donde cada cosa inspira un respeto infinito. Donde nadie mas entraba; donde un extraño mira, pero no toca.

Avanzo hacia mi mesita de noche y noto que hay un silencio hermético en el lugar.

Algo me dice que es hora de irme, o quedarme para siempre. Atravieso el muro hacia la sala, bajo traspasando las escaleras y salgo por la puerta cerrada de la entrada, mis pies estan descalzos y suspendidos a un par de centímetros del suelo. Recorro la avenida a toda velocidad. Las luces de los carros se ven como rayas en un túnel y en cuestión de pocos segundos abro los ojos en mi cama. Mi nueva cama. Cualquier otra en un lugar nuevo en el que habito. Sigo soñando con aquellas paredes, traspasando otras escaleras, oyendo otros sonidos que no logran resonar como los de mi hogar. Aquel hogar donde ya no estoy ahora.


Caro

Wednesday, July 20, 2011

Quantum Leap






En algúna dimensión, mi vida es todavía mi vida. Así, como la recuerdo en sus mejores momentos, donde todo siguió su curso natural. Intacto. Ideal. Antes de que todo girara en centrífuga, y ese tornado nos levantara el techo y se nos cayeran encima los árboles del jardín.

En esta dimensión de lo manifiesto, entre las miles de millones, infinitas posibilidades, en ésta, donde escribo, las cosas son diferentes de como las soñé en otra vida. En esta dimensión mi soledad está más poblada y mi espacio vital es mayor, pero de alguna manera reducido al que ocupo yo sola. En esta cristalización de una opción entre infinitas, me mantengo en movimiento para no transportarme a aquella ahora latente.

En una de esas millares de posibilidades de uno de los millones de instantes, hay una yo viviendo en Caracas, otra en Sao Paulo, otra en Acarigua, otra en Miami, otra en Charlotte, a 5 minutos de distancia de donde estoy ahora; pero también hay otra viviendo donde vivo, escribiendo en este blog sobre mejores alternativas, y el cambio que está dispuesta a dar para hacer de su mundo aquella vida que ni siquiera se imaginó que podía existir.

Ahora acaba de pandearse el abanico inagotable de posibilidades contenidas en un solo instante, y acabo de darle un vuelco a mi vida. He logrado saltar de una dimensión a la otra, dejando atrás aquella en la que pensaba terminar esta nota en un tono pesimista. Ahora me dispongo a seguir transformando la actual hasta estar donde en este momento ni siquiera me atrevo a soñar.


Caro

Tuesday, June 21, 2011

Revolución Humana: un espiral en infinito que comienza desde uno mismo






Desde los molinos del pensamiento.



Volver conmigo misma. Compartir conmigo momentos a solas en los que se vienen grandes ideas, pequeñas reflexiones, y el tiempo para perder, perdiéndome en ellas. Conexión. Abrir los ojos a lo esencial. Volver a sentir. Confiar. Abrirme vulnerable al mundo porque tengo la fuerza para enfrentarlo. Coraje para hacerlo. Amar sin condiciones. Ser. Yo misma, sin barreras. Y desde mi propia compañía, compartir mi mundo interno; momentos juntos en los que se nos ocurran grandes ideas a partir de pequeñas reflexiones de nuestros mundos internos. Perdernos entre ellas. Conectar. Abrir los ojos a lo esencial. Volver a sentir. Confiar el uno en el otro. Abrirnos vulnerables al mundo porque tenemos la fuerza para enfrentarlo. Coraje para hacerlo. Amarnos sin condiciones. Ser. Nosotros mismos, sin barreras. Y desde nuestra propia compañía compartir nuestros mundos internos; momentos en familia en los que se forman grandes ideas de pequeñas reflexiones. Conexión. Abrir todos los ojos a lo esencial. Sentir. Confiar. Abrirnos al mundo. Coraje.


Y así sucesivamente con los amigos, los amigos de los amigos, los desconocidos, el mundo entero.


Caro

Wednesday, June 15, 2011

Es lo que va a haber





Puede resultar difícil aceptar que absolutamente todo lo que nos pasa es producto de nuestras propias acciones. Y lo digo todo, tanto aquello que nos hace sufrir como lo que nos causa felicidad; las cosas que sentimos, lo que recibimos de nuestro entorno, todo. Pero más allá de las cosas que nos pasan, es cómo percibimos eso que nos pasa.

Una vez que comprendemos que causa y efecto es una ley indefectible bajo la cual se rige todo en su estado manifiesto y latente, es que podemos entender cómo es que hemos llegado a donde estamos. Que nada es producto de la casualidad y que no estamos a merced de nuestro entorno, ni de las causas externas mientras sepamos esto. Que estamos viviendo lo que vivimos gracias a una seguidilla de decisiones que hemos tomado en determinadas situaciones.

