Tengo cinco años viviendo en Charlotte, y no sé como suena eso, si a mucho o a poco. El hecho es que ha sido una gran época de crecer y crecer. Considero que el primer año fue como la "infancia" de mi capítulo acá. Apenas aprendía a manejarme alrededor sin ir muy lejos para no perder el camino de vuelta a casa; probaba plantar semillas que no sabía que no eran de la temporada, por ejemplo, y aprendía un poco del comportamiento del clima en la ciudad. Llegué con una maleta para quedarme 20 días en invierno, y me quedé toda una vida.
Luego "mi adolescencia", del segundo a finales del cuarto año. Etapa productiva, de ajustes laborales, de búsqueda de mi lugar. Al volver de viaje, ya sentía estar en casa.
Ahora en la entrada del quinto, siento finalmente que esta etapa de grande ajustes, aunque no termina, al menos está a punto de cerrarse por un tiempo. Creo que he encontrado lo mio, y finalmente parece que toqué las puertas que por tanto tiempo habían estado ahí esperando a que tuviera la madurez para llegar a ellas, abrirlas con naturalidad, pasar, quitarme los zapatos, abrir la nevera y sentirme en casa, en pleno dominio de mis acciones.
En términos de alguien a quien le ha tocado re-empezar su vida de cero, un período de adaptación de 5 años puede parecer largo. Para alguien a quien nunca le ha tocado hacerlo, cinco años no es nada. Pero hablamos de cinco años de ensayos y errores, de lucha fija, de intentos, algunos exitosos, otros fallidos; de risas y dolores, de llegadas y despedidas, de soledades y compañías, de frustraciones, de conquistas, de retos, muchos retos.
Ya a estas alturas estoy en mi casa, en mi pequeño mundo que yo me he creado a punta de las cosas que he vivido, y donde siento que de tener que mudarme, lo extrañaría muchísimo. Donde siento que finalmente pertenezco.
Luego "mi adolescencia", del segundo a finales del cuarto año. Etapa productiva, de ajustes laborales, de búsqueda de mi lugar. Al volver de viaje, ya sentía estar en casa.
Ahora en la entrada del quinto, siento finalmente que esta etapa de grande ajustes, aunque no termina, al menos está a punto de cerrarse por un tiempo. Creo que he encontrado lo mio, y finalmente parece que toqué las puertas que por tanto tiempo habían estado ahí esperando a que tuviera la madurez para llegar a ellas, abrirlas con naturalidad, pasar, quitarme los zapatos, abrir la nevera y sentirme en casa, en pleno dominio de mis acciones.
En términos de alguien a quien le ha tocado re-empezar su vida de cero, un período de adaptación de 5 años puede parecer largo. Para alguien a quien nunca le ha tocado hacerlo, cinco años no es nada. Pero hablamos de cinco años de ensayos y errores, de lucha fija, de intentos, algunos exitosos, otros fallidos; de risas y dolores, de llegadas y despedidas, de soledades y compañías, de frustraciones, de conquistas, de retos, muchos retos.
Ya a estas alturas estoy en mi casa, en mi pequeño mundo que yo me he creado a punta de las cosas que he vivido, y donde siento que de tener que mudarme, lo extrañaría muchísimo. Donde siento que finalmente pertenezco.
Caro

4 comments:
Cuando descubres que tus piezas encajan sin forzarlas, en este complicado puzzle que es la vida, experimentas lo que el ser humano ansía como destino: evolucionar.
Disfrútelo por los que nos empeñamos sin éxito, en forzar las piezas del puzzle para que entren.
Volveré.
Un abrazo.
dr.d
yo creoq ue estoy pasando por lo mismito, pero en una escala menor.
un abrazo cayo.
Yo estoy experimentando mi nuevo nacimiento. Hablemos en cinco años!!
^^
Continúo leyendote, conociendote, creciendo contigo... gracias por compartir!!!
Francisco.
Post a Comment