Hoy la razón por la que escribo aquí no es la misma que me impusó a hacerlo durante las últimas semanas, donde todo era vida, ganas, luz.
Esta vez todo lo que escribo en esta entrada, tiene una continuación, agregados, incisos llenos de mucho contenido en mi diario personal que tiene por título "Todo lo que no pongo en mi blog". Simplemente porque se me activó la alarma de la desconfianza, de que no todo puede estar a la vista, de que todo este tiempo estuve escogiendo ser vulnerable ante las personas.
Pero hoy escojo no serlo, por primera vez. Y aún así todavía les confieso que esta entrada está incompleta, porque aún respeto esas expectativas ajenas a las que ya me he referido antes directa o indirectamente en este mismo blog.
Sucede que los miércoles para mí solían ser "mis días de la suerte" cuando era chiquita, y recuerdo que los esperaba con muchas ansias cada semana, porque sabía que todo saldría bien. Es como que si mi vida transcurriera entre la ingenuidad y la realidad; lo que yo creía vs. lo que ahora percibo como adulto, redescubriendo muchas cosas cada vez y dándome cuenta de cuán ingénuos aún somos en muchas cosas...y lo seguiremos siendo...
Hoy miércoles, mi día favorito de la semana, me tocó despertar muy temprano para ir a la práctica en el hospital. Ya por ahí comenzamos mal jajaja. Es que, este viernes tengo DOS exámenes parciales el mismo día y el hecho de tener prácticas esta semana siento que me quita mucho tiempo para poder estudiar.
Es como cuando estas en un lugar por compromiso, que sientes que podrías estar usando ese tiempo en cosas que realmente tienen importancia para tí en ese momento, pero ves el reloj y cada hora que pasa marca apenas 10 minutos en las agujas...es tiempo se vuelve un verdugo.
Bueno, tuve mis prácticas y como siempre, llego agotada a mi casa. Pero exhausta, fatigada, fulminada...más allá de cualquier cansancio que haya sentido en MUCHÍSIMO tiempo, no sé por qué. Llego y es a terminar reportes para el día siguiente, tomar una ducha y ponerme a estudiar...en ese estado.
No eran las 8pm cuando sin darme cuenta, levanté mi cabeza de un sueño muy profundo para darme cuenta de que me había quedado dormida sobre las guías en el escritorio.
Cuando eso pasa, estas muy cansado.
Me levanté, fui a la cama y quedé knockeada...no pasó una hora y media cuando me desperté abruptamente en medio de una sensación súper amarga. Había estado teniendo pesadillas de calibre pesadísimo, que al abrir los ojos podría haber jurado que habían sucedido de verdad.
Es una de esas situaciones en las que no puedes evitarlo, simplemente caiste en el juego mental de ese demonio y decides por ese momento dejarte consumir por él, asqueándote de las bajezas, de esas condiciones de vida que se contactan, tan bajas, que simplemente decido explorarlas porque casi nunca estoy ahí. Es como ver por unos segundos las áreas restringidas de "sólo personal" en uno de los parques de Disney, o algo así; el lado sórdido de las cosas.
No es un buen momento para que me vean o me hablen. Ahora, en este preciso instante, yo no soy yo. Pero es sólo una pesadilla mía, o de ustedes que están leyendo directamente desde el fondo de mis entrañas.
Pero en cualquier momento, muy pronto me sacudo de esto, y vuelvo a mi realidad, a mi estado normal, y cuando eso suceda, ustedes se habrán salido de ahí, y yo me habré desaparecido de aquí; de este estado, de este mal sabor en la boca.
Vine para esfumarlas; sentí una necesidad terrible de escribir esto usando mi espacio como un atrapador de sueños, de esos que cuelan los buenos y atrapan a los malos que se desaparecen con los primeros rayos del sol.
Adiós, pesadillas. No vuelvan más.
Caro

No comments:
Post a Comment