A partir de este principio, somos capaces de transformar desde adentro eso que nos hace sufrir. Entonces, nuestro poder se vuelve ilimitado. Es cuestión de mirar bien las decisiones que tomamos, hasta las palabras que escogemos en determinado momento, por ponerlo de algún modo.

Yo hoy comprendo que el medio ambiente que nos rodea es un reflejo de nosotros mismos por dentro, y que al entender el poder que tenemos de hacer un cambio, éste se convierte en una responsabilidad, y mi determinación en este momento es modificar todo aquello que me causa sufrimiento o molestia, y que lo que a simple vista pueda parecer inmodificable, sí puede cambiarse, ajustando la manera en que yo permita que eso me afecte. Fomentando un cambio desde adentro y la manera en que yo interprete ese estímulo.

Todo es modificable, y estoy atenta a lo que mi entorno me diga.

Hoy abro bien los ojos a las señales que vengan de afuera y a las fibras que esas señales me muevan adentro. Hoy, precisamente, canto por respeto.


Nam Miojo Rengue Kio


Caro.

Friday, June 03, 2011

Nunca existió





Escribió su historia sobre la arena húmeda de la costa, bien temprano en la mañana. La escribió entera, hasta el más mínimo detalle de las cosas que les hicieron reír y llorar, las tardes en el sofá, las noches en un hotel de cualquier ciudad al azar, donde pasearon con andar apurado y mirada curiosa.

Hizo una lista enorme de todas las calles que atravesaron juntos, de todos los países que habían visitado. Describió cada comida que compartieron y las sensaciones que le traían los recuerdos de los olores que por alguna razón les pertenecían.

Hizo este libro sobre la arena, con un palito que se encontró en la playa, bajo el sol inclemente de los primeros días más calurosos del verano, y sintió en su piel los otros veranos en que pisaron arenas tan blancas como esa donde ahora se le hundían los pies.

Se fascinó con aquella cita de una de sus películas favoritas al pensar que el cerebro, que es la cosa más compleja del universo, está justo detrás de la nariz.

El viento la despeinaba y hacía que le pegaran en la cara los mechones con algunos granitos de sal que no le distraían de su afanada tarea. Pronto caería la noche y necesitaba terminar antes de la puesta del sol.

Pensaba en mil conversaciones hipotéticas completamente generadas por su mente en donde quienes hablaban lo hacían sin ningún tipo de filtro, y así se distrajo por un largo rato en un pequeño diálogo:

- No te quiero porque no sirves para nada
- Pero no sirvo para nada porque no me quieres

Cuando se dio cuenta de que se había quedado inmóvil por un rato, justo antes de terminar de escribir el final de la historia, el sol ya estaba terminando de ponerse. En ese mismo momento subió la marea y una ola borró todo sin dejar ningún rastro.



Thursday, May 19, 2011

Quítate tú pa' ponerme yo






En Preston Flats se ha formado una rebatiña territorial pasivo-agresiva por los puestos de estacionamiento. La cosa iba suave cuando yo todavía era dueña del carro e'drácula, porque la verdad, me daba lo mismo si quedaba al lado de una roncha que le dañara la pintura al abrir su puerta, o que le abollaran la carrocería, pues lo más probable es que el otro carro se preocupara más por eso que yo. Además, habían más apartamentos vacíos y por lo tanto, menos competencia de espacios. Yo ya tenía casi que mi puesto fijo, uno libre, techado, y cerca de los ascensores.

Me compré "Elenano", mi carro nuevo, y una ola repentina de ocupas llenó el edificio, poniendo la cosa un poco más peliaguda, sobretodo para los puestos techados, y muy en especial para MI puesto, el más disputado de todos.

Las primeras tres veces que llegué y encontré a un carro anidando allí, no me quedó otra que buscar otro lugar pensando en la rareza del asunto y con cierta sensación desagradable de que alguien me había invadido mi espacio vital.

¿¡Pero qué hace este extraño en mi lugar?!

Pronto empecé a notar que ese Mercedes Benz estaba tomándose mucha confianza de estacionar en mi puesto, lo que me indignaba terriblemente. Pero enseguida ví que la confianza pasó al abuso, y que ese Mercedes fúnebre, el ahora llamado carro'e drácula, tenía demasiado interés por mi puesto. Era el típico dueño que pule su carro y dobla los espejos laterales para que nadie se tropiece con su bebé. El clásico dueño que si le ve una manchita en el capó, se la quita con la punta de la corbata. Detestable.

Señale al abusador ↑

Comencé a llegar más temprano para así poder tomar de vuelta lo que me pertenecía.

Cuando yo gano el puesto, me regocijo cada vez que veo al CED agazapado entre los espacios comunales, al lado del perraje que podría quizá rayarle el carro sin querer de un descuido del vecino al abrir la puerta del suyo. Bajaja. Eso le pasa por okupa.

