Sunday, September 10, 2006

Pequeñas cosas, grandes hallazgos




En el laboratorio de ayer vimos "el microscopio"... y como algo increible e inesperado, esa clase me transportó directamente a un punto específico de mi infancia; papá tenía un microscopio en casa, y recuerdo perfectamente cuando yo lo descubrí. No sé si alguien se dio cuenta alguna vez de la fascinación que llegué a sentir por aquel instrumento; llegaba del colegio directamente al rincón donde estaba guardado. Estaba ahí, abandonado esperando a que mi curiosidad me llevara a usarlo durante horas.

Cualquier cosa era objeto de estudio bajo el microscopio. Lo más común y fácil de obtener para mí era un hilo de mi propio cabello, que magnificado se veía como un enorme tubo de melcocha! También algunas hormigas fueron víctimas o - mejor dicho - sirvieron de especímenes en pro de la ciencia.

Recuerdo que parte de la diversión era salir a explorar por los rincones de la casa en busca de alguna muestra que pudiera ser interesante bajo el lente. Pero la diversión pronto llegó a su fin cuando, un buen domingo de limpieza general, el preciado microscopio gris que me había servido de incontables horas de entretenimiento fue vendido al mejor postor en el famoso mercadito de los corotos - una especie de venta de garage criolla, magnificada y convertida en un enorme bazar.

Hoy me dí cuenta de que esa pequeña y aparentemente aislada experiencia me sirvió - años después - para algo...saqué 90/100 en mi segundo examen.




Caro

2 comments:

Anonymous said...

FELICITACIONES, mi cayoyin, sigue asi... que materia ves?, me fascina todo lo que puedes hacer con tu tiempo, me sirves de ejemplo, voy a emularte, por q siento q me quedo en el cogito y el sum y hago poco y en el fondo hacer es lo mas importante pues es alli donde esta el resultado tangible.
Un beso grande,
Yami

elreflejo said...

cómo nos cambia la vida Cayoyín. Con razón no te pillo en ningún messenger, si estás así de ocupada.
Felicitaciones mi negra.
Y bueno, en la vida pasa mucho eso, de aprender cosas en el camino que nunca sabremos cuando las vamos a utilizar.
Un abrazo a la distancia -y vaya que es distancia, ¿no?-
Saludos.
Francisco.