Saturday, May 30, 2009

Un pez grande


Tuve lo que parece ser un flashback que ha durado días. Quiero decir, que he pensado mucho en un amigo a quien no veo desde el año 2002. Es uno de mis primeros amigos, ni siquiera tengo memoria de cuando lo conocí, porque para mí siempre estuvo. Este personaje se las trae, incluso después de haberse desaparecido del mapa hace ya siete años que, para mí, ahora lo veo como una eternidad. Lo recuerdo mucho. Venía en estos días -muerta de risa- recordando la época del colegio. Y es que, verán, teníamos nuestro propio idioma. Él escribía cosas incomprensibles y yo las descifraba, y además se las respondía en su propia lengua. Aprendí muchísimo, y supongo que a raíz de eso, en parte, es que me interesé tanto en las letras. En fin, recordé un día en el colegio que estuvo a punto de leerle una de mis notas chistosas a la profesora, estando yo al frente, me quería como morir! Por si no lo he mencionado, el sentido del humor de este sujeto no tenía igual. Lo pellizqué "disimuladamente" por toda la espalda, para que no se atreviera a soltar ni una palabra que me delatara. Él, con cada pellizco, se reía más. Ahora supongo que era para no gritar y poner toda la cómica en evidencia. Al final no le dijo nada a la profe, pero lo juré capaz mientras estuvo a punto de decirlo. Ahora me río y lamento haberle dejado - lo que seguramente le causaron mis pellizcos - moretones. Él nunca me reclamó, porque además era la persona más noble y simpática que conocí en mi vida. Claro, para aquel entonces yo solamente tendría unos diez años, pero ahora que tengo unos cuantos más, sigo pensando igual: nadie como mi gran amigo. Recuerdo el día en que se casó. Fue algo así como mi boda, improvisada. Un buen día nos sorprendió a todos con la noticia de que se casaría con la persona por quien el daba la vida y con quien tuvo tres increibles hijos. Yo, ni corta ni perezosa fui a la iglesia, aunque recuerdo que por el aviso inesperado, sólo llevé lo que cargaba puesto: una falda de blue jeans, una camisa de polo y mis zapatos converse. Más mamarracha imposible, pero así me recibió en su fiesta, sin siquiera ver la ropa que yo tenía, esas cosas no eran importantes para él. Ahora que soy grande y que se ha ido, lo recuerdo como la persona más íntegra y más fuera de serie que conocí. Hablo nada más y nada menos que del fabuloso e irremplazable Pollo Yánez, quien, aparte de ser un tipo extraordinario, era mi abuelito. Una canción de Gardel, un tema de Billo Frómeta, entre otros que guardo escondidos con cierto recelo en mi iPod, dispararon una ráfaga de recuerdos, y una sensación de profundo agradecimiento de haberlo tenido a mi lado por tantos años. Yo creo que sí. Que todo el sentido del humor que tengo hoy en día se lo debo a él. Era realmente extraordinario, y en días como estos de sol y calor lo extraño tremendamente. ::Caro:: (Epílogo) Un par de notas de su juventud: "No cometas, salomé, ortográficos excesos, que al pedirme veinte besos, me escribes besos con P" "Cierra se escribe con C, pues sierra con S escrito, es lo que yo necesito para cortar su bistec"

4 comments:

Alé Yánez Valarino said...

Ay Caro que belleza...
no recuerdo haber soltado unas lágrimas tan rabiosamente como cuando leí el nombre de tu amigo. Lágrimas por lo maravillosa que eres, por lo bello que él fue y por la huella preciosa que dejó en cada persona que tocó.
Te adoro, hermanita linda

Anonymous said...

Te quiero mi cayoyin ....te quiero mi vida..... las adoro a las tres no importa cual sea la mas bonita... que suerte tuvimos por tener al Pollo Yanez pero.... mucha mas suerte tuvo el al gastarse unas nietas de la calidad de ustedes. Nunca pudo decidir cual de las tres le parecia la mas bonita ,pues,tan orgulloso estaba que cada una le parecia unica y es por eso que al referirse no importaba a cual el decia "la mas bonita de las tres" Tia

Anonymous said...

"Soñé que de Beri-Beri
había muerto angustiosa
la muy respetable esposa
del pobre Señor Barbieri.....

Así lo oía todos los días a la hora de almuerzo cuando yo le buscaba la lengua preguntándole si había conocido a Domitila y, el contestaba, "mira mira como titilan las peloticas de Domitila" refiriéndose a las albóndigas. - Jose

la-tiza said...

Si caro! El pollo forma tambien parte de los maravillosos recuerdos de mi infancia. Que lindo homenaje.... Que rico es tener la dicha de recordar al abuelito!