Además de llegar temprano, he procurado estacionar bien pegada a la pared de al frente, para que el al llegar el CED, se crea que el puesto está libre y cuando se preste a meterse en donde nadie lo ha llamado, consiga al gran Enano estacionadote ahí, donde le pertenece, burlándose de él en su cara. Muajaja. ¡Al castigo, por invasor!

¡Queda expropiado! Bajaja

Las veces que el violador de nidos me deja sin puesto, aunque haya uno cerca, yo prefiero meter mi carro en otra parte lejos, sólo para no darle el gusto de verme humillada compartiendo puestos comunales con el perraje. Ante todo, classy.

Nunca ví al dueño del Mercedes, hasta que un día tuve que abandonar mi puesto privilegiado a hora pico para ir a la farmacia a comprarme aquel desodorante que ya todos saben. Entonces lo ví entrando al estacionamiento...cruzamos caminos...el espantomóvil iba como siempre lo imaginé, con luces ténues, negro y a 20 kmh. Por un momento, hubo tensión en el aire entre el CED y Elenano. Yo llevaba puestos mis lentes de sol y el tipo también...el chofer no estaba nada mal, pero a estas alturas ya es mi enemigo, y aunque hay quienes creen que esta guerra es mía solita y que el otro no está ni pendiente de todo esto, yo pude verrr que el tipo me vio de reojo con disimulo, porque reconoció mi carro y pensó lo mismo que yo.

No hemos vuelto a tener un encuentro cercano del tercer tipo, pero seguimos en la competencia pasiva-agresiva, a la que ahora se ha metido un BMW. Y como es natural, el nuevo me cae peor, porque, por más que sea, ya le había agarrado costumbre al CED.

Pero esta historia continuará. Estoy segura.


Caro



Wednesday, May 18, 2011

Mientras tanto




Tengo días soñando cosas que me dejan pensando. Hubo un cambio definitivo en mi forma de ver las cosas. Tan fuerte, que a veces me desubican las cosas que yo misma pienso. Es como si mis sentimientos se adaptaran más lentamente a las cosas que mi mente ya está pensando. Como si ella viera siempre un par de pasos en el futuro.

Ha habido un serio movimiento de rotación que ha descuadrado las cosas de donde estaban, y que ya no volverán a su mismo lugar.

Me sorprendo despierta a altas horas de la madrugada redefiniendo términos que ya había asumido como masticados y digeridos. La palabra futuro, por ejemplo, y el significado de soledad. Dos cosas que en mi presente inmediato se muestran como un binomio, y los visualizo juntos, tomados de la mano.

El presente es una constante transición, y hay algo que me urge por dentro para conseguir un "de ahora en adelante y por un buen tiempo", aunque fuese temporal. Aunque yo sé que, ahora más que nunca, nada es para siempre. Ni siquiera este post.



Caro

Saturday, May 14, 2011

Todo aquello que escribí






Pasaron milenios de evolución desde que una explosión enorme hizo que el universo estallara en mil pedazos para llenar el espacio de partículas que se quedaron alejándose lentamente. Se dio la casualidad de que una de ellas quedara estacionada cerca de un astro en llamas, girando alrededor de su órbita. En una mezcla de componentes orgánicos se generó la vida de células primarias que con el pasar de mucho tiempo evolucionaron en miles de especies de animales y plantas. A un chimpancé se le ocurrió bajar del árbol y caminar en dos patas, que eventualmente les llamaron pies, y comenzó a usar herramientas y lenguaje hablado y escrito. Vino la barbarie, luego las industrias, la tecnología, y yo, que no sabía nada de nada, nací.

Tuve que aprender a andar, expresarme y comportarme como ellos. Hice lo que se supone que se debía de hacer, y desobedecí cuando se supone que debía desobedecer. Entré en la universidad y me fui de vacaciones. Te conocí. Me enamoré. Continué mi vida contigo, lo que para muchos fue la locura de dejarlo todo atrás. Para mí fue lo correcto. En el momento en que mi evolución se transformaba en nuestra, seguí aprendiendo cómo ser un ser humano.

Un día me dí cuenta de que estaba sola al mirar alrededor, que hacía mucho tiempo habíamos pasado una encrucijada en la que cada quien tomó un lado creyendo que el otro venía atrás acompañando. Propuse parar y así dar un paso atrás y encontrar esa bifurcación en la que nos alejamos para poder encontrarnos de nuevo. Me tomó casi un año de camino llegar de nuevo a aquella encrucijada, pero la encontré y a tí no. Ahora te buscaba por todas partes. Al parecer tu seguiste andando en vez de parar para dar aquel paso atrás, así que seguí tus huellas, te seguí corriendo hasta llegar exhausta hasta donde estabas para darte la buena noticia. Te vi caminando adelante, y cuando te toqué el hombro para avisarte que estábamos juntos de nuevo, te giraste con la mirada perdida y me dijiste que no me conocías. Que todo el tiempo que yo pasé buscándote, tu lo pasaste olvidándote de mí, y que lo habías logrado.

