Tuesday, February 24, 2009

MAÑANA, DOS DÍAS DESPUÉS





He escrito entradas enormes, inacabables, acerca de este viaje, todas en mi cabeza. Cada vez que me despierto, algo pasa y comienzo a redactar un post en mi mente; enorme, maravilloso, lleno de detalles y sensibilidades. Juro que es tan bueno que no se me va a olvidar, pero me pasa una y otra vez, y confío en mi mala memoria, y lo olvido. Pero más tarde, o al día siguiente vuelvo a sacar uno superior que vuelvo a olvidar antes de poder siquiera llegar a la computadora más cercana.

Hoy, que no tengo nada que decir, es cuando logro sacar la mía y resolver escribir sin acceso a internet, pero escribir para que quede al menos, y no caiga en el olvido.

El entusiasmo que se guarda por estas fechas de carnaval aquí en Louisiana es increible. Es el Río de Janeiro de los Estados Unidos en estas fechas. Los gringos dejan de ser gringos para convertirse en gente que ríe, que se disfraza, que disfruta, que bebe, que rumbea, que siente, que socializa, que vive, que goza. Me gusta ver esa metamorfosis. Realmente la gente en este lado del país sabe divertirse. Cualquier excusa es buena para compartir, beber, salir, reunirse. La cocina es una de las cosas que más disfruto de Louisiana; es la combinación de todas las culturas que han pasado por este suelo desde el desplazamiento de los franceses de Nueva Escocia, mezclada con la de los esclavos, los creoles, los españoles y demás nacionalidades que aportaron ingredientes y platos a la dieta (ahora antidieta) del sureño de este estado. Eso, sin contar la proximidad con el mar y todo tipo de aguas y pantanos que lo rodean, lo que pone el elemento clave: los frutos marinos y toda clase de alimañas deliciosas que no puedo ni pronunciar, pero sí comer con gusto. Ayer, por ejemplo, comimos de aperitivo un plato llamado "blackened alligator" o sea, caimán caramelizado, pero no es un caramelo dulce, sino ennegrecido por el fuego, una divinidad, créanme. Venir a Baton Rouge es comer tres veces al día platos deliciosos. Un verdadero peligro a la figura de cualquiera. No importa cuanta dieta se haga, todos terminan de la misma forma: redondos. Es por esa razón que no nos mudamos para aca. No podríamos resistir tanta tentación.

En fin, el día siguiente fue de recuperación, por lo que prefiero hablar del día anterior al día siguiente...espero que no hayan perdido la cuenta.

Entre plumas, mitones atigrados, sombreros, colores llamativos y maquillajes estrambóticos transcurrió mi día en el desfile de carnaval, el famoso Spanish Town Mardi Gras Parade de Baton Rouge. Cada año se va haciendo más y más famoso. Este año acudieron más de cien mil personas de todas partes del país. Después del lamentable desastre del huracán Katrina, New Orleans quedó en ruinas, y mientras lucha por sostenerse, los carnavales de Baton Rouge han ido ganando cada vez más adeptos.

Es un evento en el que se lanzan collares plásticos de pepas desde carrozas (o sea, camiones gandola enormes disfrazados) a una multitud que grita "throw me something, Mister (o Lady)". Desde abajo, es todo un espectáculo ver cada gandola gigante de estas y su tripulación disfrazada del mismo tema, lanzando collares mientras tocan música a todo volúmen. Pasa una, la otra, uno se mueve entre la gente como una masa cada vez más compacta, hasta que ya no puedes avanzar más y allí te quedas, en un trance entre la gente gritando que le lancen algo, la música, las manos alzadas y el buzz de las cervezas que te has estado tomando desde las 10am cuando llegaste al lugar; desde arriba, es el mismo estado de trance, menos compacto y creo que hasta más divertido, en un camión lleno de cajas de collares, cerveza fría inagotable, comida, gente divertida, música, Dj y un baño portátil. Todas las comodidades para ejercitar tu brazo dominante y practicar puntería lanzando collares a la gente que te ruega que se lo lances. Es una vista increible, privilegiada; una que muchísimos de los habitantes de la ciudad no han tenido oportunidad de ver.

