Monday, January 12, 2009

Trastornos nocturnos





Ingenue



Llegó en la madrugada, como suele llegar cuando viene a atormentarme, sin aviso. Se coló en mis sueños de la misma forma en que un mal olor invade un recinto y me desperté contorsionada sobre mi lado izquierdo del cuerpo, dando vueltas para encontrar la posición menos dolorosa. El dolor de vesícula estaba allí para quitarme el descanso una vez más.

El sueño era bárbaro, y las ganas de dormir que se pueden tener a las 3am me obligaban a seguir intentando quedarme dormida inútilmente a pesar del profundo dolor entre delirios que rozaban el borde de la realidad. En el fondo de mi cabeza se repetía desagradablemente sólo una pequeña porción de "I'm deranged" que sentía que me volvía loca, y buscaba entre páginas de una enciclopedia antigua la historia de Mali; estaba atrapada entre el poco descanso que podía conseguir del sueño y el dolor que venía desde la parte de mi cuerpo que insistía en estar despierta.

Mientras esto pasaba, escribía cartas en mi mente, escribía esta entrada obsesivamente sin parar, veía palabras que se acercaban y alejaban, y las repetía como se repetía la música de fondo. Era un verdadero laberinto en medio de la oscuridad.

Finalmente me desperté consciente de estar teniendo el dolor. Dí algunas vueltas en la cama y me levanté a buscar una pastilla en el gabinete de las medicinas. Se exactamente cual me lo calma. Torcida como uno de los camarones que me comí en la cena, llegué a la cocina y logré tomármela.

La música, las palabras volando a mi alrededor, mis hilaciones delirantes acerca de escribir acá seguían ahí tan presentes como cuando dormía, al igual que ese infernal dolor; seguía todo eso allí a pesar de yo estar completamente despierta.

Regresé a la cama y probé varias posiciones que a lo largo de la noche sirvieron de antifaz para tapar el dolor, y volví a lo que estaba, como si nunca me hubiera despertado, con una continuidad increible. Y así como vino, se fue, poco a poco, dejando solo estas sensaciones de que algo parecido a lo que narro pasó, o lo soñé muy vívidamente.

I'm deranged.

Caro

6 comments:

Anonymous said...

De los camarones no se puede fiar. Tengo un amigo que compró unos indefensos camarones para cenar, los metió a la nevera y se fue a trabajar. Cuando volvió a casa, los camarones habían cambiado la cerradura, el letrero del buzón y se habían comido al gato. Definitivamente, los camarones, no son buenos crustáceos.
Recupérese!.

Volveré.

dr.d

Anonymous said...

pero no te podès quejar...dolores,seràn dolores,pero què creativa que te pones,mujerrrr !!!!!!!!! ajjajaja

espero te repongas!

besotes

Didi

Anonymous said...

Que intensidad. Le pondría esta canción a toda la secuencia

http://www.youtube.com/watch?v=dNg9SQxip5A&feature=related

Oscura y dificil, pero creo que como I´m Deranged, también le vendría bien

HS

cayoyin said...

Cierto, Dr. D. creo que son camarones de una misma camada que nos jugaron la misma pasada. Habrá que comerselos frescos la próxima.

DIDI, dicen que el dolor hace crecer...yo personalmente lo creo así, pero la creatividad se me ha despertado gracias a la universidad de la vida, un curso que estoy haciendo a correspondencia. Ha resultado una de las mejores cosas que me ha pasado últimamente.

Ufff, Henry...calza perfecta...bastante de Dr. Jekyll y Mr. Hyde ahí...mucho del delirio de las pesadillas y las animaciones completamente acorde con la historia y la música. Portishead tiene esas sorpresas. Menos mal que ha salido el sol en mi pequeño mundo y tanto el dolor como las pesadillas se han ido.

Anonymous said...

Pruebe con los calamares, tienen mala fama, pero luego son buena gente.

dr.d

Ben Hernandez said...

Cool photo. I can't read or speak Spanish, but I like the pic.