Hoy era un día para levantar el teléfono y llamarte por algo especial. Hoy tu mamá te vió por primera vez después de tanto tiempo de haberte imaginado mientras dormías en su vientre. Hoy fue el principio de todo. De tu todo y del mío; de todo un universo.
Ese todo tuyo fue gastándose, lo vimos irse fulminantemente, pero el mío sigue, sigue y te contiene. Hoy te imagino como tú me imaginabas a mí cuando yo estaba en tu vientre. Todo continúa, como ves, igual, a pesar de que tantas cosas han cambiado. Cosas que un cosmonauta me dijo y me parecen tan ciertas...
Soñé contigo, justo hoy. El sueño vino como un regalo de cumpleaños de tu parte..."muy tú" eso de dar cuando es tu turno de recibir. Yo manejaba tu camioneta wagoneer blanca, y me estacioné en la que supuestamente era nuestra casa, y me puse a llorar. En el retrovisor la imagen que se reflejaba de mí era la de una niñita de nueve, pero yo ya era grande.
Llegaste como una voz, la que ahora me toca imaginar como tú lo hacías con la mía cuando todavía no hablaba, y de pronto, mi mundo se alivió. No encuentro cómo expresarlo mejor. Tu voz es mágica. Estabas en el asiento de atrás, consolando mi llanto, y extendiste tus manos para arreglarme mi despeinada cabellera. Eras tú, mamá. Eras tú y no pude sino seguir llorando, aunque en el sueño me quedé dormida con tus dedos desenredando mi pelo.
No creo que haya forma de sacar de adentro de mí esta terrible forma de extrañarte, de seguirte completando con sueños y recuerdos a los que me aferro como a nada en el mundo.
Caro
Ese todo tuyo fue gastándose, lo vimos irse fulminantemente, pero el mío sigue, sigue y te contiene. Hoy te imagino como tú me imaginabas a mí cuando yo estaba en tu vientre. Todo continúa, como ves, igual, a pesar de que tantas cosas han cambiado. Cosas que un cosmonauta me dijo y me parecen tan ciertas...
Soñé contigo, justo hoy. El sueño vino como un regalo de cumpleaños de tu parte..."muy tú" eso de dar cuando es tu turno de recibir. Yo manejaba tu camioneta wagoneer blanca, y me estacioné en la que supuestamente era nuestra casa, y me puse a llorar. En el retrovisor la imagen que se reflejaba de mí era la de una niñita de nueve, pero yo ya era grande.
Llegaste como una voz, la que ahora me toca imaginar como tú lo hacías con la mía cuando todavía no hablaba, y de pronto, mi mundo se alivió. No encuentro cómo expresarlo mejor. Tu voz es mágica. Estabas en el asiento de atrás, consolando mi llanto, y extendiste tus manos para arreglarme mi despeinada cabellera. Eras tú, mamá. Eras tú y no pude sino seguir llorando, aunque en el sueño me quedé dormida con tus dedos desenredando mi pelo.
No creo que haya forma de sacar de adentro de mí esta terrible forma de extrañarte, de seguirte completando con sueños y recuerdos a los que me aferro como a nada en el mundo.
Caro

2 comments:
Los reencuentros en el otro lado. Créeme si te digo que yo anoche soñé que me encontraba con mi padre en un río, el tipo estaba pescando y me decía:"Acércate. Te enseñaré a pescar"
Justo preparaba algo para tí. Es bueno. Estos sueños son increíbles. Es el otoño, y no sé, pero Victor Hugo se la comió cuando dijo lo que me dijiste. Debió haber sido otoño cuando pensó semejante frase.
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