Volver a casa cobra cada vez un sentido más amplio y menos abarcable, desde que cada lugar que visito, gracias a la conexión de vida a vida que comparto en cada uno de ellos, hace que sienta a ése, irremediablemente, como mi hogar.
No se trata de algo forzado, o una cuestión de invasión, sino de pertenencia, de sentir que te reciben con los brazos abiertos y de sentir que no hay poses o falsos compromisos; los silencios no son incomodos, sino que son otra forma de comunicación, e ir significa estar juntos, no sólo salir a pasear por lugares nuevos o parajes turísticos.
Vengo de Caracas, mi primer hogar, mi cuna. Llego a Atlanta, Mendoza, Tüscherz, Santiago, Baires o Acarigua y siento que he llegado a casa. Es algo difícil de explicar, y al final vuelvo a Charlotte, mi lugar, nuestro espacio juntos, la sede de mi vida en este momento.
Me costó darme cuenta de que mi corazón no era lo que estaba dividido, sino que este planeta es, simplemente, demasiado grande.
Caro

2 comments:
Es que aqui esta la cuevita para.... la mas bella de las tres!!!
Volver a casa...
Que bueno esto!!
Besos
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