Thursday, December 12, 2019

Un segundo o dos




Apenas tuve la oportunidad, salí corriendo a buscar un cuaderno y un bolígrafo. Pero en la mudanza, esas cosas quedaron relegadas en la lista de prioridades. Antes que un cuaderno, el libro de Itsy Bitsy. Y primero el termómetro que el bolígrafo, eso está clarísimo.

Pero hoy se abrió la oportunidad de estar sola un rato. Sin estar pendiente de nada. Algo raro en la vida de una mamá. Así que encontré un cuaderno de bolsillo que cupo en mi maleta, y un bolígrafo que me robé sin querer de mi banco, así que empecé a escribir, pero ya siento mis manos torpes, desacostumbradas al ejercicio de escribir.

Mi vida explota de cosas que contar. Pero no me doy abasto. Ahora me paro en detalles que no parecen importantes. Pero es que hace rato dejé de vivir en ese espacio donde podía detenerme a ver el cuadro completo. Ahora en vez de ver la portada de la caja para saber cómo es el paisaje del rompecabezas que tengo que armar, me paro en cada pieza, buscando dónde va la próxima, solo para encontrarla y seguir buscando y colocando, sin saber ni remotamente cómo se vería terminado.

No sé si me explico. Ahora vivo el día a día, minuto a minuto. Con poquísimo chance de fantasear del futuro. Solo sé que si cada día doy todo lo que puedo, la sucesión de estas unidades de tiempo irá haciendo que el cuadro final sea hermoso.

Ahora confío en el misterio. No hay tiempo para adelantarse a los acontecimientos, o de descifrar la trama de la película. La voy viviendo como va viniendo. No consumo mi preciosa energía en pragmatismos. Ahora me toca confiar en la magia del resultado final. Que para eso, voy saboreando el presente como si no hubiera mañana, y mi presente está lleno de miles de cosas que hacer por segundo. Parece como si toda mi vida hubiera transcurrido en ese lento retroceso de la mano cuando se hala la cuerda de un arco hacia atrás, y mi presente de pronto se convirtió en el instante en que la sueltan y sale disparada la flecha. Esa flecha es el tiempo en el que habito.

Ya estoy catapultada. Ni idea de dónde en la diana iré a dar. Eso se verá más adelante. En un segundo o dos, que es lo que dura la vida.



Caro.

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