Luego del recorrido, cuando todo parece haberse acabado, continúa la fiesta después de la fiesta. La privada, la de la tripulación ebria y mamarracha que para en algún rincón del Spanish Town a que instalen un buffet privado que han contratado para tal fin y a comer platos típicos deliciosos para compensar todo el abuso birrero que hubo durante las pasadas seis horas.

Luego como zombies, la tripulación vuelve a abordar la nave nodriza que los deja en el mismo punto donde abordaron a las 10am y todos caminan dando tumbos a sus carros, dejando que el conductor designado los lleve a salvo a sus casas (o a alguna otra fiesta a la que han sido invitados) para seguir o fermentar inmóvil en una cama toda la caña que bebieron durante el día, lo que fue mi caso. Fermenté hasta el día siguiente, o sea, ayer.

Luego todo vuelve a la rutina maravillosa de los excesos, para seguir comiendo y visitando, socializando y comiendo.

Hoy ya hemos tocado límite. Es hora de regresar a casa y hacer ejercicios seriamente.

Les recomiendo que hagan lo mismo de manera profiláctica después de haber leido este post. Uno nunca sabe.




Caro


P.D. Logré subir este post después de hora y media de pelear con la tecnología PC, habiendo escrito esto en la madrugada desde mi MAC, sin conexión.

9 comments:

Anonymous said...

Es posible que sea el antidoto del virus de la gripe que te ha estado atacando. Ya tenemos el reporte, ahora las fotossssss!!!!Te adoro tia

Marysabel said...

Mareca, y a estas y todo, cómo está la gripe? ya luego con tanta caña segurito se te aclaró la garganta jajajaja, no puedo esperar para ver fotos que hayas podido tomar =) <3 love ya.

Anonymous said...

Siempre que veo una foto como esta, donde se ve gente de fondo en un lugar lejano a donde yo estoy, me imagino la posibilidad de conocer a alguien que está detrás, en segundo termino. Esta vez tampoco ha pasado. pero ¿No sería bien divertido?

Anonymous said...

Caro! hace tiempo que no entraba en tu blog, está muy lindo!
Chama, muero por ir a Louisiana... el sur de los US of A es uno de los destinos que tengo en mi lista de lugares para ir antes de morir jejeje. Y si es durante Mardi Gras pues mejor que mejor!
Un beso desde los Países Bajos!

cayoyin said...

Tía, será? Tomé cerca de doscientas fotos, así que prepárate! Sale una pequeña selección por Flickr y las demás por facebook. En ninguna salgo yo, sabes como es...

Marynina, la gripe parece haberse ido. Probablemente era alergica a los disfraces o a la diversión. Se asustó, pero dejó unos vestigios medio molestos. La cosa es que se metió con la persona equivocada en estos días, jajaja. Beso!

Henry, me atrevo a acertar que es ud. Sería una coincidencia bastante brutal si conociera a alguien al fondo de la foto. Yo le tengo algo que le va a encantar (espero), así que prepárese.

la-tiza said...

Pues seguire tu sano consejo y me ire al gimnasio! me encanto tu descripcion del viaje carnavalezco!
saludos redondos,
Isa

cayoyin said...

Al gimnasio me toca ir hoy a mi si no quiero terminar redonda de este carnaval y todo lo que comí!! Un beso enorme super Isa!!! VEnte cuando quieras por estas fechas y nos vamos a ejercitar nuestros brazos!!!

Alé said...

UFF de ve mucho más PRO ahora :)

cayoyin said...

NANCY, vente pues galla, no esperes más, que uno nunca sabe cuando viene la pelona jajaja Te espero aquí!!!

ALÉ, gracias a tí ^^