Saturday, November 18, 2017

Uñas de colores y desobediencia civil



retro office, cable phone, mini locker, Big Fish, by @cayoyin


Era fácil vivir en un mundo donde bastaba y sobraba el tiempo para uno mismo.  Esa misma configuración de las cosas hacía que, por la vía natural, se usara ese tiempo extra para cultivarse o dedicárselo a los demás.

Pero llega el inevitable momento en que la mano peluda del sistema se desliza sutilmente hasta agarrarte por las muñecas y someterte a sus condiciones. Entonces caes en la carrera infinita por hacer rendir los días con el objeto de terminar lo interminable. Cuando firmas contrato de empleo en cualquier empresa, ya está. Eres de ellos. Tu tiempo y toda tu energía les pertenece. Y se ocupan de exprimirlos hasta dejarte seco al minuto en que te toca ir a tu casa, bajo la ilusión de que eres libre, pero no. En casa hay un montón de cosas acumuladas que no hiciste porque estabas siendo exprimido en la oficina. 

Y así... hasta que caes agotado en la cama para repetir el proceso al día siguiente, y al otro, y al otro.

Por eso las mujeres se pintan las uñas. Es como el cigarrito del compañero de trabajo. No es necesario, pero le da 15 minutos de desconexión.

No soy empleada de nadie, pero me estaba costando mucho desconectar. Cuando se es dueño de un emprendimiento, es fácil obsesionarse y auto flagelarse como bien uno lo aprendió en la vieja escuela.

Es por eso que ahora me pinto las uñas. Tengo ya una colección de colores que va creciendo, y me las cambio de color a cada rato. Nadie puede forzar a una mujer con las uñas recién pintadas a mover un dedo -literalmente.

Ahora recuerdo a las funcionarias públicas, las secretarias de la universidad y recepcionistas explotadas, y me solidarizo. Pintarse las uñas es, más que una coquetería, un acto de rebeldía y desobediencia civil. 😂


Caro.

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