
Una persona con tremendas ganas de escribir y de dejar salir todo lo que tiene por dentro se sienta frente a la pantalla y comienza a teclear frases sin sentido, ideas que le vienen a la cabeza sin esfuerzo. Hace una breve pausa para descansar los dedos que torpemente se tropiezan por la prisa que lleva en decir las cosas. De pronto se detiene, lo piensa mejor y borra. Borra todo sin jamás haberlo hecho antes.
Se acuerda de dos amigos que por separado le habían dicho que eso les pasaba a menudo, siendo su única contestación "nunca me ha pasado antes". Entonces borró, borró varias veces lo que escribió desesperadamente y lo guardó en el clipboard por si se arrepentía de haberlo hecho, pero nunca se arrepintió. Entonces comprendió lo que le dijeron sus amigos. Ahora esta persona que escribía y borraba sin querer era uno de ellos, del club de los que borran.
Se detuvo, vió por la ventana que le queda al lado de su escritorio en el estudio y no vio pasar nada. Absolutamente nada, mientras del otro lado de la habitación estaba otra persona escribiendo, pensando concentradamente en lo que anotaba en el papel. Se asomó de nuevo y vio un carro estacionándose con demasiadas maniobras innecesarias para ocupar el lugar que estaba apartando. Se dio cuenta de que sus sospechas eran ciertas "debe ser una señora mayor"...bingo. Del auto se bajó una señora con la cabeza completamente llena de canas, y siguió tecleando.
Un ruido repetitivo le llamó la atención. Giró la cabeza hacia el otro lado, sólo para darse cuenta de que la persona que estaba escribiendo concentradamente hacía unos instantes estaba borrándolo todo, mientras repetía murmurando como un mantra lo próximo que iba a anotar en el papel. "Un miembro más del club al que recién me uní" pensó en voz baja la que estaba frente a la computadora.
Volvió a ver por la ventana. Nada pasó. Después de un silencio se dio cuenta de que la otra persona no estaba, nunca estuvo. Se detuvo por un momento a leer lo que había escrito y pensó en deshacerse del texto, pero lo había borrado. No tenía sentido. Se dio cuenta de que la computadora estaba apagada, la ventana cerrada, la casa estaba sola y que nada de lo que se narró jamás existió, ni siquera ella misma.
*puf*
6 comments:
Eso me gusta,..... eres muy buena en eso de la escritura, sigue ensayando. te adoro tia
Entonces, de algún modo, este comentario tampoco existe. Por eso lo escribe anónimo que no es nadie
Besos
jajajaj
No voy a borrar este comentario
Nooo no lo hagas, es genial!!! jajaj
me gusto el cuento! me siento protagonista muchas veces de cosas asi como esas!!!! muy bueno Caro!
La tiza
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