Pensé en escribir desde mi alterego, pero decidí dar la cara esta vez por las cosas que pienso y que siento desde el fondo de mi vesícula, el órgano más molesto y prescindible que he tenido. La razón original que me empujara a mi mundo paralelo, alejado de toda persona conocida o ajena, se acumuló con otras razones que vinieron a sumar algunas frustraciones, algunas alegrías de tísico y un gran hueco en el estómago producido por algunas incertidumbres, algunas certezas y las ganas tremendas de convertir todo el veneno en medicina.
Siento una terrible necesidad de avanzar. Le comentaba a una gran amiga que si en este momento pudiera describir mi vida con tan solo una palabra, ésta sería "spray"; un millón de átomos desperdigados, flotando en el aire sin ningún destino, donde hay muchas cosas pendientes pero nada termina de caer en su lugar. Algunas gotas minúsculas caen, pero se pierden de vista y terminan en la nada. Una foto de mi vida en este momento sería aquella tomada unos segundos después de que alguien bate con fuerza su mano contra un cojín y éste levanta una cortina de polvo en el aire, mientras la luz revela esta onda expansiva en forma de una especie de bomba hache horizontal. Todo suspendido.
La sensación de mi vida en este momento es como la del pescador que siente un tirón fuerte en su nylon y comienza a recoger con fuerza, sintiendo en sus manos la lucha que sólo un pez gordo puede librar, y de pronto un fuerte chasquido revela que el sedal se acaba de partir con la gran tensión. Las grandes expectativas no culminadas, el sabor agridulce de saber que estabas a punto de tener algo grande en tus manos y ya no está, nunca estuvo, pero la diferencia entre el antes y el después, aún cuando en ninguna de las instancias se tuvo nada, es el amargo sabor que queda después de saber que pudo haber sido algo grande.
Daisaku Ikeda, un gran humanista de Asia Oriental, mientras daba un pequeño discurso mensual dijo tres cosas que me llegaron directo al centro de mi existencia, y que conecto directamente con muchas situaciones actuales mías y de gente a mi alrededor:
1. Debemos ser creativos frente a los problemas
2. Aquel que piensa ganar una batalla sin luchar es un necio.
3. Cuando luchamos por algo nos sentimos bien porque somos dueños de esa determinación.
Son frases que quizá no signifiquen gran cosa para el resto de la humanidad, pero para la mía son imprescindibles en este momento.
Recordé esta mañana al señor de ojos claros de nuevo. No recordé sus palabras cuando me hubieran sido útiles, y es que es tan difícil cambiar ciertas tendencias...pero después de esta lección que acabo de aprender espero que no se me olviden más.
Hace un día precioso aquí en Charlotte, y pienso salir a disfrutarlo. Basta de autocastigos. Es mi hora de vivir la vida.
Caro

3 comments:
chama, que pasó? no es que me alarmes con tu escrito, pero si siento un poco de fragilidad en el mismo, chama, pa'lante... me tienes acá si necesitas ayuda hablar etc... el apoyo y mis oraciones siempre las tendrás.
Un beijo
El pescador puede disfrutar entonces con dos acontecimientos:
.- Puede quedarse viendo el anzuelo vacío, que bien visto también tiene su gracia.
.- Puede volver a lanzar con determinación la caña hacia el agua, sentarse, fumar un cigarro, si este fuma, y contemplar, con agrado, el paso del tiempo, hasta que, si hay suerte y paciencia, la caña con extraños movimientos se agite y se sospeche de nuevo de la posibilidad de una pesca.
Marinina, sólo un día como cualquier otro, un pelo menos interesante, pero al menos algo pasa. Gracias, loca. Un beso.
H.S. Sólo usted puede escribir algo semejante, y tiene toda la razón. Acabo de buscar más carnada, y voy a pedir a los presentes que por favor se agachen un poco porque voy a lanzar la caña, no quiero llevarme el ojo de nadie con el anzuelo. Paso la fumadita, pero comparto el auricular derecho de mi ipod. Un abrazo inmortal. La próxima vez que vuele en bici toque la puerta, será bienvenido.
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