Saturday, February 03, 2018

Carta a una vieja amiga


cayoyin



Querida mamá,



Desde la última carta que te escribí, hay algunas cositas que han avanzado en mi vida, y que siento importante que sepas.



La primera es que te extraño. Con cada día que pasa, acumulo experiencias que me hacen caminar por algunos senderos por los que ya tu anduviste, y que para mi son totalmente inexplorados. Poco sabía yo que iría a sentirme tan cerca de ti, más como mujer que como lo que siempre fui, tu hija: el único papel que los años que compartimos en esta existencia me permitieron explorar. 



Ahora soy una mujer, y me quiero parecer tanto a ti sin darme cuenta.



Por ejemplo, ahora estoy desarrollando mi potencial femenino, adentrándome como tu tanto lo hiciste en el mundo de lo oculto, de lo sutil, de lo invisible y místico.



Con cada prueba que me enfrenta la vida, me doy cuenta de que serías una inmensa guía, porque ya pasaste por ahí. ¿Qué hiciste cuando tal cosa que me está pasando te pasó? ¿Alguna vez tuviste este temor frente a este desafío? Sé que hubieras tenido un consejo maravilloso para todas esas preguntas que ahora me toca resolver con recuerdos, hurgando en la memoria sobre cómo reaccionaste ante tal o cual situación…y me tengo que entregar a mi instinto.



También estoy cocinando cosas ricas, y recuerdo tus recetas con nostalgia, porque no las puedo reproducir… te confieso que lo que mejor se me da es la improvisación. Pero cuando Alé hace tus berenjenas, por ejemplo, me gustaría ser más aplicada en la cocina. Me cuesta serlo con las instrucciones y las recetas. 



Tengo un compañero de vida precioso, Emi, con quien hubieras congeniado maravillosamente. Con él me quedo cada tanto largas horas hablando de ti, de todo lo que recuerdo y todo lo que aprendí de ti, incluso después de tu partida. Por ahí en medio de la noche, se me escapa una lagrimita que él me seca, y cuando me doy cuenta, él también la está derramando. Puedo sentir que a través de mis historias, él también te ha tomado un cariño más allá del que la barrera de la muerte pueda permitir. Es capaz de ver mi corazón tal cual se lo muestro, y me acompaña sin juzgar.



De todo, lo más más importante y la razón por la que te voy a extrañar ahora más que nunca, es que hace poco nos enteramos de que vas a ser abuelita, esta vez de un bebé que estamos esperando Emi y yo, y que nacerá la primera semana de agosto, si todo sale como previsto.  Nuestro bebé arcoíris. Estoy segura de que ya tendrías predicciones astrológicas y estarías sacándole las cuentas numerológicas que nos dirían cómo será su personalidad. Tengo tantas ganas de tenerte cerca para preguntarte cosas, descartar miedos de mamá primeriza que tu seguramente sabrías despejar, porque así como cuando me tuviste, yo también seré mayor de 40 cuando tenga a mi bebé. Aún no sabemos si es niña o niño, pero no tengo dudas de que ya lo habrías adivinado, y que no te equivocarías en esa predicción. 



¡Tantas cosas mamá!



Este amor inmenso, infinito, solamente lo sentí una vez en mi vida hace ya doce años, esto de que todo mi ser gire en torno a alguien que no soy yo...cuando enfermaste, desarrollé en esos últimos días una sensación parecida a esta. ¡Lejísimos estaba yo de saber que era un instinto maternal! Pero así, enorme, infinito, y que ya no era mío, sino tuyo por completo.



Cada prueba de vida que me toca superar, por la que sé que tú también pasaste, me hace fundirme cada vez más a tu memoria, a quien fuiste y sigues siendo para mi. Me hace querer llamarte por teléfono y conversar contigo durante horas, o soñar contigo para que alivies mis angustias a través de tus sabias revelaciones.



Compartiría todos estos sueños que estoy teniendo últimamente, y que parecen venir con una carga significativa especial en estos tiempos, para que me digas qué te parecen, me ayudes a leerlos, a descifrarlos con tu infinita intuición y manejo de los mundos sutiles.



Siento un profundo amor, infinito respeto y sobretodo absoluta honra de ser tu hija. Gracias, ma, por todas las cosas que hiciste en silencio y que ahora como adulto entiendo que fueron actos nobles que se salían de tu camino para protegernos de dolores que pudieron haberse fácilmente filtrado entre los hilos del karma heredado, y que no fue así gracias al enorme paraguas de amor que tendiste sobre nosotras. Entiendo muchas cosas ahora, y se van revelando cada vez más según avanzo en la vida, lo que hace que el amor, el respeto y el honor que siento de ser tu hija, se expandan al infinito, alcanzando niveles insospechados, y expandiendo mi universo interno hacia confines que jamás imaginé.



Sigo aprendiendo y creciendo, gracias a tu inmenso amor. 




Tu espumita, Caro.

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