
Desde hace algún tiempo estoy convencida de que todo -absolutamente todo en esta vida- tiene su fecha de expiración, y que aunque hayan algunas características de la personalidad que suelen prevalecer con nosotros hasta el fin, como la ingenuidad, por poner un ejemplo, todo aquello que nos creemos a causa de ella no subsiste en el mismo estado necesariamente. Todo cae por su propio peso, y en este planeta, la gravedad es ineludible.
La gente que alguna vez fingió ser algo de uno, por más significativa que pareció en aquel entonces, al momento de descubrirse su falta de autenticidad, pierde toda trascendencia. Y esto, aunado a mi mala memoria, hacen que ellos jamás hayan existido.
Pero fíjense si será cierto, que en medio de este post me ofrecieron dos copas de vino y a estas alturas ya pienso que escribir acerca de todo esto ni siquera vale la pena.
Me retiro a olvidarme del asunto y de todo esto, de lo que ya he perdido el hilo.
Salud!
::::Caro::::
2 comments:
Quería comentar y he olvidado el comentario.
Seguro tenía que ver con la foto. Yo también sufro de mala memoria.
Post a Comment