
Es impresionante lo que un pedacito de metal puede determinar en tu vida. Una simple laminita de hierro moldeada con dientes puede ser la diferencia entre sentirse digno e indigente; con todas tus necesidades básicas cubiertas, o completamente damnificado. Hablo de una llave, específicamente, la de la casa de uno. Volví a quedarme afuera, pero esta vez, la experiencia rebasó los límites de lo absurdo y de lo que uno es capaz de hacer para no volver a pagar $85 para volver a entrar al lugar de donde acabas de salir.
Hoy llegué completamente cansada del trabajo, un día lleno de una semana agitada. Esto no es queja, esto es bendición. Llegué a casa y con toda la caligüeva de alguien que esta cansado, salí a montar bicicleta. Mientras estaba sacándola y preparándome con la puerta abierta, la vecina, la mejor vecina del mundo, llegó a su casa y nos pusimos a hablar en el porche. Yo, como buena despistada que soy, y por hábito de trabajo de desprender la llave del carro y llevármela conmigo dejando las de la casa en el carro, hice lo mismo y cerré la puerta después de colgar las llaves de la casa dentro. Apenas cerré, pensé "coño la llave" y la vecina, Mattie, se dió cuenta de que yo la había embarrado hasta la pared, justo después de ella haber hecho un comentario tipo "estoy exhausta, no veo la hora de acostarme a dormir".
Bueno. Dejé mis llaves de la casa dentro y yo me quedé afuera, ya era un hecho - otra vez- y ella me dijo "no te preocupes, yo tengo herramientas, te ayudo. Ve a montar bici que yo te espero". Y así hice, pedaleé como si fuera a acabarse el mundo tres metros detrás de mi.
Al regreso, llamé a Fresia, una amiga, para ver si tenía llave de mi casa, y me dijo que la vez anterior le dije que se la daría, pero nunca lo hice. Supongo que olvidé hacerlo, para variar. Ella llamó a un amigo suyo que tiene una camioneta, para que viniera a buscarme con mi bici y llevarme a su casa y resolver algo desde allá. Cuando él llegó, ya yo estaba intentando abrir mi puerta con las herramientas de Mattie, así que le dije que no tenía sentido que yo me fuera a casa de mi amiga, que él podía irse si quería.
Nos pusimos a hablar de lo caros que son los cerrajeros mientras yo forzaba la cerradura inútilmente. Mattie, sugirió que podía pasarme desde su balcón al mio, siendo el apartamento de ella uno en el segundo piso y el mío en el tercero y último. Acepté, ya que tengo cierta experiencia en escalada de roca. Subí con todos los riesgos y logré entrar en mi balcón sin posibilidad de bajar de nuevo, pero la puerta corrediza de mi balcón y todas las ventanas estaban trancadas desde adentro - cooooah...
Estaba atrapada en mi propio balcón, ya se había hecho de noche y comenzaba a enfriar, y para colmo de males, yo estaba sudada y en shorts cortos, congelándome.
Mientras, el amigo de mi amiga y mi vecina pensaban qué hacer. En eso, llamé a mi amiga Dakota para que por favor viniera a convencer al amigo de mi amiga para que se fuese tranquilo sin sentirse mal, pero en eso se apareció mi otra amiga primero. Entonces ya estan Fresia, Christian y Mattie en casa de Mattie (y Mattie a todas estas, exhausta queriendo dormir, pero un ángel ayudandome con todo y una sonrisa en la cara). Consigue un cerrajero que viene en media hora.
Aparece Dakota y se arma la rumba en casa de Mattie, que ya recibía a los otros dos. Llega el cerrajero y Mattie me va diciendo los adelantos. Primero dice: "Carolina, llegó el cerrajero, síííí!" y yo, atrapada cual Rapuncel en lo alto de la torre, respondo con una carcajada de alivio. No oigo nada más, una que otra risa general a lo lejos y en eso Mattie se acerca a su balcón para decirme "te agradará saber que el cerrajero no puede entrar a tu casa, dice que es difícil la cerradura" y yo respondo con un "oh no!"...me siento, llamo a una amiga, hago unos ejercicios de estiramiento porque los músculos se me estaban acalambrando; vuelve Mattie, "ya casi, Carolina, aguanta que tu puedes", a lo que respondo con un "muchísimas gracias, Mattie, eres lo más".
