Cuando pienso en amistad, te veo a ti. Una persona franca, sencilla, de valores hermosos, de sólido criterio ante las cosas esenciales de la vida, quien gracias a las pruebas de la suya supo transformar su duda en lucidez, sus dolores en sabiduría, sus tormentos en fuerzas para salir adelante, sus carencias en palabras de aliento, y ha sabido forjarse en este increíble ser humano que hoy es, como un diamante bajo gran presión. Te veo como a un veterano de guerra, gran sobreviviente de la suya propia, de la que no sólo ha salido ileso, sino triunfante. Todo lo que has vivido hasta ahora ha sido necesario para que yo sintiera este gran respeto, esta gran admiración y este tremendo honor de ser parte de tu entorno inmediato de personas en quien confiaste tu historia; y yo tuve que pasar por todo lo que pasé y transformar todo lo que transformé en mi camino para en este momento saber valorar tu lucha, tus raíces, tu vida y tu valentía a partir de las mías. Somos seres de una misma especie, tripulantes de caminos distintos que nos forjaron por igual y que ahora podemos sentarnos a hablar con calma de temas difíciles.
Gracias a personas como tú, hoy yo no me siento sola. Y gracias a esto, la vida se expande al infinito en este mismo instante.
No te alejes nunca. Imposible. Te llevo siempre en mi corazón.
Caro.

1 comment:
Uffffff, que enorme se debe estar tu amigo de tenerte como amiga y suerte poder recibir semejante homenaje a la amistad.
;-)
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