Wednesday, June 13, 2012

Uncatchable Fish



"Pero ¿cómo arriesgarse a ir a un lugar desde el cual probablemente no podría volver? Ahí estaba el secreto. No se trataba sólo de tener fuerza en las piernas y ser listo, sino que también era cuestión de necesidad, de haber alcanzado el punto en que se renuncia a la vida, en que se la deja atrás, en que ya no se la necesita. Sólo entonces lograba uno su propósito." -Kader Abdolah (El Reflejo de las Palabras)

Tuve que perderlo todo para recobrar el sentido. Comencé a buscar la vida que debí haber llevado en el pasado, y estuve a punto de encontrarla, hasta que me pregunté a mi misma adónde iba con todo aquello. Comencé a escribir en mi cuaderno de notas acerca del punto de comodidad que había alcanzado, y que tenía la confianza necesaria para dar el siguiente paso. Pero me pregunté ¿cual es ese siguiente paso? Aún disfrutaba del sol de la primavera y de un día en el parque sin expectativas. Me sentía tranquila de haber llegado a un punto estable y de haber conquistado el vicio de la postergación.

Pero esa estabilidad no me hacía feliz. Esa era la estabilidad que había buscado a partir de resíduos de planes de vida que ya habían caducado para mi. Estaba realmente insatisfecha con mi trabajo y el rumbo en el que estaba yendo mi vida. En esa inercia de saber lo que va a pasar al día siguiente y no sentir pasión por lo que haces. Una verdadera cárcel. 

Fue entonces cuando tomé la decisión de darle un giro a mi vida. Dejarlo todo e ir a buscar mi propio camino, que si bien no sabía todavía cual era, al menos  prefería no saberlo en algún otro lado. Remover las cosas, provocar los cambios y ver qué pasa. 

Dejarlo ir todo fue el plan descabellado más sensato que he tenido; sin embargo en los últimos 10 años, ha sido el que ha fluido con más naturalidad desde que entré en esta rueda de supervivencia material.  Y aunque no ha sido ni será nada fácil, será lo que corresponda ser, y me hará libre.

He comenzado a limpiar mi closet y vender mis primeras pertenencias. 

En el ejercicio de reducir todas mis cosas, van surgiendo nuevas fuerzas y nuevas debilidades.  Surge la nostalgia, o el valor que le tienes a ciertos objetos; hay algunos que me gustaría dejar con gente que no está cerca, y que por cuestiones de practicidad no se va a poder.

El acto de limpiar es un arte, y es también como un acto de muerte voluntaria. De hacer el trabajo que todos hacen por tí cuando dejas esta vida. A ellos les toca limpiar lo que uno deja atrás. Pero soy yo quien limpia lo mío ahora.

De cualquier forma, es un gran reto, y me gusta probarme a mi misma de qué estoy hecha.


Caro.




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