Saturday, July 10, 2010

Confesiones de una mujer bala



Trazo estelar



Pedí cambios, los tuve. Los tengo, y grandes.

Por un buen tiempo sentí que mi vida había alcanzado una velocidad crucero en la que las cosas pasaban a un ritmo bastante estable.

Poco a poco, y por razones que desconozco, entré en una especie de letargo en el que la vida iba más rápido que yo, y que lo que me unía a ella era como una tira elástica que se iba estirando más y más a medida en que la vida avanzaba y yo me iba quedando. Hasta que un día, eso que me retenía me soltó y salí disparada, en un tirón vertiginoso hacia ella. No solamente la alcancé, sino que la pasé a toda velocidad, en un vuelo rasante del que aún continúa el impulso.

Ahora la liga se ha vuelto a tensar; esta vez soy yo quien la hala, y ella me persigue.

2 comments:

Anonymous said...

Me gustaaaaa

Anonymous said...

Me caen bien los hombres y las mujeres bala. Me gusta mucho esa foto.

Besos.

Henri Simon Leprince.