Llevaba demasiados meses viajando. La aventura se le había prolongado y ahora llegaba a casa con un cansancio viejo. Soltó el equipaje y se tumbó sin calzado en el pasto del jardín, y pensó que el año pasado estaba lejísimos. Escuchó un tema de aquella época y sintió que la moda es cada vez más fugaz. Que ese tema pop que escuchaba por primera vez hace apenas 11 meses ya remitía a otra era de su vida. Vivió tantos eones en tan pocos meses, que ahora identificaba el momento justo en que esa canción marcaba una bisagra en el curso de su vida. Su más reciente giro. Tomó consciencia de las personas que orbitaban a su alrededor en aquel entonces, cuando atravesaba una de las tormentas más turbulentas, y una ola expansiva de alta frecuencia le golpeó, haciéndole sentir una inmensa gratitud. Todos ellos fueron un fuerte cable a tierra, y lo sabe porque vivió para contarla. Todas las épocas de tremendos desafíos e importantes aprendizajes, cada encrucijada de vida dejaba impreso a fuego a quienes orbitaban a su alrededor en esos momentos críticos, y sintió otra onda de alta vibración atraversar su cuerpo expansivamente, trayéndole esta vez una descarga de amor que le hizo tomar consciencia del enorme privilegio que es contar con una inmensa constelación de seres que le alumbran su camino.
Comenzó a sentir un hormigueo en sus pies, luego en sus manos, y trajo a consciencia el presente. Se levantó y se fue a dar una ducha para desempacar.
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