Wednesday, September 16, 2009

Extraños lugares comunes


LET GO


No podía entender cómo alguien tan increíble estuviera solo. No le cabía en la mente, cómo se topaba con tanta gente maravillosa que no encontrara quien le correspondiera. Esta persona de quien hablo, cavilaba profundamente acerca de aquel tema mientras la música le hacía flotar en aquel recinto indefinido adonde iba siempre; un lugar en una torre altísima, adonde se transportaba cada vez que soñaba con los ojos abiertos.

Se iba allí, a ese lugar, a esos pensamientos, con más frecuencia de la que imaginaba, y de vez en cuando se encontraba contemplando las estrellas en compañía de la música y de quien la hacía sonar. Mientras tanto, dejaba divagar a la mente entre pensamientos involuntarios acerca de ciertas sincronías inexplicables entre dos personas físicamente tan distantes, cuyas vidas no habían convergido sino hasta hacía unas pocas semanas, cuando descubrieron tantas similitudes. – Debe haber una razón– pensó en voz alta mientras tecleaba en su computadora casi sin pensar. Al mismo tiempo, otras citas que permanecieron en su memoria, iban y venían susurrando como un zumbido en su cabeza: "todos tenemos un lado oscuro", "nada es aleatorio", "nada es para siempre". Pasaban con la misma rapidez y efecto con que pasan los autos en una autopista mientras se está accidentado en el hombrillo: sacudiendo todo en una onda expansiva de aire al pasar.

Abrió los ojos y era de día. El zumbido de un mosquito en el oído le despertó de su nada común siesta vespertina, en una cálida tarde más de verano, y entendió que todo había sido un sueño. – Los más raros siempre vienen en las tardes- se dijo a sí mismo.

Se levantó, comenzó a empacar y se sorprendió de que, extrañamente, viviendo en el medio del bosque, se oyeran las campanas de una iglesia. Se preguntó si todo aquello era real.

Volvió a cerrar los ojos, y despertó.



2 comments:

Flower said...

Wow mardeta!! sos increiblemente genial!! te adoro!

cayoyin said...

Tú Flore, Tú lo eres. Cualquier cosa es poco para describirlo, tolonnnn!