Ayer sabía lo que quería, pero fuerzas externas no colaboraron. Hoy esas mismas fuerzas se alinean a mi favor, pero perdí las ganas y la iniciativa para hacer planes. ¿Qué le vamos a hacer? A veces los factores no coinciden y las cosas no pasan cuando uno quiere.
Salgo a caminar para entender qué quiero. Me muevo, busco en el cuerpo lo que la mente no termina de ordenar y, mientras escucho mi playlist Obsesiones, el camino se abre hacia adentro. Y ahí, como siempre, te encuentro a ti, Rocco, en el centro de mi corazón. Mis ganas de verte feliz son inagotables.
Miro videos de cuando eras pequeño y me doy cuenta de que todavía no entendía tu idioma. Dejaba pasar, sin darme cuenta, lo que ahora veo como claras señales de comunicación. Perdóname, Rocco. Aún no te conocía como ahora te conozco. Perdóname por todo lo que no supe ver, por todo lo que no supe entender… y por todo lo que seguramente todavía se me escapa.
La culpa me ronda todo el tiempo. Me obsesiona querer ser tu llave maestra, tu compañera en este mundo. No sé si lo estoy haciendo como tú lo deseas, pero estoy haciendo lo mejor que puedo. Perdóname por mis limitaciones mundanas, por todo lo que me impide conectar contigo a un nivel más profundo, en esa frecuencia en la que habitas.
Trato —a veces con más acierto que la mayoría— de establecer una conexión genuina como tendencia base, un espacio donde sientas que fluimos con el universo. Pero eso requiere un nivel de presencia y concentración que, con el cansancio de lo cotidiano, muchas veces no alcanzo. Perdón por no llegar siempre a ese punto de encuentro, a ese lugar donde estás.
Entrar en tu mundo es un ejercicio de alta intensidad para una mamá de 46 cromosomas como yo. Perdona mis limitaciones, tan humanas, tan evidentes.
Si hay algo de lo que no hay, ni habrá nunca, ninguna duda, es que te amo con todo mi ser. Verte feliz es lo más hermoso que me puede pasar. Ver que creces sano, alcanzar tus hitos, es magia pura. Y quiero vivir muchos años para seguir siendo testigo de la maravilla de tu vida.
Eternamente,
Mamá.

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