El mundo de DAT dio un vuelco al ver esas dos fotografías en la exposición de una feria de ciencias a la que fue sin esperar que ese evento le convenciera desde ese momento en adelante que las matryoshkas son una representación primitiva de la realidad.
Entendamos que DAT es una persona aparentemente en constante búsqueda de cosas que aprender, pero muy dentro en su fuero interno sabe que no es así. Que dejó de aprender hace mucho tiempo, cuando se recibió en la universidad, y que, aunque parece ser una persona primordialmente inclinada por los números y la ciencia demostrable, es por encima de todo un ser absolutamente espiritual. Un verdadero místico enclosetado, ya que su fama de racional no le permite revelarse ante el mundo como la persona que realmente es. Y es que, en su interior, lo que más teme es decepcionar a su entorno.
Entonces tenemos a una persona profundamente espiritual, y profundamente sola en su gran pasión. Cosa que le ha hecho preguntarse muchas veces si esa misma clandestinidad de llevar su mundo interior en soledad es lo que precisamente hace que sea tan intenso y rico, tan abismal e insondable.
En un rincón de una sala casi vacía, donde los visitantes pasaban sin reparar las muestras, frente a estas dos fotos DAT se detuvo sin palabras. Estuvo a punto de reaccionar como un zombi más y de ignorar esas dos imágenes, pero hubo algo que le atrajo a mirarlas por un momento más. Luego ese momento se convirtió en unos minutos, y esos minutos en un rato largo. No supo cuánto tiempo se quedó clavado inmóvil ahí. Sólo podía entender que eran fotos microscópicas de materia ininteligible. La muestra no tenía leyenda. No decía qué eran esas fotos. Es probable que esa falta de información le haya provocado disparar su imaginación. Y como DAT lo canalizaba todo espiritualmente cuando estaba solo, comenzó a tener un viaje a través de sí mismo mientras observaba las fotos de lo que parecían anémonas de mar, como si esas instantáneas se convirtieran en un mandala sagrado. Observó detalles minúsculos en esos folículos agrandados millones de veces. Entendió que si en ese mundo microscópico existiera una cámara con el poder de agrandar millones de veces más esos detalles ínfimos, podría revelar otras imágenes que asemejarían otras anémonas, donde observando de cerca podría notar otros detalles minúsculos dentro de la imagen de la imagen, y así infinitamente.
DAT entendió que el mundo es infinito, y desde entonces no ha dejado de contemplar el cielo todas las noches.
Caro.

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