Ahora estoy de este lado de la encrucijada por donde tú tomaste camino, y ahora me queda uno largo que recorrer para volver a tomar el mío. Tengo mi mochila con todo lo que necesito para continuar, pero me quedo con estas cartas que te escribí y que ya no quieres, y que para mí ya han perdido todo su sentido.

Emprendo mi nuevo camino. Sigo aprendiendo cómo es esto de ser humano.

Tuesday, May 03, 2011

Las cosas que me quedo






Cuando recuerde esta cirugía, las cosas que se van a quedar conmigo, aparte de las que más disfruté (como el gas de la risa antes de entrar en quirófano), van a ser las cosas que mis amigos hicieron por mí. Cosas que hicieron porque mi familia está muy lejos. Cosas que nadie más haría si no se les pagara. Cosas que se quedan conmigo porque lo hicieron con cariño, sin condiciones, espontáneamente, sin filtros, sin pensarlo. Cosas que hicieron por mí.

De esta experiencia me llevo el madrugonazo, el ánimo, la compañía, los cuidados, la paciencia, el compromiso incesante, absoluto y franco de Angie, mi gemela, puente de comunicación entre el mundo de afuera y yo durante mi operación, quien en medio de mi momento más necesitado me bañó con pañitos húmedos para no mojar la herida, justo cuando ya mi tanque de dignidad post operatorio estaba marcando "low". Hizo por mí hasta lo más mínimo; prender la luz, cerrar las persianas, ayudarme a caminar, subirme al asiento del carro, alcanzarme el teléfono que estaba a pocos metros de mi alcance; hizo por mí hasta lo más grande, como firmar mi dada de alta del hospital como responsable del paciente y entrar en mi lista de contactos de emergencia médica. Responsable de esos esfuerzos físico-emocionales que se asumen sin mirar el cansancio que se tiene porque la prioridad es uno en ese momento, adoptando un slogan tipo "trabaje ahora, descanse después", como sólo una hermana querida lo hace por otra. Me llevo esto tatuado a fuego en mi memoria emotiva más entrañable.

También me llevo el recuerdo de la lavada de pelo que Lali me dio en la tina de mi baño, sin poderme meter al agua, inventando resolver mi necesidad con recursos improvisados para mi comodidad, y el diálogo jocoso con el que hizo la tarea, mostrando comprensión de esa humildad que hay que tener como paciente para dejar que otros hagan por uno las cosas que sólo uno hace por uno mismo.

Se quedan conmigo los emails de Doris, compañera de trabajo queridísima, y la cremita de vegetales que preparó para mí el día anterior a la operación, además de su compañía maternal poco antes de la cirugía, junto a María, otra dulzura de persona, también compañera nuestra de trabajo, quien también llevó para mí una camarita desechable de fotos (con la que quedó todo documentado vesícula incluida) y al día siguiente se presentó en mi casa con más caldito de pollo con vegetales para mi recuperación.

Queda grabado el bochinche que armaron Colo, Doris, María y Ceci en mi cuartito preoperatorio. Mi pandilla de amigas intérpretes que vinieron juntas al mejor estilo de un flash mob: inesperado, alegre, sobrecogedor, incontrolable. La mano que me sostuvo Marlene apenas salí del quirófano y la tarjeta que me entregó Graham de parte de ellos dos.

El paquete que encontré en la puerta de la casa al regresar del hospital, que al abrirlo, contenía nada más y nada menos que el mug de mi personaje favorito de novela trágica, Soraya Montenegro gritando histéricamente "Maldita Lisiada", y cuyo remitente leía Cesar Bahamon...priceless. Reí aguantando el dolor en el ombligo, tanto como puede hacerlo alguien que aún está bajo los efectos narcóticos de la operación. Ese es un recuerdo físico al que me aferro como un tesoro.

Bea vino al día siguiente a acompañarme a almorzar. Ese momento se queda conmigo. Esa conversación de la vida como la tuvimos de corazón a corazón en la sala de casa no la dejo ir nunca más.

Las innumerables llamadas, mensajes, emails, textitos, palabras de aliento por las redes sociales de todos los que estaban pendientes de mi operación, entre los cuales están familiares y amigos queridísimos que se encuentran lejos, e incluso gente que no me conoce, o que lo hace, pero sólo por referencia. Cada contacto queda marcado a fuego.

Luego mis amigos Bea, Lali, Lee, Gastaldi, Dorothee, JR, Sebastián (quien revivió mi iPhone!), Jimmy, Graham y por supuesto la negra, que vinieron a casa. Mi pandillita estuvo para visitarme y para hacerme sentir más acompañada entre vinitos y fire-flies, mientras yo bebía mi leche para pasar las pepas de hydrocodone en mi taza de la maldita lisiada.

