
Se despertó a la mañana siguiente con una extraña resaca sin haber bebido la noche anterior. Ésta era una diferente, entre resaca moral y de miles de ideas revueltas girando a mil por hora en su cabeza. Había tratado de contarlas, pero en sus sueños no le entendían. Ella sabía que gritaba, como si alzando la voz fueran a salir más fluídamente sus ideas, pero no, lo único que le salían eran cosas que para los demás no tenían ningún sentido, y ella lo veía todo tan claro, tan evidente, que esa misma confianza de estar entendiéndose a sí misma tan bien le daba pie para asumir que todos los demás también veían lo que pensaba. Un estado alterado del yo, otro nivel de pensamiento y consciencia. Un raro sueño que se esfumaba hacia la luz del día, cuando se despertara y entendiera lo que había soñado.
Al abrir los ojos comprendió que en los sueños es muy difícil controlar esas cosas, así que en un intento por reivindicarse con ella misma, se acercó al espejo a explicarle a su imagen lo que había experimentado, todas esas ideas que se le ocurrieron, y para su gran sorpresa, no solamente su reflejo le entendió, sino que además añadía detalles a la teoría que la completaban. No estaba loca, era una teoría que tenía perfecto sentido, y le resultó fascinante haber hecho entrar en contacto a un pensamiento latente de su sueño con el mundo real, en su estado manifiesto. De pronto, miles de fuegos artificiales explotaron al mismo tiempo entre carcajadas por un buen rato, y simultáneamente, tuvo aquella sensación maravillosa de haber sido entendida.
Ese sábado fue un gran día, y estoy segura de que lo recordará con gran nostalgia cuando ya se haya ido, y esa explosión de miles de partículas pertenezca ya al ese segmento del pasado grabado a fuego en su memoria.
2 comments:
"...tuvo aquella sensación maravillosa de haber sido entendida"
Creo entender a que te refieres.
HS
¡Exacto!
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