Sunday, June 13, 2010

No soy un extraño






Se preguntó si aquello estaba pasándole de nuevo, o si lo había confundido con un sueño, como solía pasarle en lo cotidiano. De alguna manera llegó a sentir que eso que le había acosado desde chico volvía tanto tiempo después a la luz. Su luz. Una que solamente él mismo podía ver. Una que escondía en lo más remoto de sus secretos, y se preguntó mil veces si este hallazgo repetido era su condena o su libertad.

Sabía que estaba cerca de ese gran cambio, porque había tomado la decisión de hacerlo. Era primera vez que se atrevería a dar un paso semejante en su vida, apostándolo todo por una idea lejana que, hasta ese entonces, había sido una gran confusión en un período temprano de su existencia, a tal punto de asumir su fantasía como realidad.

"¿Sómos culpables si sabemos que vamos a cometer un crimen desde el momento en que tomamos la determinación de hacerlo, aún sin haberlo hecho?" se preguntaba una y otra vez.

Luego de cuestionarse tantas veces, y olvidarse del asunto, aquella idea le atormetaba al punto de no ser otra cosa en la que pensara. No podía comer sin pensar en ella; no podía dormir sin acariciar la idea; todo lo que hacía y pensaba ahora giraba en torno a este sueño lúcido o verdad enterrada, a ese limbo emocional en el que había caido preso.

Tomó acciones, mandó las señales, cambió su rutina, se acercó a su objetivo a pasos fuertes y acelerados, más decidido que nunca. Se había prometido a sí mismo dejarse llevar, pero al momento de la culminación de su plan, a la hora de la verdad, al rozar su piel con la de la víctima, sintió un vacio en el estómago y en una bocanada de aire, abrió los ojos de repente. Ella misma lo despertó con un beso en la frente.






1 comment:

Henry S. said...

Genial!