Quince minutos agonizantes y oigo un alboroto general que me hace creer que entraron. Me asomo a la panorámica de mi sala y veo a Dakota, casi como un astronauta flotando del otro lado de la compuertilla, venir hacia la puerta y abrirla. Abrazo, lo logramos! Qué fácil es retomar la dignidad! Pasen todos, suban, quítense los zapatos, bienvenidos "disculpen el desorden" aún cuando sólo había una toalla en el área de las bicis.
Pasaron, destapé una botella, piqué unos quesos y un salami, puse música y nos quedamos hasta poco después de la media noche hablando tranquilos, relajados de todo, como los locos. Después de todo, no fue tan malo. Me hace pensar que debería hacer estas reuniones más seguido sin tener que quedarme fuera sin las llaves.
Al despedirme de Fresia, me aseguré de entregarle una copia de la llave de mi casa. Esto no me vuelve a pasar.
Y esta es la historia literal y aburrida de una de mis tantas quedadas afuera en mi vida...afortunadamente, todas con un final feliz.
Es tarde, me voy a dormir...besos a todos.
Caro
Hoy llegué completamente cansada del trabajo, un día lleno de una semana agitada. Esto no es queja, esto es bendición. Llegué a casa y con toda la caligüeva de alguien que esta cansado, salí a montar bicicleta. Mientras estaba sacándola y preparándome con la puerta abierta, la vecina, la mejor vecina del mundo, llegó a su casa y nos pusimos a hablar en el porche. Yo, como buena despistada que soy, y por hábito de trabajo de desprender la llave del carro y llevármela conmigo dejando las de la casa en el carro, hice lo mismo y cerré la puerta después de colgar las llaves de la casa dentro. Apenas cerré, pensé "coño la llave" y la vecina, Mattie, se dió cuenta de que yo la había embarrado hasta la pared, justo después de ella haber hecho un comentario tipo "estoy exhausta, no veo la hora de acostarme a dormir".
Bueno. Dejé mis llaves de la casa dentro y yo me quedé afuera, ya era un hecho - otra vez- y ella me dijo "no te preocupes, yo tengo herramientas, te ayudo. Ve a montar bici que yo te espero". Y así hice, pedaleé como si fuera a acabarse el mundo tres metros detrás de mi.
Al regreso, llamé a Fresia, una amiga, para ver si tenía llave de mi casa, y me dijo que la vez anterior le dije que se la daría, pero nunca lo hice. Supongo que olvidé hacerlo, para variar. Ella llamó a un amigo suyo que tiene una camioneta, para que viniera a buscarme con mi bici y llevarme a su casa y resolver algo desde allá. Cuando él llegó, ya yo estaba intentando abrir mi puerta con las herramientas de Mattie, así que le dije que no tenía sentido que yo me fuera a casa de mi amiga, que él podía irse si quería.
Nos pusimos a hablar de lo caros que son los cerrajeros mientras yo forzaba la cerradura inútilmente. Mattie, sugirió que podía pasarme desde su balcón al mio, siendo el apartamento de ella uno en el segundo piso y el mío en el tercero y último. Acepté, ya que tengo cierta experiencia en escalada de roca. Subí con todos los riesgos y logré entrar en mi balcón sin posibilidad de bajar de nuevo, pero la puerta corrediza de mi balcón y todas las ventanas estaban trancadas desde adentro - cooooah...
Estaba atrapada en mi propio balcón, ya se había hecho de noche y comenzaba a enfriar, y para colmo de males, yo estaba sudada y en shorts cortos, congelándome.
Mientras, el amigo de mi amiga y mi vecina pensaban qué hacer. En eso, llamé a mi amiga Dakota para que por favor viniera a convencer al amigo de mi amiga para que se fuese tranquilo sin sentirse mal, pero en eso se apareció mi otra amiga primero. Entonces ya estan Fresia, Christian y Mattie en casa de Mattie (y Mattie a todas estas, exhausta queriendo dormir, pero un ángel ayudandome con todo y una sonrisa en la cara). Consigue un cerrajero que viene en media hora.
Aparece Dakota y se arma la rumba en casa de Mattie, que ya recibía a los otros dos. Llega el cerrajero y Mattie me va diciendo los adelantos. Primero dice: "Carolina, llegó el cerrajero, síííí!" y yo, atrapada cual Rapuncel en lo alto de la torre, respondo con una carcajada de alivio. No oigo nada más, una que otra risa general a lo lejos y en eso Mattie se acerca a su balcón para decirme "te agradará saber que el cerrajero no puede entrar a tu casa, dice que es difícil la cerradura" y yo respondo con un "oh no!"...me siento, llamo a una amiga, hago unos ejercicios de estiramiento porque los músculos se me estaban acalambrando; vuelve Mattie, "ya casi, Carolina, aguanta que tu puedes", a lo que respondo con un "muchísimas gracias, Mattie, eres lo más".
