Friday, June 03, 2011

Nunca existió





Escribió su historia sobre la arena húmeda de la costa, bien temprano en la mañana. La escribió entera, hasta el más mínimo detalle de las cosas que les hicieron reír y llorar, las tardes en el sofá, las noches en un hotel de cualquier ciudad al azar, donde pasearon con andar apurado y mirada curiosa.

Hizo una lista enorme de todas las calles que atravesaron juntos, de todos los países que habían visitado. Describió cada comida que compartieron y las sensaciones que le traían los recuerdos de los olores que por alguna razón les pertenecían.

Hizo este libro sobre la arena, con un palito que se encontró en la playa, bajo el sol inclemente de los primeros días más calurosos del verano, y sintió en su piel los otros veranos en que pisaron arenas tan blancas como esa donde ahora se le hundían los pies.

Se fascinó con aquella cita de una de sus películas favoritas al pensar que el cerebro, que es la cosa más compleja del universo, está justo detrás de la nariz.

El viento la despeinaba y hacía que le pegaran en la cara los mechones con algunos granitos de sal que no le distraían de su afanada tarea. Pronto caería la noche y necesitaba terminar antes de la puesta del sol.

Pensaba en mil conversaciones hipotéticas completamente generadas por su mente en donde quienes hablaban lo hacían sin ningún tipo de filtro, y así se distrajo por un largo rato en un pequeño diálogo:

- No te quiero porque no sirves para nada
- Pero no sirvo para nada porque no me quieres

Cuando se dio cuenta de que se había quedado inmóvil por un rato, justo antes de terminar de escribir el final de la historia, el sol ya estaba terminando de ponerse. En ese mismo momento subió la marea y una ola borró todo sin dejar ningún rastro.



3 comments:

la-tiza said...

prima.... amo tu prosa....

la-tiza said...

esa es la vida...un devenir de olas, de pasajes y rastros...

Henry S. said...

Tremendo.