Hoy es de esos días en los que esperas algo medio sombrío y resulta que trae todo lo contrario. Es el clima que a veces nos engaña. Supongo que es una calle de doble vía, que lo mismo que se aplica para cualquier día bonito que pueda arruinarse, se aplica para cualquier día feo que pueda arreglarse.
Amaneció gris y bajo cero en Charlotte, como muchos de estos días últimamente. Demasiados, para mi gusto. Una cita médica, un resultado normal, la vida -que ya era beia- continúa siéndolo, independientemente de lo que pase, se las arregla para ponerse cada vez mejor.
Sin querer contar demasiado, sentí la necesidad de venir a mi pequeño rincón de desahogo para dejar escrito que soy feliz. Eso es todo. Que aprecio cada segundo de vida y de salud, cada persona que se acerca a mi vida y que es parte de ella, cada palabra de aliento en un momento difícil, o en cualquier momento; valoro un día de sol, la compañía moral, la soledad tan acompañada que tengo. Y esto es algo bueno.
Descubrí que todos estamos irremediablemente solos, y que son las conexiones de corazón a corazón lo que vence cualquier sensación de desasosiego. Llegué a la conclusión de que sentirse solo no es cuestión de la ausencia de compañía, porque he comprobado que es posible sentirse un náufrago en un mar de gente, sino lo que libera a una persona de su propio cláustro es tener a alguien quien le entienda y conozca las cosas que pasan en tu mundo interior. En el momento en que eso sucede, no importa la distancia, no estamos solos.
Felicidade não tem fim. Saudade tampoco.
Hasta pronto. Hasta siempre.
Caro
Amaneció gris y bajo cero en Charlotte, como muchos de estos días últimamente. Demasiados, para mi gusto. Una cita médica, un resultado normal, la vida -que ya era beia- continúa siéndolo, independientemente de lo que pase, se las arregla para ponerse cada vez mejor.
Sin querer contar demasiado, sentí la necesidad de venir a mi pequeño rincón de desahogo para dejar escrito que soy feliz. Eso es todo. Que aprecio cada segundo de vida y de salud, cada persona que se acerca a mi vida y que es parte de ella, cada palabra de aliento en un momento difícil, o en cualquier momento; valoro un día de sol, la compañía moral, la soledad tan acompañada que tengo. Y esto es algo bueno.
Descubrí que todos estamos irremediablemente solos, y que son las conexiones de corazón a corazón lo que vence cualquier sensación de desasosiego. Llegué a la conclusión de que sentirse solo no es cuestión de la ausencia de compañía, porque he comprobado que es posible sentirse un náufrago en un mar de gente, sino lo que libera a una persona de su propio cláustro es tener a alguien quien le entienda y conozca las cosas que pasan en tu mundo interior. En el momento en que eso sucede, no importa la distancia, no estamos solos.
Felicidade não tem fim. Saudade tampoco.
Hasta pronto. Hasta siempre.
Caro

3 comments:
que cómico como se puede tener saudades de alguien a quien uno nunca ha visto en persona...
un abrazo y un beso voladores desde este lado del planeta!
" Es el clima que a veces nos engaña" es una frase brutal.
Besos
HS
Bella!
Post a Comment