Quince minutos agonizantes y oigo un alboroto general que me hace creer que entraron. Me asomo a la panorámica de mi sala y veo a Dakota, casi como un astronauta flotando del otro lado de la compuertilla, venir hacia la puerta y abrirla. Abrazo, lo logramos! Qué fácil es retomar la dignidad! Pasen todos, suban, quítense los zapatos, bienvenidos "disculpen el desorden" aún cuando sólo había una toalla en el área de las bicis.
Pasaron, destapé una botella, piqué unos quesos y un salami, puse música y nos quedamos hasta poco después de la media noche hablando tranquilos, relajados de todo, como los locos. Después de todo, no fue tan malo. Me hace pensar que debería hacer estas reuniones más seguido sin tener que quedarme fuera sin las llaves.
Al despedirme de Fresia, me aseguré de entregarle una copia de la llave de mi casa. Esto no me vuelve a pasar.
Y esta es la historia literal y aburrida de una de mis tantas quedadas afuera en mi vida...afortunadamente, todas con un final feliz.
Es tarde, me voy a dormir...besos a todos.
Caro
Vale la pena recordar...
12 comments:
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA...... me la imaginé con pelos de detalles... jajajaja, ay chama que cómica, hasta meterte en el balcon.... de pana, que a ti y al pato Lucas...
Me alegra que todo se haya solucionado,
Un beso.
Mary
Chama, te juro que dije en varias oportunidades mientras estaba atrapada en mi balcón "esto parece un episodio de Seinfield, es demasiado absurdo", y pensé cómo la desesperación tiene cara de perro, que me llegué a trepar por el balcón de la vecina hasta el mío. Rompí la malla antimosquitos para abrir la ventana que creíq ue había dejado sin trancar, TODO, para terminar pagandole al cerrajero con parte de mi presupuesto para irme hoy a Miami. Obvio que me quedé. Ya que pagué para entrar a mi casa, ahora me quedo. jajaj que triste...
¡¡¡ Buenísimo!!! ¡¡¡Genial!!!
Mi parte favorita es la de los estiramientos. El ser humano tiene una capacidad infinita de adaptación. Termina haciendo sus asuntos con naturalidad en la situación que sea.
HS
Henry! Esa es mi vida, un episodio de Seinfeld! Cada vez un pocquito más absurdas, como llegar a treparme por los balcones...increible lo que uno hace por evadir bajarse un cheque para pagarle a un cerrajero! Pero por extraño que suene, estas son las cosas que hacen de mi vida, mi vida.
Un abrazo enorme, LePrince. Le sorprenderá saber que el viaje se suspendió, ya que parte del cheque que le hice al cerrajero era mi presupuesto para estadía, etc. Todo parece indicar que no es el momento para un reencuentro. Está bien. Ya estoy en casa y de aquí no me muevo. Al menos por este fin.
yo estoy seguro que esto te va a volver a pasar, pero alguien más va a tener llave
Ufff creo que es cierto lo que dices...ya escondí unas cuantas llaves en algunos lugares secretos remotos, por si me pasa otra vez, que segurito que sí me vuelve a pasar...la última vez fue justa hace un año. Voy a marcar marzo-abril como meses de alto riesgo para estos episodios...
Por cierto, ame los zapatos de tu foto.
me indigna, esto me hizo escribir "trusho" para poderte comentar. Aún así.
Pero Caro!
Nacesitas dejarle una copia a alguien de confianza. Búscalo.
Nacho! Lo hice, se la dejé a Fresia, mi amiga que vino! Y escondí otra llave por ahí, lalala...
mana a mi me pasaba pero con las llaves del carro...menos mal es cuando ya estoy en casa!
buehh una vez me paso en la uni y en el sambil horribleee ya q mi carrito no tenia alarma.+
Sue
Mi papá tiene copia de mis llaves!!!!
^^
jajaja
MANINA, gracias!!!
SUE, me ha pasado con las del carro también mil veces, es terrible, y lo peor es que no tengo sino la original! Sacarle copia significa bajarse de la mula con $120 en el concesionario! Nojooo....jajaj
ALÉ, es una suerte que tengas familia cerca <3 Ojito ^^
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