Friday, June 22, 2012

Me dejé llevar





Estaba realmente cansada cuando me senté por primera vez en mucho tiempo en el asiento de atrás de un carro que me llevaba por la autopista hacia el mío. La brisa de un día caluroso que entraba por la ventana movía mi pelo, y finalmente pude cerrar mis ojos en un carro en movimiento que yo no manejaba, y eso se sintió increíble. Me hizo regresar a la sensación de la infancia en la que alguien estaba a cargo; la época en la que uno era un pasajero y el rumbo de la vida era despreocupado mientras otros se ocupaban de guiarla.

Cerré los ojos y me dejé llevar en ese paseo en el que pude descansar sin preocupaciones. 

Sólo por un momento.


Caro.

Tuesday, June 19, 2012

Lo escogido vuelve en forma de realidad






Las decisiones se toman y las cosas pasan. El feedback es el termómetro de la realidad. 

Fue un sueño, luego un coqueteo con esa idea, después un posible plan de corta duración, luego un ardor en el pecho que me quemaba hasta que le puse una intención, tomé acción y ahora ha salido de mí. Comenzó a rodar entre la gente, y aquel que una vez fue un sueño, está poniendo a otros también en movimiento. Existe. Existe y es mío; existe, y yo lo generé.

Hoy me reuní con las profesoras de la escuela donde cursé dos años de enfermería. Me invitaron el almuerzo para saber de mis planes y darme un abrazo de despedida. Personas muy cálidas, sumamente conservadoras, a quienes pensé que todo les iría a parecer una idea descabellada, y de quienes, curiosamente, recibí su bendición diciéndome que estoy destinada a romper el molde, y que me apoyan en esta nueva etapa de mi vida.

No buscaba aprobación. Creí que sólo íbamos a despedirnos, pero el hecho de haberla obtenido me confirmó una vez más que este es mi camino, y que quizá estoy viviendo mi meta simultáneamente; moviendo corazones. Comenzando por el mío.

Salí de la escuela con la agradable sensación de asumir mi libertad responsablemente, y la gratitud de haber conocido a gente tan especial a mi paso.

Subí a mi carro, conecté mi iPhone al equipo de sonido y manejé lejos de ahí escuchando a Cerati diciendo que "poder decir adiós es crecer".


Caro.

Wednesday, June 13, 2012

Uncatchable Fish



"Pero ¿cómo arriesgarse a ir a un lugar desde el cual probablemente no podría volver? Ahí estaba el secreto. No se trataba sólo de tener fuerza en las piernas y ser listo, sino que también era cuestión de necesidad, de haber alcanzado el punto en que se renuncia a la vida, en que se la deja atrás, en que ya no se la necesita. Sólo entonces lograba uno su propósito." -Kader Abdolah (El Reflejo de las Palabras)

Tuve que perderlo todo para recobrar el sentido. Comencé a buscar la vida que debí haber llevado en el pasado, y estuve a punto de encontrarla, hasta que me pregunté a mi misma adónde iba con todo aquello. Comencé a escribir en mi cuaderno de notas acerca del punto de comodidad que había alcanzado, y que tenía la confianza necesaria para dar el siguiente paso. Pero me pregunté ¿cual es ese siguiente paso? Aún disfrutaba del sol de la primavera y de un día en el parque sin expectativas. Me sentía tranquila de haber llegado a un punto estable y de haber conquistado el vicio de la postergación.

Pero esa estabilidad no me hacía feliz. Esa era la estabilidad que había buscado a partir de resíduos de planes de vida que ya habían caducado para mi. Estaba realmente insatisfecha con mi trabajo y el rumbo en el que estaba yendo mi vida. En esa inercia de saber lo que va a pasar al día siguiente y no sentir pasión por lo que haces. Una verdadera cárcel. 

Fue entonces cuando tomé la decisión de darle un giro a mi vida. Dejarlo todo e ir a buscar mi propio camino, que si bien no sabía todavía cual era, al menos  prefería no saberlo en algún otro lado. Remover las cosas, provocar los cambios y ver qué pasa. 

Dejarlo ir todo fue el plan descabellado más sensato que he tenido; sin embargo en los últimos 10 años, ha sido el que ha fluido con más naturalidad desde que entré en esta rueda de supervivencia material.  Y aunque no ha sido ni será nada fácil, será lo que corresponda ser, y me hará libre.

He comenzado a limpiar mi closet y vender mis primeras pertenencias. 

En el ejercicio de reducir todas mis cosas, van surgiendo nuevas fuerzas y nuevas debilidades.  Surge la nostalgia, o el valor que le tienes a ciertos objetos; hay algunos que me gustaría dejar con gente que no está cerca, y que por cuestiones de practicidad no se va a poder.

El acto de limpiar es un arte, y es también como un acto de muerte voluntaria. De hacer el trabajo que todos hacen por tí cuando dejas esta vida. A ellos les toca limpiar lo que uno deja atrás. Pero soy yo quien limpia lo mío ahora.

De cualquier forma, es un gran reto, y me gusta probarme a mi misma de qué estoy hecha.


Caro.