Lunes 14. Día definitivo en mi nueva era; mariposas en el estómago. Como a una polilla, me atrae la luz de lo incierto, y voy soltando mi vieja piel.
Anuncié mi partida en el trabajo, y de pronto me vi transformarme en un fantasma que vagaba por los predios de la firma con mi forma; transparente, ya casi invisible. Esa conversación con mi jefe y posterior carta de aviso de renuncia me convirtieron en un holograma donde, cada paso que daba, era en dirección opuesta a esa oficina.
Soy sólo un recuerdo anticipado, ya no estoy allí, y todo lo que hago antes del último día es por inercia, pero ahora mi mente está varios pasos adelante, vendiendo mi carro, empacando mi ida, abrazando lo desconocido.
Caro.

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