Monday, November 08, 2010

Pequeños grandes lujos



All by myself


I also know how important it is in life not necessarily to be strong but to feel strong. To measure yourself at least once. To find yourself at least once in the most ancient of human conditions. Facing the blind death stone alone, with nothing to help you but your hands and your own head.

–Chris McCandless, 1992


La evolución del hombre ha sido un retraso. Es posible que la vida primitiva nunca haya sido cómoda, o es que la invención de tantas comodidades nos hayan hecho sentir que esa vida que ahora catalogamos de primitiva era más dura de lo que solía ser.

El hecho es que este fin de semana pasado nos fuimos a acampar a las montañas. La pasamos bárbaro, y aunque empacamos muchas herramientas y utencilios para recrear ciertas comodidades que tenemos en casa (tales como carpa, saco de dormir, cubiertos, tazas, almohadas, etc.), hay dos perspectivas de cómo la pasamos:

Para nosotros, que venimos de una serie de comodidades que habíamos dado por sentadas, fue parte aventura, parte tortura. Y no me refiero a tortura por haber pasado frío solamente, sino por haber tenido que alejarnos de los lujos que hacen de nuestras vidas algo tan llevadero. A pesar de renunciar por un par de días a esas ventajas a las que estamos acostumbrados, me parece que fuimos unos duros cargando las mochilas enormes cuesta arriba, llenas de todo lo que necesitábamos; comida, carpas, agua, repelente, ollitas, implementos para armar un fuego, abrigos, etc. De haber sobrellevado con humor y buena vibra las adversidades del clima y el entorno, sabiendo de los peligros y posibles animales hostiles que habitan esas áreas, y encima de todo, pasándola bien. Lo logramos. O sea, nadie puede con nosotros.

Para el hombre primitivo que se acaba de bajar de una máquina del tiempo desde la época de las cavernas, nosotros somos unos bebés de pecho completamente torpes y vulnerables a las temperaturas y las tareas más básicas, aún teniendo todos los lujos y las ventajas de la tecnología. No tuvimos que cazar nuestra comida, ni esquilarla para hacer abrigo, ni muchísimas otras cosas que hasta para muchos sin techo en países como la India todavía hacen para sobrevivir el día a día. Desde la perspectiva de un cavernícola, mucha de la gente de nuestra generación o civilización actual no estaría caminando por ahí de tener que valerse de sí misma para sobrevivir en "el mundo real", sin todas esas ilusiones creadas para evitar el trabajo pesado o darle oportunidades de sobrevivencia a seres incapacitados para tal fin en un mundo sin máscaras ni lujos.

La verdad es que a mí me encanta acampar. Es cierto que te hace entrar mucho en perspectiva y apreciar tremendamente cosas tan "simples" como el agua caliente, un baño privado, la calefacción, una cocina equipada, microondas, una cobija, un colchón, una señal de celular, internet, y todas esas cosas con las que nos hemos acostumbrado a vivir.

Yo digo que deberíamos hacer más a menudo este tipo de actividades, o cualquier actividad que nos acerque a nosotros mismos, de donde venimos y todo lo que hemos evolucionado (o involucionado, depende de como lo vean).

Por mi parte, agradezco vivir en la época que vivo para poder darme cuenta de estas cosas desde la tibia comodidad de la civilización.



Caro

2 comments:

Cesar b said...

lo dicho: que viva Alexander Supertramp!!
Yo creo que si uno hubiera tenido la oportunidad de haberse cruzado en el camido de el hacia su deseada wild Alaska... uno hubiera aprendido mas de lo que 6 años en la escuela de arquitectura me pudieron enseñar... juemadre..

cayoyin said...

Y encima eres fan de Alex Supertramp, pero dónde habías estado toda tu vida?! bajaja :)