No sé si me hubiera sometido a un rush de adrenalina como el que me espera en las próximas semanas. No por otra persona que no fuese yo. Dudo que hubiese aceptado atravesar cualquier perspectiva de dolor físico por alguien más sin ver el beneficio propio al final del túnel. Pero esta vez lo hago feliz, y lo hago sin siquiera considerarlo dolor. Prefiero llamarlo "temor a lo desconocido". Desconocido ancestralmente por mi linaje directo, y completamente inesperado por mi en esta existencia.
Pero ya que existo en esta forma y cuerpo de mujer, sería un desperdicio atravesar la vida sin probar todas las capacidades biológicas que me fueron otorgadas. Es por eso que acepto el reto de dar a luz como tú lo decidas, pequeñito mío. Sin miedos ni tapujos. Estoy en esta vida para poner todo mi ser a la disposición de nuestro mayor desarrollo y crecimiento como seres humanos.
Entre todos los viajes que hice, éste ya es, sin duda alguna, el viaje de mi vida. Y el aprender a ser paciente me lo estás enseñando tú como nadie antes había podido hacerlo. Gracias, mi pequeño y misterioso maestro. Somos uno todavía y aún no nos hemos visto las caras. Eres amado, esperado y profundamente respetado, y estamos contando los días para tenerte en nuestros brazos, mimarte y comenzar este camino juntos.
Tu fan número uno,
Mamá Caro.

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