Vivo despidiéndome de la Supertramp creyendo que esa vez sí es para siempre. Hace unos días, hice un ejercicio de memoria en el que exploré y recorrí los temores de mis ancestras. Y subiendo por mi linaje materno, me di cuenta de que la melancolía está profundamente enraizada en mi ADN, y que removerla no es tarea de un día para otro, sino un esfuerzo sostenido con muchas etapas. Los actos psicomágicos funcionan en contadas ocasiones, o cuando son bien hechos. No soy muy experta en eso. Lo mío es remar en arenas movedizas hasta llegar exhausta a la orilla. ¡Cómo me cuesta avanzar a veces!
La Supertramp parece estar en cada pequeña información chatarra de mi ser. Extrañamente, es ella quien me lleva siempre a mejorar.
El no tener tiempo para estar conmigo misma me hace sentir sola. Hoy vine a este espacio para encontrarme un rato con esta tipa que voy descubriendo constantemente ser.
Diría muchas cosas, muchas más, pero el pudor también me limita. Otra característica nueva que vino con las responsabilidades de ser mayor.
Caro.
