El cubículo de trabajo de CM era triangular y tenía una vista gloriosa, pero ya estaba harto de ver siempre lo mismo. Cuando se obtienen cosas nuevas, la felicidad se convierte en un instante de éxtasis pasajero. Había dejado de fumar forzosamente hacía muchos años, gracias a su expareja, quien nunca le permitió el vicio, y a quien CM siempre se lo ocultó. Ahora su estación triangular de trabajo se había convertido en una cabina de humo espeso, por donde los rayos del sol entraban a poner más en evidencia el aire pesado y enrarecido del lugar. Estaba harto. Cansado. Había estado tan pendiente de perseguir metas que se olvidó de su propia vida, y poco a poco fue quedando solo. Los primeros en irse fueron los amigos, luego su mujer, luego su perro lo dejó también, hasta que por último se dio cuenta de que estaba solo, y él mismo decidió dejar la ciudad donde había vivido desde su juventud, solo para sentir que él podía dejar algo también.
Nunca fue un tipo sentimental, aunque le hubiera gustado serlo, pero temía a las emociones. Evitaba involucrarse demasiado en cualquier tipo de relación, lo que llevaba a las personas a considerarle un tipo más bien superficial. Pero en su mundo interior, CM era un hombre profundo. Él lo sabía, y quizá su perro y su exmujer llegaron a imaginarlo, pero sólo gracias a la intuición, pues CM nunca se atrevió a entregar más de lo que temía perder.
Lo tuvo todo.
Lo perdió todo por causa del temor a entregarse y perder.
Hoy CM quisiera recuperar su vida, pero siente que es tarde, y tiene miedo de volver a perder los afectos que aun no se ha atrevido a forjar. Así que sigue dedicando su tiempo a lo único que tiene pero que ya no aprecia, y llega sin falta a su cubículo triangular, todos los días, aburrido, sin ganas, en piloto automático, a encender un cigarrillo mientras recuerda con nostalgia aquellos tiempos en que tuvo todo y no lo disfrutó. Ahora sigue persiguiendo más metas vacías que lo mantengan distraído hasta que algo pase, si es que algo pasa.
Tiene alguna que otra pareja ocasional. Nada en lo que tenga que invertir demasiadas emociones.
De vez en cuando manda un texto a su exmujer, de quien no recibe respuesta. Y aunque ya no la ama, siente una terrible nostalgia de ella y su perro, y de la vida que tuvo, pero que no vivió.

2 comments:
¡Hostias! ¡Qué bueno!
Volvemos al ruedo, mi querido Henry.
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