Todas estas cosas me hacen entender, que quizá no solamente no cuesta mucho hacerme feliz, sino que digo esto porque cuento con los mejores amigos del mundo, y los tengo aquí cerquita conmigo, y son todas personas maravillosas por las cuales yo retribuiría todo lo que han hecho por mí sin parpadear.

Con todo esto lo que quiero decir es gracias.

Inmensas, infinitas, totales.



Caro

Tuesday, April 26, 2011

No te vayas todavía





No quería irme, pero esas cosas pasan...creí que me conocías bien.

Aún recuerdo que íbamos alejándonos, y yo corría hacia tí, pero tenía patines, y en mi sueño no sabía patinar.

-¿Por qué te fuiste?
-Tu me conoces, yo soy así.

Mientras veía nuestras figuras apartarse en la playa. Estaba todo oscuro excepto por esa linterna que nos alumbraba como un pequeño reflector desde el momento en que nos cayó la noche.

-Te olvidaste de mí, por eso me fui.
-Pero yo estaba a tu lado, ¿cómo crees que iba a olvidarme de tí?
-No se, tu sabes como soy...creí que perseguías mariposas, y yo también me fui a perseguir las mías. Ahora todo cambió; ahora tu estas allá y yo acá.
-Pero estoy a diez pasos de distancia.
-Eso es demasiado lejos.


Caro.

Thursday, April 21, 2011

Un precioso día





Sin alarmas ni sorpresas, amaneció. Y amaneció así porque apagué mi celular para que nada me interrumpiera el sueño.

Me levanté con la fatiga de los días pasados, constantes, con el ritmo fijo y pesado de una locomotora en marcha, sin intenciones de parar. Me levanté con una definición más clara de esa palabra. De la palabra fatiga. Parte por vivirla en carne propia por tantos días seguidos, y otra parte por haberla leido tan claramente mientras la sentía en mi refugio de descanso, adonde suelo ir cuando no puedo ir a ningún lado físicamente. Un lugar donde sólo llegan quienes han estado ahí. Que existe, pero no queda en ningún lado. Ese, cerca de una ventana siempre, con una luz de atardecer caraqueño en la azotea de cualquier edificio. Ahí. Donde hay siempre un sillón cómodo y se está a gusto. Donde, a pesar de la luz del día, el ambiente que hay recuerda a aquel de altas horas de la madrugada, donde se puede hablar de lo que sea y nadie te oye, pero hay alguien que escucha.

Desperté en un día nublado, perfecto día para tenerlo libre y dejarse ser tranquilamente, sin la presión de tener que aprovecharlo afuera porque hay sol.

Entonces puedo escribir, que es al fin y al cabo una forma de libertad. Puedo escribir y puedo sentirme entendida. Puedo sentarme a sentir y que sientas el momento. Bajar un cambio y pensar en lo que realmente importa. Nuevas metas. Renovación de unas que creí haber descartado, pero ahora cobran un valor inmenso. Pienso en ese email que llamé con la mente. En un futuro nostálgico de un momento que no ha pasado, y vuelvo a mi vieja cápsula espacial, y aquella azotea vuelve a mí.

Hay conexiones que son inexplicables.

Sigo viviendo mi día. Está aún nublado, pero es un día maravilloso porque me estas leyendo, y sé que me entiendes.


Caro

Tuesday, April 19, 2011

No hay cielo





Esta es la luz de Caracas. Creo que es la luz la que me hace regresar a esa época, no sé. Es algo en el ambiente, el clima ¿quizá? La verdad es que hoy me desperté y al abrir las persianas, me sentí como si estuviera en algún lugar en Caracas, y luego una serie de canciones que tocaban aleatoriamente en mi iPod terminaron de aderezar la experiencia. Y si a eso le sumamos que mi pinta de hoy es bien ochentosa, diríamos que es la cereza al tope.

Es la luz. Definitivamente lo es.



Caro

Tuesday, April 12, 2011

Aquella camisa





Aquella camisa. No la recordaba hasta que la encontró en su closet, doblada a presión por el peso de la ropa que tuvo encima por años. Se vio obligada a sacarla de ese espacio fijo que había ocupado desde que la puso ahí, en el año mil novecientos...no lo recuerda bien, pero desde aquella época estaba ahí. Digamos que desde el verano pasado, para ser exactos, pero ella lo sentía como muchísimo más tiempo.

Al llegar a casa notó que tenía una pila de ropa para lavar, así que hurgó en su armario, y la descubrió ahí. La desdobló y al pasar su cara por el cuello mientras se la ponía, notó que tenía un olor viejo y familiar. Lo reconoció enseguida. Era el vaho de aquellas noches cuando dormía del lado derecho de la cama en otra vida, en su vida pasada. No hizo falta cerrar los ojos para volver.

Se impresionó de cómo los olores se comportan como máquinas violentas del tiempo, creando sensaciones aún más vívidas que las que causan incluso algunas canciones. El olfato es el sentido que deja entrar más directamente los estímulos al cerebro, y así le sorprendió esta camisa, sin filtros. Inesperadamente.

