Saturday, October 29, 2011

Ya soy grande





Abro los ojos y despierto con la brisa de la montaña en mi cara. Hace frío, pero no lo siento. Puedo ver el cielo enorme y azul arriba. Está despejado. La vista es preciosa, y el silencio a mi alrededor conecta con mis pensamientos más escondidos. Me pongo de cara al sol y pienso que el mundo es un lugar realmente grande.

Estoy de pie, y la brisa es cada vez más fuerte, pero el sol la compensa. Me agrada. Mis pies descalzos apoyados sobre el suelo me recuerdan la libertad. Miro hacia abajo y me doy cuenta de que  estoy parada en el borde de un risco altísimo. Soy un pájaro y estoy a punto de despegar. Ya todos se han ido, y sólo quedo yo. Soy la última en salir del nido. Un día quise volver a él, pero ya no cabía, así que toca hacer esto. Toca saltar.

Abro los brazos, quiero abarcarlo todo. Recuerdo frases de libros que he leído, y creo haber pensado en voz alta: "amaré el ruido del viento en el trigo," mientras la brisa enredaba mi pelo. Estando allí con los ojos cerrados, una serie de recuerdos auditivos me vienen a la mente. Cosas que dijimos, que me dijeron, secretos, sueños, frases aleatorias sin importancia reverberan en mi mente como un ruido blanco.  Me balanceo así, con los ojos cerrados, cada vez más cerca del despegue por inercia. Abro los ojos y me dejo caer. Todavía no sé cómo volar, pero eso ya no me preocupa.


Caro.

3 comments:

Alé Yánez Valarino said...

Volá, alondra, volá!

Alé Yánez Valarino said...

Volá, alondra, volá!

cayoyin said...

¡Vení!
¡Volá!
¡Sentí!