Wednesday, September 30, 2009

Los zapatos



"Cuando los amarras se van, cuando los sueltas se quedan, ¿qué es?" era una adivinanza que aprendí desde chiquita, cuando coleccionaba los libros de Ekaré banco del libro, que han pasado por un par de generaciones y ahora los leen mis sobrinos.

El hecho es que, independientemente de cual sea la respuesta a esa adivinanza, hoy, a mis treinta y tantos años, siento que bien podría ser yo. La respuesta es "cayoyin". Cuando me amarran me voy, busco salida, me ahoga sentirme atada a cualquier cosa, pero cuando me sueltan, me quedo. Y eso es en muchos ámbitos de mi vida. Ahora estoy suelta, y me quedo, feliz. Ahora no tengo horarios y añoro uno fijo. Cuando estaba atrapada en uno, deseaba con todas mis fuerzas ser libre. Lo mismo con mis relaciones de pareja. Me asfixiaba el control. Ahora no lo tengo, y tampoco lo añoro, pero me quedo. Me quedo con él.

Nací libre para añorar el compromiso y asumirlo de corazón. Suena inverso, como que voy en contra de lo que hay, pero no es así...funciona perfectamente. Es una especie de combustible que me hace querer salir de mi cómoda incomodidad, buscar y encontrar lo que quiero por mí misma, sin más presiones que el terrible deseo de conseguir una meta nueva.

Vislumbro época de cambios, aunque sean una constante en mi vida. Esta vez es uno que busco activamente, y lo voy a encontrar.

Volveré para dar prueba real. Independientemente de lo que sea, el momento es ahora y el lugar, aquí.


:::caro:::

2 comments:

Alé Yánez Valarino said...

Aprendimos lo mismo en tiempos distintos, pero en circunstancias similares. Ahora tengo un amor que no me ata, pero con el que me quiero quedar. Ahora, sin límites.

Anonymous said...

Jamas me ate a un amor, pero .... del que tengo ahora mmmmmmm estoy amarradita!!! Maritza "de Duran"