Pensó en él. Echó un vistazo a su alrededor con la camisa a medio poner y le entró el desamparo en el medio de su baño, en su media desnudez. Recordó aquel cigarrillo que le hizo rechazar y todas las bocanadas que inhaló de otros pulmones, y deseó fumar. Deseó entonces todo lo que siempre odió por aquel recuerdo olvidado que ahora le dolía. Y se odió por haber deseado algo tan estúpido.

Pudo haberse quitado esa camisa y buscado otra para ponerse, pero no lo hizo. Decidió quedarse allí, en ese viaje raro por los recovecos que creyó haber tapado en su memoria, y se quedó ahí, inmóvil en su auto castigo.

Encendió dos barritas de incienso que le traían otros recuerdos, y se dejó llevar por el humo y la mezcla de sensaciones hasta que el día murió irremediablemente.


Caro

Wednesday, April 06, 2011

You give Asia a bad name






La china de arriba se ha convertido en un ícono. La tipa saca energía de donde no tengo la más mínima idea, pero por increíble que parezca, la vieja se la pasa arrastrando muebles por toda la casa como alma en pena. Eso, amén de sus prácticas Yoko Ónicas cuando pelea con la hija adolescente con quien vive y de quien hasta ahora no hay pruebas de que exista, pero que es igualita de ruidosa que la madre a la hora de hacer bulla.

El hecho es que la china es omnipresente, sobretodo a las horas más insólitas, cuando me paro a media noche para ir al baño, ella esta justo arriba de mi baño -moviendo algún mueble, claro. O cuando llego de una rumba a las 4am, voy a la cocina a tomar agua, y adivinen qué: la china también está en su cocina arrastrando el armario que sacaba del baño, la vez anterior que la oí. Es un caso asiático de ruido constante.

En una oportunidad a plena luz artificial de las 9pm, oímos unos alaridos desgarradores. Bajamos el volúmen de la tele o de la música, callamos las computadoras y paramos todo para enterarnos de qué se trataba. Para variar, la china. Ésta vez se desgañitaba peleando con la hija imaginaria, y se oían puertas batiéndose a todo dar, tacones por todo el techo. Ah, porque esa es otra. La china no usa pantuflas de tela como cualquier ser humano, no. Usa lo que suenan como guayos de fútbol hechos de madera para andar por toda su casa, y a quien yo voy persiguiendo con el palo de escoba abajo, propinando embestidas brutales contra el techo para que se dé cuenta de que molesta. Pero es china, y no entiende los escobazos en español (?).

Se preguntarán cómo sabemos que es china. Muy fácil. No entendemos un carrizo de los gritos que pega, además que el parecido con las inflexiones de la ex de John Lennon son indefectibles.

El caso es que un día comprobamos que era china, no solo por los gritos cuando discutió aquella noche con su hija imaginaria, sino que me dije "¡ya basta! Esta oriental del mal va a tener que verme la cara y calarse el chaparro que le toca para que se calle". Me puse unas pantuflas, un suéter y salí intempestivamente al segundo piso, de donde vienen los ruidos. Luego de unos varios golpes a la puerta, se oyó el alarido exacerbado e histérico del otro lado, luego lo que imagino eran varios pares de guayos de madera volando por la sala, portazos, unos pasos que se acercan torpes y veloces, de pronto se abre la puerta y adivinen quien era?? LA CHINA. Ese fue un momento de epifanía como cuando Amelie vió al misterioso hombre de la cabina de fotos.

Bueno. Sale la vieja acomodándose el pelo, sudando, con los pantalones a medio poner, la chaqueta toda desarreglada, diciéndome a mííííí que le dijera a suuuu hija -imaginaria- que todo era culpa de la tipita, y que si no se callaba, que yoooo llamara a la policía (????). Esteee...perdón? Señora (persiguiendo a la vieja hacia los ascensores) la verdad no sé cual será el problema que haya en su casa, lo único es que podemos oir toodoooooa lo que pasa en stereo, sonido surround en el piso de abajo, y es tarde, queremos dormir. La señora lo que alcanzaba a decir "go tell her that I'm leaving". Pero a todas estas, ya estábamos bajando en el ascensor y entre una mezcla de estupor, escepticismo, surrealismo y confusión, me bajé sin entender bien lo que había pasado. La verdad es como si todo lo hubieran dicho en chino (?).

El hecho es que ésta china trascendió. Igual nos la calamos con sus "ruidos menores" de vez en cuando, aguantando sus guayos de madera y su movedera de muebles aquí y allá, pero nada como aquella noche de Lost in Translation.

Ahora siempre que nos referimos a un ruido molesto o algún grito desgarrador casi detectable solo para los perros, hacemos referencia a LA CHINA.


Tuesday, April 05, 2011

El tiempo: un perrito que se muerde la cola





La vida es una rueda. Hoy respiramos, mañana no. Y yo, que me quedé, me alejo del día en que ustedes dejaron de hacerlo. Pienso en eso y me dan ganas de llorar. La vida continúa, y cada día que pasa, que me aleja de ustedes, me acerca indefectiblemente al momento en que les vuelva a ver. Un día más lejos, un día más cerca. La incertidumbre del tiempo me hace sentir como si este momento fuera permanente, aunque lo entienda lógicamente, mi corazón no sabe de esas cosas.

Somos una ola en el mar. Una paradoja que cobra sentido. Un constante devenir. Una partícula de plancton flotando en el océano. Inmensamente pequeños, capaces de sentir algo, con tal fuerza, que abarcamos el universo entero.

Son tiempos de corrientes impetuosas. Imposible no sentir la tormenta alrededor. Imposible no sentirla y permitirnos crecer en ella.

No necesito ser protagonista para entender el dolor y la alegría ajenos como propios. Lo que me une a la fuerza vital es la empatía. En la pulpa de la existencia late mi corazón con el de todos los demás. Entender esto me fusiona permanentemente con el ritmo colectivo que palpita en el pecho de cada uno de nosotros como seres vivos, como humanos.

Paso la página de este libro de cabecera que es mi vida, y pateo la misma lata cuando lo vuelva a leer.



Caro

Sunday, April 03, 2011

La espera






Soy dueña del tiempo. Éste segundo que pasa lo veo perfectamente. Se detiene en cámara lenta, se escurre cada vez más lento, como para atraparme. Es un instante hipnótico en el que el aire se va convirtiendo en algo denso, en un gel, estoy sumergida en una piscina de miel. Vuelvo al vientre de mi mamá. Todo flota, todo es perfecto. Escucho Yann Tiersen (Mary live) y es exactamente la música que calza en este letargo amniótico, que es parte del todo que me rodea, del ritmo perfecto y lento con el que todo se mueve, ahora, en esta ínfima fracción de tiempo en la que habito, infinita, inmensa canción.

Es algo maravilloso, la música. Es eterna, luminosa. ¿No sienten como flotan? ¿No es increíble esta sensación? ¿La oyen? ¿Sienten lo mismo que yo? Siempre que pueda escribir de algo importante, entonces escribiré sobre la música. Pero ¿escuchan esa voz? ¿No les conmueve? Las notas son redondas, se escurren lentamente en esta foto, la foto de este instante donde estoy atrapada.

No es una foto cualquiera. Es una que atrapó a su vez a un video. Todo tiene movimiento, absolutamente todo se mueve en cámara ultra lenta. Pienso que para que haya un video dentro de una foto que está tomada en cámara lenta, y para que éste se vea a velocidad normal en el mundo de la foto, tiene que ir a una velocidad extremadamente alta.

Es trascendental. La música es definitivamente trascendental. No me imagino la muerte sin ella. Lo digo, porque muchos creen que la muerte es un no-lugar. Para mí es una sala de espera. Eso es la muerte para mí. Donde esperas tu momento para renacer, ahí sentadito como un paciente. Y de eso sí se yo, de esperar como paciente tu turno en la vida. Yo lo espero con música. Todo es más llevadero con ella. Y para alguien tan impaciente para tantas cosas como lo soy yo, la disciplina obligada de la espera se convierte en una pequeña muerte, donde, si espero sin música sufro, y si lo hago con música, siento que soy dueña del tiempo. Y siento esto que describo, esto maravilloso.

Entonces la muerte ya no es muerte si se espera con música.

Me detengo en el silencio de esta canción, que es la inercia entre cada uno de los golpes del violín.



Caro

Tuesday, March 29, 2011

Tu vida fue una hermosa vida





Mi amigo Diego. No tengo palabras. Un grande. Solo con tu partida me doy cuenta de lo profundamente que tocaste mi vida. Mi entrañable compañero de risas y juegos de palabras. Un irreverente como yo. Fotógrafo como yo. Viedasta, como siempre quise ser. De un sentido del humor extraordinario. Padre de un bebé hermoso. Pareja de una tipa excepcional. Miembro de honor de mi pandillita virtual. No puedo recordar el momento exacto en que nos acercamos tanto. Teniendo tantas cosas en común y compartiendo tantas aficiones durante años, es difícil recordarlo. Pero de lo que sí estoy segura es de que nunca olvidaré el segundo en el que comenzó a dolerme tu ausencia.

Te fuiste habiendo creado valor a tu paso con cada contacto, cada esfuerzo invertido en ayudar a los tuyos, en cada palabra de aliento y en cada aliento usado para reír junto a nosotros, tus amigos, quienes nos quedamos para seguir queriéndote como sólo se le puede querer a una gran persona como tú.

Un amigo es una gran riqueza, y hoy he despedido a uno valiosísimo.

Buen viaje, hermano. No te olvides de tus poderes, y dame una señal si me reconoces. Búscame un día en mis sueños y riámonos de vez en cuando como siempre lo hicimos.

Hasta siempre, Diego. Te voy a extrañar irremediablemente, amigo.


Caro

Sunday, March 27, 2011

No es una flor cualquiera




Quiero pensar que la primavera es siempre agradable, ideal, pero cada vez se me olvida lo ciclotímica que es. Como la flor del principito: bonita, pero llena de imperfecciones.

Un día amanece el cielo azul despejado, el sol brillante calentando la tierra desde un ángulo estratégicamente perfecto, y en seguida te cambias de ropa, y crees con todas tus fuerzas que, no solo llegó la primavera, sino que se siente un aire definitivo y casi permanente de verano.

Al otro día, cuando sales de casa seguro de que una camisa escotada, shorts y sandalias son suficientes para el clima, te das cuenta de que hace un frío inaguantable, que además de estar nublado y lloviendo, tienes que ponerte bufanda y abrigo. Entonces vuelves a sentir, no sólo que el invierno nunca se fue, sino que además el verano se ve cada vez más lejos. Un triste deja vú, una pesadilla recurrente.

Es inevitable. Cada invierno lo recuerdo como el más frío y cada verano como el más caliente, y nunca estoy segura de si realmente sea así, o es que simplemente uno se aclimata y cada cambio se siente exageradamente al extremo opuesto del anterior.

El caso es que por poco se me olvida que las primaveras son así, caprichosas, temperamentales, confundidas, tanto crueles como benevolentes, tanto frías como calurosas, nubladas como soleadas, pero siempre, siempre, siempre, llenas de estornudos y flores.

Algunas bellezas son así, y así aprendemos a quererlas.


Caro

Tuesday, March 08, 2011

Futuro incondicional del verbo ser





Colgaba tranquilamente de la hamaca, desde donde miraba hacia el cielo azul y despejado de un raro y cálido día de febrero, mientras se oían en la distancia las voces de todos conversando y riendo en la casa, al otro lado del jardín.

De pronto se le vino a la mente la alietoriedad de la vida, de cómo había llegado a esa ciudad y conoció a toda esa gente que hoy es tan parte de su vida. Se preguntó dónde estaría en unos años, y pensó que quizá en la hamaca del patio de otra persona, en otra ciudad, con otra gente que en ese entonces será tan parte de su presente como hoy lo es toda ésta que le rodea.

Aprendió varias cosas aleatorias:

- Que los cambios se deben afrontar con una actitud proactiva para que no nos atormenten: "Las cosas son como son, gústennos o no".

- Que nada es más poderoso que la convicción propia por hacer de una mala situación algo positivo.

- Que los líderes, como el león que guía a la manada, muchas veces tienen que avanzar solos para abrir camino a los demás.

- Que no importa qué nos una a otra persona: sus prioridades son otras, y eso no está mal.

- Que ser agradecidos nos hace más humanos.

- Que es más difícil, pero más importante forjar certidumbres que echarnos a la ansiedad sin hacer nada por la situación que nos llena de angustia.

- Que el apoyo que llega inesperadamente tiene efectos curativos.



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Sunday, February 27, 2011

Ellos no lo van a entender





Se despertó a la mañana siguiente con una extraña resaca sin haber bebido la noche anterior. Ésta era una diferente, entre resaca moral y de miles de ideas revueltas girando a mil por hora en su cabeza. Había tratado de contarlas, pero en sus sueños no le entendían. Ella sabía que gritaba, como si alzando la voz fueran a salir más fluídamente sus ideas, pero no, lo único que le salían eran cosas que para los demás no tenían ningún sentido, y ella lo veía todo tan claro, tan evidente, que esa misma confianza de estar entendiéndose a sí misma tan bien le daba pie para asumir que todos los demás también veían lo que pensaba. Un estado alterado del yo, otro nivel de pensamiento y consciencia. Un raro sueño que se esfumaba hacia la luz del día, cuando se despertara y entendiera lo que había soñado.

Al abrir los ojos comprendió que en los sueños es muy difícil controlar esas cosas, así que en un intento por reivindicarse con ella misma, se acercó al espejo a explicarle a su imagen lo que había experimentado, todas esas ideas que se le ocurrieron, y para su gran sorpresa, no solamente su reflejo le entendió, sino que además añadía detalles a la teoría que la completaban. No estaba loca, era una teoría que tenía perfecto sentido, y le resultó fascinante haber hecho entrar en contacto a un pensamiento latente de su sueño con el mundo real, en su estado manifiesto. De pronto, miles de fuegos artificiales explotaron al mismo tiempo entre carcajadas por un buen rato, y simultáneamente, tuvo aquella sensación maravillosa de haber sido entendida.

Ese sábado fue un gran día, y estoy segura de que lo recordará con gran nostalgia cuando ya se haya ido, y esa explosión de miles de partículas pertenezca ya al ese segmento del pasado grabado a fuego en su memoria.